Los tiempos cambian, el primer ministro no.

The Crown. Temporada 1

The Crown es un drama histórico que encarna el choque entre lo antiguo y lo nuevo. Lo que hasta ese momento “se ha hecho así” y ha dado resultado. Pero los tiempos cambian, el paradigma de lo que ha sido hasta ese momento Reino Unido se ha transformado. Los protagonistas no siempre están en condiciones de verlo y actuar de acuerdo a ello.

Argumento

The Crown narra los conflictos políticos y la vida íntima de la familia real durante el reinado de Isabel II (Claire Foy) y los eventos que marcan la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido… y más allá.

Personalmente lo que más me atrae de esta serie es el encuentro, y pugna, entre el mundo político y el orden mundial con la institución de la monarquía. Para mí, esta arista relacionada con el poder me cautiva más que la tramas relacionadas con los romances o las cuitas entre los miembros de la casa Real.

El trono, la corona… el poder
The crown paradigma ceguera
La boda (de la mano de Jorge VI, el mismo del Discurso del Rey)

Pero hay que decir que en esta serie todo está relacionado con el PODER. La parte del relato que cuenta sus dramas personales también está supeditada a la institucionalidad política o monárquica. Si se obvia el vínculo con el poder y la tradición no se entiende el frustrado romance de la Princesa Margarita (Vanessa Kirby) con Peter Townsend (Ben Miles) o la sensación de castración que experimenta Philippe Mountbatten, Duque de Edimburgo, “el consorte” (Matt Smith).

Pero quien quizás se lleva la palma en esta confrontación constante entre las formas y métodos tradicionales con los que se precisan en la nueva época, es Wiston Churchill, encarnado por John Lithgow.

Don Winston

El experimentado político, héroe y motor de la estrategia militar durante los duros días de la segunda Guerra Mundial, le cuesta ver y aceptar que el Reino Unido ya no es el imperio que fue, que el escenario que se ha abierto tras el conflicto mundial y la Guerra Fría es totalmente diferente.

Gran Bretaña ya no es el actor protagonista, es ahora un intérprete de soporte, importante sí, pero no la estrella de la obra.

Más aún, no logra ver, y si es que lo ve no lo puede aceptar, que los ingleses han cambiado, que los desafíos sociales son otros y para ello necesitan de nuevas maneras de ejercer la política.

Nuevos tiempos, nuevas respuestas
The Crown, ceguera paradigma
Vamos a ver, tampoco pasa nada por un poco de niebla.

Los creadores ilustran esta ceguera del anciano líder conservador en dos momentos que ilustran las dificultades que tiene para enfrentarse al nuevo mundo (nota: en este blog siempre nos referimos a lo que se muestra en la serie, si es un hecho histórico escapa a los conocimientos del autor y sobre todo, está fuera del objetivo de este espacio):

  • Durante la Gran Niebla de 1952, Londres está cubierto por una nube de contaminación ambiental que la sume en una profunda oscuridad durante cuatro días. Los hospitales están abarrotados de personas con problemas respiratorios, que se salda con varios miles de muertos; como no se ve a un metro de distancia, los londinenses no pueden salir a la calle, no pueden circular los vehículos, la gente no va a trabajar, en resumen, la ciudad está colapsada porque. Ante semejante situación, lo que más preocupa a Churchill durante el consejo de Ministros es que el marido de la Reina, Philippe, no debe tomar clases de vuelo.
The Crown, ceguera paradigma
¿Dónde está mi secretaria? ¡Hala, la que se ha armado con la niebla! Creo que vamos a hacer algo.

Lo cierto es que su adversario político y líder de los laboristas, Clement Attlee, (Simon Chandler), a pesar de contar con información privilegiada y anticipada tampoco sabe cómo reaccionar a tiempo y se le pasa la ocasión para lograr un voto de censura al primer Ministro que lo tumbaría. Según se sabe, buena parte de este problema ambiental surge del exceso de uso de carbón para calentarse y mover la economía de post guerra alentado desde el gobierno.  “No podemos solucionar problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”, (cita adjudicada a Einstein).

