El dilema de Isabel II: tradición, cambio y compasión

The Crown (T1) parte 2

En la entrada anterior hablamos de la dificultad para adaptarse a los cambios de época que muestra el Primer Ministro Wiston Churchill, el héroe que se niega a aceptar que sus tiempos, al menos frente al gobierno, han pasado.

Veamos ahora cómo viven los miembros de la casa real, “sus altezas” los avatares propios de ser parte de una institución centenaria e inmutable.

Según se repite una y otra vez a la novata reina y a su rebelde hermana Margarita, la imperturbabilidad y el apego a la tradición es lo que ha hecho que la corona perdure y sea la fuente de estabilidad del Reino Unido. Los momentos en que alguno de sus miembros ha antepuesto su propia autonomía es cuando todo se ha visto amenazado, especialmente cuando su tío Eduardo VIII decide abdicar para seguir los dictados de su corazón.

El trabajo más duro de la soberana

Uno de los tópicos que repiten como un mantra a la joven reina es que su principal tarea es no hacer nada. La anciana reina María le insiste:

“Hacer nada es el trabajo más duro. Y va a requerir toda la energía que tienes. Ser imparcial no es natural, no es humano”.

Sentimientos, consuelo.
A ver quién desafía al Primer Ministro

La versión original de la serie House of Cards, la británica, nos regala en su segunda temporada un ejemplo muy gráfico de esto. En esta entrega, que se llama en rigor To Play the King, el ficcionado rey ve con horror las injusticias que sufre su pueblo y cree en la necesidad de modernizar el estado en pro de los súbditos. Tomar partido por esta causa lo lleva a una lucha frontal contra el todopoderoso Primer Ministro conservador Francis Urquhart (Ian Richardson ) –el homólogo de Frank Underwood (Kevin Spacey) en la versión americana-.

El rey rompe la regla de oro y se da de bruces contra el maquiavélico Urquhart. Viendo los capítulos le damos la razón al rey (Michael Kitchen), conectamos con él porque es empático, porque es compasivo con su gente. Pero la falta de escrúpulos y astucia del líder de los Toris se imponen. Aunque quizá es el precio que paga el buen rey por salirse del guión ancestral, lo contrario a lo que hace Isabel II.

Primero está la corona, siempre
¿El amor es más fuerte?

En la primera temporada vemos que la joven Isabel una y otra vez tiene que doblegarse ante el poder de la tradición y la historia: no puede escoger un nuevo secretario personal, tiene que asumir el que toca por antigüedad; tiene que mudarse al palacio de Bukingham aunque no quiere vivir ahí, en fin.

Es Margarita, la hermana menor, la que aparentemente goza de más libertad: impone su propia moda; se sale del libreto, incluso bromea ante la diplomacia extranjera; es la que, en palabras de la reina, tiene “demasiado carácter, un exceso de carácter”. Pero ella también sufre el yugo de la corona cuando se trata de su vida sentimental, las estrictas normas de la familia real no permiten que se case con Peter Townsend (Ben Miles) porque es divorciado. Esta regla es incluso más dolorosa para Isabel, que para cumplir su rol de reina llega a romper la promesa hecha a su padre: “siempre os ayudaréis y apoyaréis una a la otra”.

El caso del Duque de Edimburgo
The Crown phillip cambio y tradición
En el comienzo todo fue amor

Como  en un juego de matriuscas rusas, el tema del cambio va abriendo una y otra vez preguntas y desafíos. Y también enfrenta modos distintos de enfrentarse a lo de siempre.

Es el caso de Philippe, duque de Edimburgo y consorte de la Reina (Matt Smith), que reclama que siendo el marido lo que corresponde es que sus hijos, y con ello la dinastía, lleven su apellido. Es decir que debieran ser Mountbatten y no Windsor.

Pero la tradición es que han sido Windsor, son Windsor y seguirán siendo Windsor. Philip apela a que su situación es distinta a lo de siempre y que tienen que hacer caso a que él es el hombre. Que lo de Windsor estaba bien mientras los herederos eran hombres. Se enfrenta el poder masculino con el poder monárquico.

the crown tradición y cambio
¿Yo aquí qué pinto?

