La ilusión de control del Profesor

La casa de Papel (parte 1 y 2)

El Profesor ha dedicado buena parte de su vida a planificar el “robo perfecto”, ha puesto su ingenio, creatividad y precisión para que todo esté controlado y anticipado. Pero, ¿es posible controlarlo todo? La experiencia le muestra que el control total es una quimera y que muchos de los problemas emergentes se solucionan fluyendo.

“Una banda organizada de ladrones tiene el objetivo de cometer el atraco del siglo en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Cinco meses de preparación se concentran en once días para poder llevar a cabo con éxito el gran golpe.” Wikipedia

El Profesor

El Profesor (Alvaro Morte) es el ideólogo y cerebro del robo. Aparte de eso, no sabemos practicamente nada más sobre él. No tiene Carnet de identidad, no está registrado en la Seguridad Social, no hay registros sobre su vida y paradero.

Lleva años diseñando meticulosamente su plan, evaluando cada movimiento, cada acción y reacción, delineando con precisión y mimo los detalles. Su estilo demuestra que es un maestro en el arte de anticiparse a su oponente, en este caso, a los organismos de seguridad del estado: la Policía Nacional y el Centro Nacional

La casa de papel mira con atencion
El atraco más grande del siglo

de Inteligencia. Ha previsto cada posible respuesta del aparato estatal y su obsesión es ir siempre un paso por delante. De esta forma logra que él y su equipo salgan airosos en cada encrucijada (en algunos casos, como espectador se antoja más allá de lo razonable, pero es cuestión de gustos).

El equipo humano

Para cumplir su plan, ha reunido a un grupo de lo más variopinto donde cada uno tiene una destreza específica y una tarea asignada de acuerdo a ésta.

Unido a su maestría, todos comparten otro requisito: tienen poco o nada que perder.

El liderazgo del Profesor no es gratuito ni viene dado por defecto, tiene que demostrar en cada decisión que está capacitado para conducir el plan. Cualquier problema que emerge, sea en la etapa de preparación como durante el atraco, es para él un examen. En general aprueba, y cuando no, las respuestas del equipo logran salvar la situación.

La casa de papel- miraconatencionSi algunos tienen dudas al comienzo, con el paso de las horas va aumentando la fidelidad mutua, tanto de los atracadores hacia su jefe, como de éste hacia su equipo. Con todos estos ingredientes logra que se entreguen en cuerpo y alma a su sueño.

La regla de oro, una ilusión de control

Como estrategia para esconder las identidades y de paso evitar que se forjen vínculos más estrechos, los miembros de la banda se rebautizan con nombres de ciudades: Tokio, Río, Berlín, Moscú, Helsinki, Denver, Nairobi y Oslo.

Además, consciente de que los apegos pueden afectar la toma de decisiones y forma de actuar en momentos críticos, el profesor  impone una veda a las emociones. La regla inflexible es: “Nada de relaciones personales”, es decir, no a los vínculos sentimentales, amorosos o románticos.

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Perdón, Profesor: ¿Nada de qué?

Podemos anticipar que la sola enunciación de esta norma conlleva su transgresión. Es una herramienta básica de dramaturgia: si se explicita una regla, en pos del conflicto narrativo ésta tiene que romperse o al menos intentarse. Es una manera de hacer avanzar la historia.

Los guionistas, acertadamente, deciden que la norma explícita no tiene que ver con lo cognitivo o con el modo de cumplir los procedimientos del trabajo. Lo que el profesor quiere restringir es un campo mucho más difícil: las emociones.

 Controlar la marea emocional y hormonal

Fiscalizar los afectos es de por sí un camino pedregoso, pero se vuelve aún más cuesta arriba si hablamos de jóvenes aislados en una casa o encerrados en una fábrica.

Los personajes elegidos para el romance son Tokio (Úrsula Corberó) y Río (Miguel Herrán). Un abismo de experiencias los separa (diferencia de edad, mundos diversos, relaciones anteriores), y un encierro los junta. Este romance incierto, con pinceladas de celos colocados estratégicamente hacen tambalear varias veces el minucioso plan trazado por el Profesor. La primera víctima de sus impulsos es el propio Río que dada su vulnerabilidad emocional pierde una de sus cartas más valiosas: el anonimato.

Berlín la casa de papel control
Con este colega… cualquiera obedece.

Quizá tú, amable lector, eres de la idea que sí se pueden controlar los afectos.  En general, la experiencia muestra que es prácticamente imposible. Lo que sí se puede modelar son las acciones que se derivan de ellos, sea por un entrenamiento consciente o por una incapacidad para expresarlos.

 

La relación Tokio–Río no es la única amenaza ni la más más poderosa al proyecto. Hay otros aspectos relacionados con “el factor humano”, que no tienen que ver con el amor pero sí con las interacciones, que generan fisuras internas en el plan de acción.