La ceguera
  • El segundo momento, hacia el final de la temporada, en el homenaje que recibe Churchill por sus 80 años, se le obsequia un cuadro pintado por un célebre pintor británico. Durante las charlas sostenidas entre el pintor Graham Sutherland (Stephen Dillane), y Churchill mientras posa, éste le insiste en que valore que lo que está plasmando va más allá de su persona, representa al que venció al totalitarismo del poder nazi en defensa de los valores de la democracia, representa el poder del Reino Unido.

    Churchill The Crown, paradigma
    Hombre, tampoco es para ponerse así, que ya somos mayorcitos.

Churchill recibe con estupefacción el cuadro, nada de lo que le había dicho se aprecia en el cuadro. Es tanto su disgusto que quiere devolver el cuadro a quienes se lo obsequiaron.

En un nuevo encuentro con el pintor, el viejo político tacha el cuadro de “antipatriótico, traicionero, un cobarde asalto de individualismo de izquierdas” (¡toma ya!). El pintor responde que aceptó el encargo porque le admira y Churchill pregunta si a quienes admira los pinta como monstruos.

Reproduzco el final del diálogo porque es muy gráfico:

Sir Winston Churchill: No es una imagen razonablemente veraz de mí.
Graham Sutherland: ¡Lo es, señor!
Sir Winston Churchill: ¡Que no, que es cruel!
Graham Sutherland: ¡La edad es cruel! Si usted ve decadencia, es porque hay decadencia, si ve fragilidad, es porque hay fragilidad, no puedo ser acusado de ello. Yo me niego a esconder y disfrazar lo que veo. Si se ha embarcado en una lucha contra algo, no es conmigo. Es contra su propia ceguera.

Churchill The Crown Paradigma Mira con atención
El cuadro original ¿tú qué ves?

Sir Winston Churchill: Pienso que tiene que irse.

(El diálogo completo lo puedes leer en inglés aquí).

Días después, Churchill renuncia a su cargo de Primer Ministro. El episodio termina con el cuadro quemándose en el jardín de la casa familiar.

Como no he hablado de la reina, haré una nueva entrada para profundizar en ella y su entorno.

Mira con Atención

¿Cuál es el paradigma del mundo en que tú vives?

¿Cuál es la imagen que tienes de ti? ¿Estás en guerra con tu ceguera o buscando el modo de iluminar los aspectos de ti que no ves?

The Crown (2016 -)

Netflix

Creada por Peter Morgan
Escrita por Peter Morgan, Edward Hemming, Tom Edge, Nick Payne, Duncan MacMillan.

Con Claire Foy; Matt Smith, Victoria Hamilton entre otros.

Más información:

IMDB            Filmaffinity

¿Cómo te llevas con la rabia?

Los Soprano

Los Soprano es una de las series icónicas de “la nueva edad de oro” de la ficción a principios de los 2000. La mezcla de vida cotidiana de un hombre de familia cuyo trabajo es “gestión de residuos”, con su actividad como capo de la Cosa Nostra en New Jersey es, a día de hoy, un clásico y referente para seriéfilos y estudiosos de la televisión.

El arranque es sorprendente y a la vez simple: un capo de la mafia sufre ataques de pánico y va al psiquiatra.

La rabia Los Soprano
– ¿Cuál es su trabajo?
– Consultor en gestión de residuos.

Si bien Anthony Soprano (James Gandolfini) llega a la consulta de la doctora Melfi (Lorraine Bracco) por sus crisis de ansiedad, algo inadmisible dentro de la recia cultura ítalo americana del crimen, uno de los temas recurrentes tanto del protagonista como de la mayoría de sus compinches no es el miedo sino la rabia.

La Rabia

Prácticamente todos los personajes llevan la rabia a flor de piel, usando la amenaza y la violencia física para resolver conflictos.