Hoy en día en que en muchos países las parejas pueden elegir el primer apellido de sus hijos nos parecería normal que los descendientes de la pareja real llevaran el de ella. Pero no es esa libertad la que está en juego. Es la tradición. Y punto pelota. Tras ello y varias otras experiencias, el consorte a alberga un resentimiento y deambula sin saber cuál es su rol:

¿Qué tipo de matrimonio es éste? ¿Qué tipo de familia? Me habéis quitado mi carrera, mi casa; me habéis quitado mi apellido. Pensaba que estábamos juntos en esto.
Philip Moutbatten

The Queen

Avanzando cuarenta años, hay otra película basada en la casa real y la Reina Isabel. El relato también creado por Peter Morgan, especialista en personajes históricos en momentos cruciales de la historia es The Queen.

Isabel II (Helen Mirren) no es la jovencita inexperta que ha recién comenzado su reinad. A lo largo de más de cuatro décadas ha podido, de buena o mala manera, sortear muchas crisis; ha convivido con laboristas y conservadores, ha enfrentado más de un conflicto internacional con guerra incluida, (crisis del Canal de Suez, Las Malvinas/Fauklands). Es una mujer que ha marcado la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido. ¿Cómo lo ha hecho? Sin hacer nada.

Lady Di, Blair y la reina

Pero el siglo pasado iba demasiado rápido. Carlos, Príncipe de Gales, se ha divorciado de Diana Spencer, nuera que le hace sombra al deslumbrar al mundo con su carisma. La muerte de ésta en 1997 sacude el Palacio.

The queen, cambio sentimientos
Así es difícil convencer a alguien, ¿cierto Tony?

Nuevamente todo el entorno de la casa real, golpeado como está con la noticia, no puede leer los signos de los tiempos para dar una respuesta de acuerdo a lo que pide el mundo y los británicos.

No se trata de un evento político o internacional ni que esté en riesgo la Corona como pudo ser en los tiempos de la abdicación de Eduardo VIII. Es la muerte de alguien cercano pero que no está dentro del libreto ancestral del comportamiento de la monarquía. Diana ya no pertenece a la familia real por tanto no hay nada que decir, hacer, mostrar o actuar. Hay que hacer nada. Hay que hacer lo que no es humano.

Si en la relación de Margarita estaba en juego su rol como jefa de la Iglesia Anglicana, o en el rol de Philippe era la continuidad de la dinastía, ante la muerte de Diana no se juega nada.

To be or not to be human, that’s the question
The queen Compasión sentimientos
Nadie como yo conoce la sabiduría de los británicos.

No se juega nada en la liga en la que han estado siempre participando. Pero en este momento se trata de algo para lo cual no están preparados: sentimientos. No se contraviene ninguna ley ancestral si la monarca muestra señales de dolor y, sobre todo, empatiza con la emoción que embarga a sus súbditos.

Ella y su entorno no creen que tenga que hacerlo. Probablemente, no saben cómo hacerlo. Por eso se encierran tras los muros del Palacio de Balmoral a cientos de kilómetros de donde la ciudad lloraba. No entienden que lo que los británicos necesitan de ella es que los consuele.

Si cuarenta años antes Isabel tiene que cambiar para amoldarse a la corona, en 1997 tiene que cambiar para vivir en el mundo. No se juega nada. Y está en juego lo más importante: actuar como un ser humano capaz de sentir, de empatizar de mostrar compasión y consolar a su pueblo.

Mira con atención

¿Qué parte de tu vida la vives según un guion escrito hace mucho, quizá antes de ti, sin ser consciente de él?

¿Existe algún guion, o parte de él, que te impida empatizar, tener compasión o consolar a otros?

The Queen Resultado de imagen de the queen movie

Escrito por Peter Morgan

Dirigido por Stephen Frears

Con Ellen Mirren, James CromwellMichael Sheen

 

Aquí el trailer de la temporada 2 de The Crown, a ver cómo sigue:

 

Los tiempos cambian, el primer ministro no.