Por ejemplo, la presión del encierro lleva a desavenencias y encontronazos entre los miembros del equipo. Lidiar con Berlín (Pedro Alonso), psicópata exquisito y elegante pero no por eso menos sicópata, es un reto para cualquiera, especialmente para la impulsiva y sin filtros Nairobi (Alba Flores).

Durmiendo con el enemigo

Volviendo a la regla de oro, quien la rompe de manera más incontestable es el propio Profesor. Su decisión de “infiltrarse” entre sus adversarios para lograr acceso a información relevante lo lleva a tropezar con… sus propios afectos.

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Nada de relaciones… ¿De qué hablábamos?

Se enamora de su perseguidora, la inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño). Ella, sin saber con quién se está metiendo, le corresponde en sus afectos.

Conclusión: Lo que intenta controlar el Profesor no es posible de lograr.

A partir de las vivencias del Profesor y su banda, si miramos con atención nos preguntamos: ¿Tiene sentido poner una regla sobre los impulsos, la atracción y los afectos?

El control en nuestras vidas

El Profesor lleva años de diseño y planificación, sabe que tiene que controlar todas las variables posibles para que su plan tenga éxito. Pero los hechos demuestran que no puede hacerlo, que hay áreas de la experiencia -de la vida- que no son controlables. Esto cobra más relevancia si se refieren a las vivencias de otros. Aunque en su caso, también cuando se trata de sí.

metralla, casa de papel ilusion de control
Si las cosas no funcionan por las buenas… Siempre nos quedará París

Si pones atención, es posible que veas que tu experiencia cotidiana también está mediada por la necesidad de control. Quieres que a tu alrededor estén bien organizados y en su sitio la mayor cantidad de factores posibles, incluyendo a las otras personas, sus acciones e incluso sus afectos.

Puede que quieras intervenir sobre aspectos de la realidad que no están en tus manos hacerlo y eso te debilita. Tratar de organizar lo que no es organizable, de estructurar lo que no tiene estructura es malgastar energía vital. La imposibilidad de imponer la propia voluntad te llena de ansiedad, te inunda de miedo, te enfada, te hace sentir apremiado o apremiada.

El control sobre la vida de tus familiares o personas con las que trabajas se contrapone a la confianza. No depositar confianza en el prójimo lo infantiliza y a la vez te carga con responsabilidades que te pueden desbordar.

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¡Bella Ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao!

Resumiendo: Lo más probable es nunca intentes controlar las relaciones personales de una banda de atracadores, pero quizá sí hayas tratado o trates de hacerlo con tus hijos, pareja, amigos, compañeros de trabajo, padres o vecinos. ¿Es posible lograrlo? ¿Qué ganas con ello?

Mira con Atención

¿De qué manera la necesidad de controlar guía tu comportamiento y tu forma de ver el mundo?

¿Qué espacios de tu vida sientes que puedes dejar fluir sin controlar y en cuales tienes que tenerlo todo “atado en corto”? ¿Qué consecuencias tiene para tu bienestar? ¿Y para tus relaciones personales?

¿Qué ocurriría con tu vida si dejaras de controlar aspectos que no son controlables y te abrieras a fluir y enfrentar lo que pueda ir surgiendo?

La casa de Papelcasa de papel antena 3 miraconatencion

Creador: Álex Pina.
Guion: Álex Pina, Javier Gómez Santander, Esther Martínez Lobato, Pablo Roa, David Barrocal y otros.
Directores: Jesús Colmenar, Álex Rodrigo, Alejandro Bazzano, Miguel Ángel Vivas y otros
Con: Álvaro Morte, Úrsula Corberó, Itziar Ituño, Pedro Alonso y otros.

IMDB

Los tiempos cambian, el primer ministro no.

The Crown. Temporada 1

The Crown es un drama histórico que encarna el choque entre lo antiguo y lo moderno; lo que hasta ese momento “se ha hecho así” y ha dado resultado contra lo que demandan los nuevos tiempos.
Habla de un cambio de paradigma: el Reino Unido ya no es el que era, se ha transformado. Los protagonistas no siempre están en condiciones de verlo y actuar de acuerdo al nuevo prisma.

Argumento

The Crown narra los conflictos políticos y la vida íntima de la familia real durante el reinado de Isabel II (Claire Foy) y los eventos que marcan la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido… y más allá.

Personalmente lo que más me atrae de esta serie es el encuentro, y pugna, entre el mundo político y el orden mundial con la institución de la monarquía. Para mí, esta arista relacionada con el poder me cautiva más que la tramas relacionadas con los romances o las cuitas entre los miembros de la casa Real.