Unida inseparable a ésta, la falta de control de impulsos hace que la frustración que un viandante normal sentiría ante una injusticia, en su caso se resuelva cuanto menos a hostias. Con bastante frecuencia es un objeto de metal con punta redondeada, que impulsado por el impacto de un percutor, expelido a través de un cilindro e impactando en el cuerpo del ofensor acaba con el problema.

En el clan de los Soprano, y en general el crimen organizado, hacen de la violencia y la agresión como forma de interacción no excepción sino una herramienta de trabajo.

Volviendo a la consulta de la doctora Melf, su paciente estrella, Tony, puede presentar depresión, aumentar su ansiedad o presentar algún otro síntoma, pero siempre hay de base el continuo emocional de la rabia, esa que va desde un simple enojo a la ira desatada o la furia.

Capitanes Soprano. la rabia
Pero si son buenos chicos. Seguro que el FBI actúa por envidia.
Nuestro enojo

En nuestra vida cotidiana nos toca lidiar con la rabia y no siempre nos es fácil hacerlo. Principalmente por aprendizaje y adaptación a las normas de la sociedad, tendemos a inhibir nuestra rabia y esto tiene consecuencias para nuestro equilibrio personal.

Pero esta necesaria “represión” de la actividad violenta y el control de impulsos para la normal convivencia, es preciso ser capaces de identificar cuando sentimos rabia y gestionarla de manera saludable.

Una herramienta para convivir y aceptar nuestras emociones, es identificarlas, para lo cual es útil partir por nombrarlas. Para nombrarlas, necesitamos saber de qué hablamos y de ese modo, valorar en qué grado la estamos sintiendo.

Primer paso: buceamos en el lenguaje:

Sobre la rabia, el diccionario de la RAE no nos da una definición,  enumera tres sinónimos (bastante flojos los académicos): “Ira, enojo, enfado grande”. En cuanto a la  expresión “tener rabia” la define como: “Tenerle odio o mala voluntad”.

Como hemos dicho que es un continuo con distintos grados, nos vamos al más extremo: la ira: 1. f. Sentimiento de indignación que causa enojo. 2. f. Apetito o deseo de venganza. 3. f. Furia o violencia de los elementos de la naturaleza. 4. f. pl. Repetición de actos de saña, encono o venganza.

Atención a la primera definición: incluye la palabra Indignación, que sería: Del lat. indignatio, -ōnis. 1. f. Enojo, ira o enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.

Si miramos con atención, vemos que indignación contiene el concepto de dignidad: es la reacción que se suscita cuando vulneran nuestra dignidad. Éste término además de referirse a una distinción u honor, habla lo que es “proporcionado al mérito y condición de alguien o algo” o “que puede aceptarse o usarse sin desdoro”. Es decir, que se refiere a lo que nos corresponde, sea por nuestro valor o nuestra condición. Nuestra condición primera es la de ser humano.

Todo esto para decir que la indignación está relacionada con la transgresión de nuestros derechos.

Por lo tanto: ira, rabia, furia, enojo, enfado, coraje, cólera, furor, exasperación, cabreo  o  irritación son la reacción a la acción de ver atropellados nuestros derechos, traspasados nuestros límites. Que estamos viviendo una injusticia.

El baremo de la injusticia depende de cada uno (por temperamento o aprendizaje); la manera de expresarlo, también.

¿Negativa, positiva o ninguna de las dos?

Desde ciertas corrientes de la psicología o la auto ayuda, hay un juicio que muchas veces se hace sobre la rabia –y otras emociones como la tristeza o el miedo-: calificarlas de “emociones negativas” en contraposición a las “positivas”: la alegría, la ternura, la calma.

Esta sentencia entraña una tremenda carga y desde mi punto de vista un gran error. Juzgar una emoción como negativa la hace indeseable, perjudicial, reprimible. No gusta saber que hace o siente algo reprobable. Aprendemos a reprimirla y como consecuencia a desconectarnos de la defensa de nuestros derechos. Nos quedamos sin una herramienta para sentar nuestros límites.

