Envidia, ni tenerla ni temerla.

Amadeus

La vida, éxitos y excesos de Wolfang Amadeus Mozart (Tom Hulcevistos a través de los ojos del compositor Antonio Salieri. Su envidia enfermiza hacia el talento del músico austríaco lo llevan a culparse de su asesinato.

Amadeus cuenta la historia de una envidia abrumadora. Antonio Salieri (F. Murray Abraham) se encomendó a Dios para dedicarse en cuerpo y alma a la música, para ser el “elegido”, el preferido de la corte, marcar una época y ser recordado. Dentro de su limitado talento, todo va saliendo relativamente bien hasta que aparece un crío malcriado, volátil, hedonista e irresponsable pero capaz de crear las obras más sublimes sin demasiado esfuerzo (aparente), un portento de la música. Todo lo que un compositor podría desear. Todo lo que Salieri desea.

A partir de ahí, la vida del músico italiano da un vuelco, se obsesiona, poco a poco se transforma y pone su energía en destruir al “Amado de Dios”.

Definiciones

Entendamos un poco esta denostada e incómoda emoción y comencemos por sus definiciones. Según la Rae:

Envidia: 1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno. 2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.

Envidiar: 1. tr. Tener envidia de alguien o de algo, dolerse del bien ajeno. 2. tr. Desear o apetecer algo que tienen otros.

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Yo y sólo yo puede ser el favorito del emperador.

Otra definición (Word reference) se refiere a ella como: “Sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee.”

Como decía más arriba, la envidia está entre las emociones más desprestigiadas y mal vistas, pero también puede ser una fuente de aprendizaje y transformación.

Primero hay que distinguir las dos partes que contiene:

  • Por un lado el deseo de tener lo que otro posee, lo que en sí mismo no es algo perjudicial, salvo si te ata a lo que no tienes y te causa ansiedad el querer tenerlo.
  • La otra parte es la más dañina, la que mina la relación con el otro y con sí mismo: la tristeza y pesar por el bien ajeno.
Distinciones: envidia y admiración
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Admirar u envidiar ¿dónde está la diferencia?

A partir de estas dos vertientes podemos establecer otra distinción: envidia y admiración.

Si hacemos la reconstrucción lingüística de ambas emociones encontramos que ante el mismo factor: el logro, la conquista o el bien que posee otro hay dos posibles reacciones:

En uno encontramos el pesar –tristeza o enfado- ante el logro ajeno. Digamos “sentirse mal” ante el bien ajeno, esto es envidia.

En la admiración o, como se le suele llamar, la envidia sana, nuestra reacción ante el bien ajeno no es de pesar, es de alegría, de respeto y aprecio. Lingüisticamente sería: “Me alegro de lo que has logrado, si yo estuviera en tu lugar, me gustaría haber alcanzado lo mismo que tú”. Esto es, permanece el deseo por lo que el otro posee, pero la reacción es la inversa.

En nuestra película, sería que Salieri, ante la evidencia del talento de Mozart, en vez de llenarse de pesar y odio, se hubiera alegrado de lo que oía y de su autor, aún consciente que nunca va a componer como él (como bien sabemos, si fuera así, no habría película o sería mucho más sosa).

Si no es mío, no será de nadie

Hay otro elemento de la envidia que es la que nos hace movilizarnos: como nosotros no tenemos lo deseado, entonces tú tampoco lo vas a tener. Esta es quizá la parte más destructiva, aunque sea a nivel del lenguaje sin compartir nuestros personajes. Pero en algunos casos sí se convierte en acción llevando nuestros esfuerzos a quitar al otro lo que tiene, o al menos, destruirlo.

El clásico comportamiento de “enlodar” los logros de alguien, denostar a su autor, rebajar el  mérito de lo realizado o las habilidades del hacedor, son parte de ese intento, a veces muy bien logrado, lograr que, si yo no poseo su bien, al menos el otro no pueda disfrutarlo.

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Tranquilo, que yo te ayudo… a consumirte.

Estas acciones son producto, de la rabia, incluso del resentimiento: la sensación de injusticia:  a mí las cosas no me van como yo deseo, por qué no tengo lo que ella o él sí tiene. En este aspecto se relaciona con otra emoción relacionada con lo que “pertenece a otra u otro”: los celos.

Salieri da un paso más, para destruir lo que Mozart posee, su talento, tiene que destruirlo a él.

¿Qué podemos aprender de la envidia?

La envidia, como todas las emociones, es un indicador, una guía sobre nuestra experiencia y juicios sobre el momento que vivimos. Si estamos conectados con el deseo de vivir mejor, hacer consciente lo que sentimos, por incómodo que sea, lo podemos usar a nuestro favor.