El trono, la corona… el poder
The crown paradigma ceguera
La boda (de la mano de Jorge VI, el mismo del Discurso del Rey)

Pero hay que decir que en esta serie todo está relacionado con el PODER. La parte del relato que cuenta sus dramas personales también está supeditada a la institucionalidad política o monárquica. Si se obvia el vínculo con el poder y la tradición no se entiende el frustrado romance de la Princesa Margarita (Vanessa Kirby) con Peter Townsend (Ben Miles) o la sensación de castración que experimenta Philippe Mountbatten, Duque de Edimburgo, “el consorte” (Matt Smith).

Pero quien quizás se lleva la palma en esta confrontación constante entre las formas y métodos tradicionales con los que se precisan en la nueva época, es Wiston Churchill, encarnado por John Lithgow.

Don Winston

El experimentado político, héroe y motor de la estrategia militar durante los duros días de la segunda Guerra Mundial, le cuesta ver y aceptar que el Reino Unido ya no es el imperio que fue, que el escenario que se ha abierto tras el conflicto mundial y la Guerra Fría es totalmente diferente.

Gran Bretaña ya no es el actor protagonista, es ahora un intérprete de soporte, importante sí, pero no la estrella de la obra.

Más aún, no logra ver, y si es que lo ve no lo puede aceptar, que los ingleses han cambiado, que los desafíos sociales son otros y para ello necesitan de nuevas maneras de ejercer la política. Continuar leyendo “Los tiempos cambian, el primer ministro no.”

¿Cómo te llevas con la rabia?

Los Soprano

Los Soprano es una de las series icónicas de “la nueva edad de oro” de la ficción a principios de los 2000. La mezcla de vida cotidiana de un hombre de familia cuyo trabajo es “gestión de residuos”, con su actividad como capo de la Cosa Nostra en New Jersey es, a día de hoy, un clásico y referente para seriéfilos y estudiosos de la televisión.

El arranque es sorprendente y a la vez simple: un capo de la mafia sufre ataques de pánico y va al psiquiatra.

La rabia Los Soprano
– ¿Cuál es su trabajo?
– Consultor en gestión de residuos.

Si bien Anthony Soprano (James Gandolfini) llega a la consulta de la doctora Melfi (Lorraine Bracco) por sus crisis de ansiedad, algo inadmisible dentro de la recia cultura ítalo americana del crimen, uno de los temas recurrentes tanto del protagonista como de la mayoría de sus compinches no es el miedo sino la rabia.

La Rabia

Prácticamente todos los personajes llevan la rabia a flor de piel, usando la amenaza y la violencia física para resolver conflictos.

Unida inseparable a ésta, la falta de control de impulsos hace que la frustración que un viandante normal sentiría ante una injusticia, en su caso se resuelva cuanto menos a hostias. Con bastante frecuencia es un objeto de metal con punta redondeada, que impulsado por el impacto de un percutor, expelido a través de un cilindro e impactando en el cuerpo del ofensor acaba con el problema.

En el clan de los Soprano, y en general el crimen organizado, hacen de la violencia y la agresión como forma de interacción no excepción sino una herramienta de trabajo.

Volviendo a la consulta de la doctora Melf, su paciente estrella, Tony, puede presentar depresión, aumentar su ansiedad o presentar algún otro síntoma, pero siempre hay de base el continuo emocional de la rabia, esa que va desde un simple enojo a la ira desatada o la furia. Continuar leyendo “¿Cómo te llevas con la rabia?”

¿Ha llegado tu momento para despertar?

Breaking Bad

Buscando inspiración para un proyecto, he vuelto a ver el capítulo piloto de la serie del profesor de instituto reconvertido en fabricante y distribuidor de metanfetamina, Walter White (Bryan Cranston). Refrescar esta ficción me ha inspirado a hablar de algo tan cotidiano como la vida cotidiana y la forma de pasar por ella.

¿De qué va?

Resumiendo, la serie ambientada en Alburquerque, Nuevo México, va de un esforzado profesor de química al que le diagnostican cáncer terminal. Su vida da un giro hacia el mundo del crimen, produciendo y vendiendo metanfetamina para asegurar el futuro financiero de su familia cuando él haya muerto. Secundado por su alumno Jesse Pinkman, recorre un camino sin retorno hacia las entrañas del tráfico de drogas.

En el episodio inicial que nos convoca, Walter que ya sabe del diagnóstico aunque no lo ha compartido con su familia, descubre accidentalmente que uno de sus alumnos, “cocina” metanfetamina en un laboratorio casero, por no decir derechamente cutre. Agobiado por un futuro incierto, habla con éste para unir sus conocimiento de química con el manejo del negocio del joven. Jesse Pinkman acepta a regañadientes, bajo amenaza de ser denunciado a la policía –el cuñado de Walter- si no acepta ser su socio. Continuar leyendo “¿Ha llegado tu momento para despertar?”