The Crown. Temporada 1

The Crown es un drama histórico que encarna el choque entre lo antiguo y lo nuevo. Lo que hasta ese momento “se ha hecho así” y ha dado resultado. Pero los tiempos cambian, el paradigma de lo que ha sido hasta ese momento Reino Unido se ha transformado. Los protagonistas no siempre están en condiciones de verlo y actuar de acuerdo a ello.

Argumento

The Crown narra los conflictos políticos y la vida íntima de la familia real durante el reinado de Isabel II (Claire Foy) y los eventos que marcan la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido… y más allá.

Personalmente lo que más me atrae de esta serie es el encuentro, y pugna, entre el mundo político y el orden mundial con la institución de la monarquía. Para mí, esta arista relacionada con el poder me cautiva más que la tramas relacionadas con los romances o las cuitas entre los miembros de la casa Real.

El trono, la corona… el poder
The crown paradigma ceguera
La boda (de la mano de Jorge VI, el mismo del Discurso del Rey)

Pero hay que decir que en esta serie todo está relacionado con el PODER. La parte del relato que cuenta sus dramas personales también está supeditada a la institucionalidad política o monárquica. Si se obvia el vínculo con el poder y la tradición no se entiende el frustrado romance de la Princesa Margarita (Vanessa Kirby) con Peter Townsend (Ben Miles) o la sensación de castración que experimenta Philippe Mountbatten, Duque de Edimburgo, “el consorte” (Matt Smith).

Pero quien quizás se lleva la palma en esta confrontación constante entre las formas y métodos tradicionales con los que se precisan en la nueva época, es Wiston Churchill, encarnado por John Lithgow.

Don Winston

El experimentado político, héroe y motor de la estrategia militar durante los duros días de la segunda Guerra Mundial, le cuesta ver y aceptar que el Reino Unido ya no es el imperio que fue, que el escenario que se ha abierto tras el conflicto mundial y la Guerra Fría es totalmente diferente.

Gran Bretaña ya no es el actor protagonista, es ahora un intérprete de soporte, importante sí, pero no la estrella de la obra.

Más aún, no logra ver, y si es que lo ve no lo puede aceptar, que los ingleses han cambiado, que los desafíos sociales son otros y para ello necesitan de nuevas maneras de ejercer la política.

Nuevos tiempos, nuevas respuestas
The Crown, ceguera paradigma
Vamos a ver, tampoco pasa nada por un poco de niebla.

Los creadores ilustran esta ceguera del anciano líder conservador en dos momentos que ilustran las dificultades que tiene para enfrentarse al nuevo mundo (nota: en este blog siempre nos referimos a lo que se muestra en la serie, si es un hecho histórico escapa a los conocimientos del autor y sobre todo, está fuera del objetivo de este espacio):

  • Durante la Gran Niebla de 1952, Londres está cubierto por una nube de contaminación ambiental que la sume en una profunda oscuridad durante cuatro días. Los hospitales están abarrotados de personas con problemas respiratorios, que se salda con varios miles de muertos; como no se ve a un metro de distancia, los londinenses no pueden salir a la calle, no pueden circular los vehículos, la gente no va a trabajar, en resumen, la ciudad está colapsada porque. Ante semejante situación, lo que más preocupa a Churchill durante el consejo de Ministros es que el marido de la Reina, Philippe, no debe tomar clases de vuelo.
The Crown, ceguera paradigma
¿Dónde está mi secretaria? ¡Hala, la que se ha armado con la niebla! Creo que vamos a hacer algo.

Lo cierto es que su adversario político y líder de los laboristas, Clement Attlee, (Simon Chandler), a pesar de contar con información privilegiada y anticipada tampoco sabe cómo reaccionar a tiempo y se le pasa la ocasión para lograr un voto de censura al primer Ministro que lo tumbaría. Según se sabe, buena parte de este problema ambiental surge del exceso de uso de carbón para calentarse y mover la economía de post guerra alentado desde el gobierno.  “No podemos solucionar problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”, (cita adjudicada a Einstein).

La ceguera
  • El segundo momento, hacia el final de la temporada, en el homenaje que recibe Churchill por sus 80 años, se le obsequia un cuadro pintado por un célebre pintor británico. Durante las charlas sostenidas entre el pintor Graham Sutherland (Stephen Dillane), y Churchill mientras posa, éste le insiste en que valore que lo que está plasmando va más allá de su persona, representa al que venció al totalitarismo del poder nazi en defensa de los valores de la democracia, representa el poder del Reino Unido.