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Vengo a por mi encargo. “Persona envidiosa no puede ser dichosa” (refrán)

Al identificar qué nos produce envidia, distinguimos las cosas o temas que nos interesan, lo que deseamos. El deseo puede funcionar como motor para ir hacia una vida más completa… o no.

Al hacer una reconstrucción de nuestra emoción, identificaremos qué es lo que el otro tiene que yo quisiera para mí, y esto puede ser una vía para empezar a actuar para lograrlo.

Conectar con el deseo perturbador nos permite iluminar la zona que oculta que a veces el contexto o circunstancias hacen imposible lograr lo que deseamos. Desde allí podemos hacer un proceso de aceptación que nos lleve a la tranquilidad (personalmente no creo en las corrientes que postulan que “puedes conseguir todo lo que pretendes”, ese todo, es peligroso y contraproducente).

Otro beneficio de este examen es ver que lo que está detrás del deseo por lo que el otro tiene esconde un anhelo más profundo, un sentimiento inespecífico: tras mi querer, por ejemplo, el trabajo de otro, se esconde la necesidad “de ser reconocido, respetado –por los colegas, los miembros de mi familia…-; ser alguien…”. Esto nos abre nuevas puertas de exploración y otras posibles acciones.

¿Y qué pasa con Mozart?

La otra cara de la moneda es qué pasa si soy yo quien produce envidia en otras personas.

Para mirar este aspecto, echo mano del refranero popular:

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“Más vale ser envidiado que envidioso” dice el refrán.
  1. Quien nada vale, nadie envidia”; “la envidia sigue al mérito como la sombra al cuerpo”. Si alguien tiene envidia de ti, sería porque “algo estás haciendo o algo tienes” que otro desea.  ¿Qué hago con ello? Puede ser un indicador de estar actuando en buena dirección, u obteniendo algo deseable. Pero, hay que mirarlo con atención, porque ¿lo estás haciendo bien según quién? Estaríamos valorando nuestros logros o bienes a partir de un juicio externo, no desde mi fuero interno. Si no tenemos claro aquello, podemos sentirnos presos de los juicios y emociones del otro.
  2. “Si tu envidia callaras, tu vecino no te envidiara” o “Más te debes guardar de la envidia de un amigo que de la emboscada de un enemigo”. Estos refranes conectan con el temor a ser envidiado, lo cual puede ser un factor inmovilizador, un juicio que nos inhibe para conquistar nuestros objetivos. En ocasiones, a  partir de juicios primarios como “no molestar a los demás, no incomodar o no destacar para no generar animadversión” caemos en la trampa de la parálisis para contentar o al menos no ser mal recibidos por a los demás.

Quizá la vejez de Salieri hubiera sido más pacífica si hubiera puesto en práctica el dicho: “Envidia, ni tenerla, ni temerla”, pero no tendríamos la historia de Peter Schaffer.

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“La envidia, dice el autor, es martillo destructor” (refrán)
Mira con atención

¿Qué reacciones te genera saber que otro logra algo que tú deseas? ¿Cómo actúas, o piensas, a partir de constatar ese hecho?
¿Puedes usar la envidia como un indicador para tu bienestar o te atrapa en el resentimiento?
¿La idea de no ser envidiada/o ha influido en tu modo de emprender un proyecto o adquirir un bien deseado?

Amadeus (1984) 

Guion: Peter Shaffer
Director: Milos Forman
Con: F. Murray AbrahamTom HulceJeffrey Jones entre otros.

Claves para distinguir lo real de lo falso (no hay)

El show de Truman

¿Qué es el mundo? ¿Cómo es la “realidad”? ¿Qué hay más allá de los límites de mi entorno? Estas son algunas de las preguntas que nos podemos hacer tras ver la historia de Truman Burman. El argumento se enraíza en la ancestral “alegoría de la caverna” de Platón: personas encadenadas sólo ven las sombras proyectadas del exterior, ésa es su realidad.

La historia

(Trailer en Inglés. Si quieres una versión en español: Trailer en español)

“Un vendedor de seguros descubre que toda su vida es, y ha sido, un programa de televisión” (IMDB)

Desde su nacimiento, la vida de Truman ha sido grabada minuto a minuto.  Los seguidores del programa han visto cada etapa de su existencia. Su idílica ciudad es un gran plató/estudio de televisión con miles de cámara pero con una peculiaridad: cualquier salida de ésta está bloqueada.
Toda su vida va sobre ruedas, hasta que un día… Continuar leyendo “Claves para distinguir lo real de lo falso (no hay)”

Pensar diferente o pensar como todos. Da lo mismo si estás en paz

Bichos, Ratatouille y Cómo Entrenar a tu Dragón

¿En qué se parecen Flik, Remy e Hipo?