La rabia no es negativa ni positiva, es una emoción intrínsecamente humana, es, como toda emoción, un indicador, una alerta que nos revela que hay una amenaza a nuestra identidad –o la de otros- y que tenemos que prepararnos para la defensa o el ataque.

soprano mira con atencion
¿En caso de amenaza, no defenderías a tu familia?

Un ejemplo: si veo que alguien va a dañar a un ser querido, nuestro sistema nos avisa y nos hace reaccionar para protegerlo. Esa señal es la rabia. Si consideramos que ésta es negativa o reprochable, reprimimos el impulso para proteger.

Si pudiéramos descifrar lo que pasa por nuestra cabeza en ese instante sería algo así: “siento que alguien a quien quiero está siendo vulnerado, voy a defenderlo… ¡oh no!, esto que siento es negativo, no debo hacerlo”.

Parece ridículo, pero si miramos con atención, nos damos cuenta que es lo que muchas veces nos ocurre, especialmente cuando se trata de nuestros propios límites, de la vulneración de nuestra dignidad.

Qué hago cuando siento “esa emoción”

Para no alargarme más, que si has llegado hasta aquí quizá sientas que te estoy quitando tu tiempo y te estés enojando, no te estoy invitando a que vayas por el mundo repartiendo hostias ni que te compres una recortada para cuando el vecino haga ruido en la noche. Sí estoy alertándote para que conectes con esta emoción ante acontecimientos en que se vulnera tu dignidad. Aceptar la rabia como algo natural, buscar la manera de solucionarlo, si es posible, o al menos integrarla a tu experiencia sin juicios.

soprano rabia mira con atencion
Una reunión de trabajo

La rabia y su expresión dan para muchas entradas más, y Los Soprano también. Más adelante volveremos con nuevas entradas sobre estas distinciones y esta serie.

Mira con atención

¿Qué ocurre dentro de ti en la vida diaria cuando alguien invade tu espacio o vulnera algún derecho tuyo o de otros?

¿Cómo reaccionas ante esos  hechos?

¿Cuáles son tus juicios sobre tu propia rabia? ¿Y sobre la ajena?

¿Sientes que pasan sobre tu dignidad si te dicen que no?

The Sopranos (1999-2007)Soprano la rabia mira con atención

HBO

Con: James Gandolfini, Lorraine Braco, Edie Falco, Michael Imperioli, entre otros.

Creada por David Chase

IMDB

¿Ha llegado tu momento para despertar?

Breaking Bad

Buscando inspiración para un proyecto, he vuelto a ver el capítulo piloto de la serie del profesor de instituto reconvertido en fabricante y distribuidor de metanfetamina, Walter White (Bryan Cranston). Refrescar esta ficción me ha inspirado a hablar de algo tan cotidiano como la vida cotidiana y la forma de pasar por ella.

¿De qué va?

Resumiendo, la serie ambientada en Alburquerque, Nuevo México, va de un esforzado profesor de química al que le diagnostican cáncer terminal. Su vida da un giro hacia el mundo del crimen, produciendo y vendiendo metanfetamina para asegurar el futuro financiero de su familia cuando él haya muerto. Secundado por su alumno Jesse Pinkman, recorre un camino sin retorno hacia las entrañas del tráfico de drogas.

En el episodio inicial que nos convoca, Walter que ya sabe del diagnóstico aunque no lo ha compartido con su familia, descubre accidentalmente que uno de sus alumnos, “cocina” metanfetamina en un laboratorio casero, por no decir derechamente cutre. Agobiado por un futuro incierto, habla con éste para unir sus conocimiento de química con el manejo del negocio del joven. Jesse Pinkman acepta a regañadientes, bajo amenaza de ser denunciado a la policía –el cuñado de Walter- si no acepta ser su socio. Continuar leyendo “¿Ha llegado tu momento para despertar?”