    Churchill The Crown, paradigma
    Hombre, tampoco es para ponerse así, que ya somos mayorcitos.

Churchill recibe con estupefacción el cuadro, nada de lo que le había dicho se aprecia en el cuadro. Es tanto su disgusto que quiere devolver el cuadro a quienes se lo obsequiaron.

En un nuevo encuentro con el pintor, el viejo político tacha el cuadro de “antipatriótico, traicionero, un cobarde asalto de individualismo de izquierdas” (¡toma ya!). El pintor responde que aceptó el encargo porque le admira y Churchill pregunta si a quienes admira los pinta como monstruos.

Reproduzco el final del diálogo porque es muy gráfico:

Sir Winston Churchill: No es una imagen razonablemente veraz de mí.
Graham Sutherland: ¡Lo es, señor!
Sir Winston Churchill: ¡Que no, que es cruel!
Graham Sutherland: ¡La edad es cruel! Si usted ve decadencia, es porque hay decadencia, si ve fragilidad, es porque hay fragilidad, no puedo ser acusado de ello. Yo me niego a esconder y disfrazar lo que veo. Si se ha embarcado en una lucha contra algo, no es conmigo. Es contra su propia ceguera.

Churchill The Crown Paradigma Mira con atención
El cuadro original ¿tú qué ves?

Sir Winston Churchill: Pienso que tiene que irse.

(El diálogo completo lo puedes leer en inglés aquí).

Días después, Churchill renuncia a su cargo de Primer Ministro. El episodio termina con el cuadro quemándose en el jardín de la casa familiar.

Como no he hablado de la reina, haré una nueva entrada para profundizar en ella y su entorno.

Mira con Atención

¿Cuál es el paradigma del mundo en que tú vives?

¿Cuál es la imagen que tienes de ti? ¿Estás en guerra con tu ceguera o buscando el modo de iluminar los aspectos de ti que no ves?

The Crown (2016 -)

Netflix

Creada por Peter Morgan
Escrita por Peter Morgan, Edward Hemming, Tom Edge, Nick Payne, Duncan MacMillan.

Con Claire Foy; Matt Smith, Victoria Hamilton entre otros.

Más información:

IMDB            Filmaffinity

El fin y los medios para limpiar Nueva York de malos y corruptos

Daredevil (la serie)

Matt Murdock es ciego, pero con sus otros super desarrollados sentidos combate el crimen: de día como un honesto abogado no vidente, de noche como un implacable vigilante. (IMDB)

Quién es Matt/Daredevil

Matt (Charlie Cox) quedó ciego de niño, su padre, un boxeador de poca monta que vivía de arreglar los combates, murió dejándolo huérfano. Un niño en ese contexto podría haberse entregado a la autocompasión y haber hecho poca cosa con su vida. Pero él no. Como un ejemplo de resiliencia, por un lado estudió y se esforzó hasta sacar la carrera de derecho y montar junto su amigo Foggy Nelson (Elden Henson) un modesto bufete. Por otro, fue entrenado por un implacable maestro para desarrollar el resto de los sentidos hasta convertirse en un temerario luchador por la justicia… a su manera.

A pesar de estas habilidades, este héroe nocturno dispuesto a limpiar el barrio neoyorquino de “la cocina del infierno” es todo menos indestructible, de hecho, la cantidad de palizas que recibe, harían a cualquiera desistir rápidamente de las intenciones heroicas.

Con tanto palo en el cuerpo, también podemos destacar su perseverancia, su empeño inquebrantable por seguir lo que él siente que es su misión.

Un abogado ciego, al parecer muy patoso, lleno de fracturas y heridas
La línea roja

Hay una característica de Daredevil que lo hermana con el “Equipo A” (“Los Magníficos” en Latinoamérica): reparte hostias a diestra y siniestra, se enfrenta a un número incontable de enemigos dejando un reguero de huesos rotos, pero con una regla de oro: nunca mata.