Hay tres personajes de películas de animación infantil por los cuales siento un especial afecto y admiración: Flik, el protagonista de Bichos (A Bug’s Life); Remy, de Ratatouille; e Hipo de Cómo Entrenar a tu Dragón (How to train your Dragon).

Los tres tienen una característica común: ven el mundo de una manera distinta al resto y esta forma de ser les acarrea importantes problemas de relación, son considerados raros, son incomprendidos y generan desconfianza. Pero gracias a esa misma manera de estar en el mundo, los tres, tras su”viaje del héroe”, cumplen su sueño y mejoran la vida de su comunidad.

Lo que los hace especiales
Innovar en las labores de recolección de las hormigas, ese sí es un reto

Como decía, todos ellos tienen un don que los hace diferentes, una rara habilidad que en su entorno no está bien vista:

Flik piensa por sí mismo y es tremendamente creativo en medio de una sociedad jerarquizada y ordenada como es el hormiguero. Sus disparatadas ideas tienen graves consecuencias -crispa a los malvados saltamontes que han esclavizado a su colonia- lo que le acarrea el exilio. Claro que para su quijotesca visión, él siente que es el elegido para una importante misión. Continuar leyendo “Pensar diferente o pensar como todos. Da lo mismo si estás en paz”

Qué hacer para no conseguir el puesto que deseas

Mad Men

La serie sobre los hombres de la publicidad, es un drama ambientado en una de las agencias de más prestigiosas de comienzos de los ’60, centrando la historia en la pericia de un extremadamente talentoso ejecutivo, Donald Draper. Su éxito encierra un gran secreto y éste puede ser su punto débil, o no. De su misterio intentamos sacar un aprendizaje.

Esta serie además de muchos premios, tiene infinitas aristas sobre las cuales hablar: el poder de la mercadotecnia en nuestros hábitos, las relaciones de poder y sumisión en los despachos, la evolución de costumbres en la segunda mitad del siglo XX, el rol de la mujer en el mundo laboral, las estrategias de persuasión a nivel personal y masivo, en fin.

Hoy miramos con atención un episodio específico en la vida de su protagonista.

Donald o no Donald
mad men mira con atención
Así quién no lo vende todo.

Don Draper, (Jon Hamm) es un tipo seguro, seductor, arrogante y misterioso. Suele lograr lo que quiere, los clientes le aman, las mujeres lo desean, los jefes lo respetan, los colaboradores le admiran y más de alguno le envidia. “Lo tiene todo” y es bastante repelente.

Además, su vida encierra varios misterios. Su cotidianidad funciona en varias esferas que él evita que se entrecrucen. Es un esposo cariñoso y controlador; responsable padre de familia; muy dedicado y exitoso en su trabajo lo que no impide que muchas veces éste se enrede con su vida sentimental y sexual. Pero, según se ve, en esa época y entorno era algo frecuente. Continuar leyendo “Qué hacer para no conseguir el puesto que deseas”

¿Mamut o zarigüella? Problema de identidad

Ice Age 2. El Deshielo

Ellie, la mamut de la segunda entrega de Ice Age, no tiene conflicto de identidad, ella sabe muy bien quién es: es una zarigüeya.

La trama de la película es sencilla, como el territorio conocido se está empezando a derretir, la cuadrilla de la primera película (Manny, Diego y Sid) emigran a una zona más alta para evitar la inundación. En el camino se encuentran con Ellie y sus hermanos Eddie y Crach.

Ellie no tiene siente ningún problema con el modo en que se ve a sí misma, nunca ha dudado. Los que tienen el conflicto, la disonancia, la estupefacción son los que se relacionan con ella: Diego, el tigre dientes de sable; Sid, el patoso perezoso  y, por supuesto, Manny,  el mamut.

Ellie en Ice Age 2.
Así nos protegemos las zarigüellas.

Éste es el más afectado, especialmente porque siendo el último espécimen de su estirpe,  la aparición de una hembra le trae la esperanza de perpetuarse. Pero con una zarigüella no. El primer encuentro entre ellos no puede ser más rocambolesco, Ellie se cae de la rama en que cuelga como cualquier “didelfimorfo” (obvio que el árbol no resiste su peso) y da “de trompas” con Manny. Continuar leyendo “¿Mamut o zarigüella? Problema de identidad”