Matar es su línea roja (aunque a veces, al ver que lanza a su oponente desde una azotea después de quebrarle las piernas, es normal pensar si no se lo habrá cargado).

Daredevil medios y fines
Ahora dime, ¿quién te manda?

No es que nuestro vigilante sea un caballero antiguo que usa el castigo físico en la medida justa para evitar males mayores. No, él machaca a su adversario incluso cuando ya ha sido vencido. Y tortura para conseguir información. Es bastante cruel, pero no mata.

Como suele ser la tónica de los súper héroes actuales, su ambigüedad moral es parte del atractivo del personaje y la que hace la serie más oscura, más llena de matices.

El día y la noche. Legalidad y brutalidad
Daredevil límites y metas
A ver, señora, cuéntenos su problema con el casero

El bueno de Matt, es un ejemplo para su comunidad: su pacífica actividad como abogado se apega estrictamente a la legalidad aunque ésta pueda llegar a ser injusta. Su modesto bufete está al servicio de los más débiles, defendiéndolos de los abusos de los poderosos.

Como contra parte, tras las injusticias siempre está el poderoso Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio), un villano elegante y de buen gusto. Archi enemigo está detrás de grandes operaciones de especulación inmobiliaria entre otros pingües negocios (droga, trata de personas…).

Fisk (Vincent D’Onofrio), un villano elegante y de buen gusto. El némesis de nuestro héroe está detrás de grandes operaci

Daredevil, medios y fines
No te pierdas sus omelettes al desayuno.

ones de especulación inmobiliaria entre otros pingües negocios (droga, trata de personas…).

Dentro del conflicto personal de Daredevil, su falta de escrúpulos para castigar es un rasgo de sí mismo por el cual es confrontado por aliados y enemigos:

La pregunta que está en el aire es si su acción está motivada por amar la justicia o para dar rienda suelta a su agresividad.

Límites personales

Si asumimos que ama el bien y la equidad, nos viene la pregunta sobre los medios para hacerlo. El modo en que decide el medio para lograr su objetivo. Objetivo muy noble: traer la paz a Nueva York.

Si quiere acabar con los malos, ¿por qué no los mata directamente? Y si elige dejarlos vivos, ¿son aceptable sus niveles de crueldad, incluso cuando ya los ha vencido? ¿En qué basa Daredevil esta decisión, este límite?

Trayéndolo a nuestra experiencia, en la que “en general” no salimos de noche a apalear a corruptos ni mafiosos (aunque a veces dan ganas); se me viene a la cabeza una conversación de los últimos días acerca del apego a una meta, a un deseo. Yo tengo una aspiración, algo que quiero con vehemencia lograr, ¿qué estoy dispuesto a hacer para conseguirlo? ¿Qué no? ¿Cuál es la línea roja que me permitirá estar en paz conmigo mismo cuando consiga lo que me he propuesto?

Matt Murdok, además de los dolores de sus múltiples facturas, tiene problemas para dormir. ¿Tendrá algo que ver?

Mira con Atención

¿De qué manera discriminas los medios para lograr tus objetivos? ¿Tienes claras tus metas? ¿Tienes claras tus líneas rojas?

¿Estás en paz con la forma en que has conseguido lo que tienes?

Daredevil (2015-)Dare devil medios y fines

Netflix

Creador: Drew Goggard, basado en el comic de MARVEL.

Con: Charlie Cox, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Vincent D’Onofrio.

Narcos. El poder del poder

¿“Una crónica de las hazañas criminales del rey de la droga colombiana Pablo Escobar.” Y los esfuerzos por detenerlo. (Netflix)

¿Qué podemos aprender del más peligroso y temido narco?

¿Puede su forma de actuar hacernos pensar sobre nuestra propia vida?

Antes mirar con atención la serie NARCOS, aclaro que voy a comentar la ficción de Netflix y no la vida de la persona real-histórica de Pablo Escobar (1949 – 1993). Si bien la serie está inspirada en su vida, no es lo mismo referirme a sus acciones y las consecuencias de éstas, que al personaje interpretado por Wagner Moura.

Me llama mucho la atención de Pablo Escobar, su ambición desmedida, su terquedad, su crueldad y la voluntad de hierro para lograr que lo quiere.

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