¿Cómo te llevas con la rabia?

Los Soprano

Los Soprano es una de las series icónicas de “la nueva edad de oro” de la ficción a principios de los 2000. La mezcla de vida cotidiana de un hombre de familia cuyo trabajo es “gestión de residuos”, con su actividad como capo de la Cosa Nostra en New Jersey es, a día de hoy, un clásico y referente para seriéfilos y estudiosos de la televisión.

El arranque es sorprendente y a la vez simple: un capo de la mafia sufre ataques de pánico y va al psiquiatra.

La rabia Los Soprano
– ¿Cuál es su trabajo?
– Consultor en gestión de residuos.

Si bien Anthony Soprano (James Gandolfini) llega a la consulta de la doctora Melfi (Lorraine Bracco) por sus crisis de ansiedad, algo inadmisible dentro de la recia cultura ítalo americana del crimen, uno de los temas recurrentes tanto del protagonista como de la mayoría de sus compinches no es el miedo sino la rabia.

La Rabia

Prácticamente todos los personajes llevan la rabia a flor de piel, usando la amenaza y la violencia física para resolver conflictos.

Unida inseparable a ésta, la falta de control de impulsos hace que la frustración que un viandante normal sentiría ante una injusticia, en su caso se resuelva cuanto menos a hostias. Con bastante frecuencia es un objeto de metal con punta redondeada, que impulsado por el impacto de un percutor, expelido a través de un cilindro e impactando en el cuerpo del ofensor acaba con el problema.

En el clan de los Soprano, y en general el crimen organizado, hacen de la violencia y la agresión como forma de interacción no excepción sino una herramienta de trabajo.

Volviendo a la consulta de la doctora Melf, su paciente estrella, Tony, puede presentar depresión, aumentar su ansiedad o presentar algún otro síntoma, pero siempre hay de base el continuo emocional de la rabia, esa que va desde un simple enojo a la ira desatada o la furia.

Capitanes Soprano. la rabia
Pero si son buenos chicos. Seguro que el FBI actúa por envidia.
Nuestro enojo

En nuestra vida cotidiana nos toca lidiar con la rabia y no siempre nos es fácil hacerlo. Principalmente por aprendizaje y adaptación a las normas de la sociedad, tendemos a inhibir nuestra rabia y esto tiene consecuencias para nuestro equilibrio personal.

Pero esta necesaria “represión” de la actividad violenta y el control de impulsos para la normal convivencia, es preciso ser capaces de identificar cuando sentimos rabia y gestionarla de manera saludable.

Una herramienta para convivir y aceptar nuestras emociones, es identificarlas, para lo cual es útil partir por nombrarlas. Para nombrarlas, necesitamos saber de qué hablamos y de ese modo, valorar en qué grado la estamos sintiendo.

Primer paso: buceamos en el lenguaje:

Sobre la rabia, el diccionario de la RAE no nos da una definición,  enumera tres sinónimos (bastante flojos los académicos): “Ira, enojo, enfado grande”. En cuanto a la  expresión “tener rabia” la define como: “Tenerle odio o mala voluntad”.

Como hemos dicho que es un continuo con distintos grados, nos vamos al más extremo: la ira: 1. f. Sentimiento de indignación que causa enojo. 2. f. Apetito o deseo de venganza. 3. f. Furia o violencia de los elementos de la naturaleza. 4. f. pl. Repetición de actos de saña, encono o venganza.

Atención a la primera definición: incluye la palabra Indignación, que sería: Del lat. indignatio, -ōnis. 1. f. Enojo, ira o enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.

Si miramos con atención, vemos que indignación contiene el concepto de dignidad: es la reacción que se suscita cuando vulneran nuestra dignidad. Éste término además de referirse a una distinción u honor, habla lo que es “proporcionado al mérito y condición de alguien o algo” o “que puede aceptarse o usarse sin desdoro”. Es decir, que se refiere a lo que nos corresponde, sea por nuestro valor o nuestra condición. Nuestra condición primera es la de ser humano.

Todo esto para decir que la indignación está relacionada con la transgresión de nuestros derechos.

Por lo tanto: ira, rabia, furia, enojo, enfado, coraje, cólera, furor, exasperación, cabreo  o  irritación son la reacción a la acción de ver atropellados nuestros derechos, traspasados nuestros límites. Que estamos viviendo una injusticia.

El baremo de la injusticia depende de cada uno (por temperamento o aprendizaje); la manera de expresarlo, también.

¿Negativa, positiva o ninguna de las dos?

Desde ciertas corrientes de la psicología o la auto ayuda, hay un juicio que muchas veces se hace sobre la rabia –y otras emociones como la tristeza o el miedo-: calificarlas de “emociones negativas” en contraposición a las “positivas”: la alegría, la ternura, la calma.

Esta sentencia entraña una tremenda carga y desde mi punto de vista un gran error. Juzgar una emoción como negativa la hace indeseable, perjudicial, reprimible. No gusta saber que hace o siente algo reprobable. Aprendemos a reprimirla y como consecuencia a desconectarnos de la defensa de nuestros derechos. Nos quedamos sin una herramienta para sentar nuestros límites.

La rabia no es negativa ni positiva, es una emoción intrínsecamente humana, es, como toda emoción, un indicador, una alerta que nos revela que hay una amenaza a nuestra identidad –o la de otros- y que tenemos que prepararnos para la defensa o el ataque.

soprano mira con atencion
¿En caso de amenaza, no defenderías a tu familia?

Un ejemplo: si veo que alguien va a dañar a un ser querido, nuestro sistema nos avisa y nos hace reaccionar para protegerlo. Esa señal es la rabia. Si consideramos que ésta es negativa o reprochable, reprimimos el impulso para proteger.

Si pudiéramos descifrar lo que pasa por nuestra cabeza en ese instante sería algo así: “siento que alguien a quien quiero está siendo vulnerado, voy a defenderlo… ¡oh no!, esto que siento es negativo, no debo hacerlo”.

Parece ridículo, pero si miramos con atención, nos damos cuenta que es lo que muchas veces nos ocurre, especialmente cuando se trata de nuestros propios límites, de la vulneración de nuestra dignidad.

Qué hago cuando siento “esa emoción”

Para no alargarme más, que si has llegado hasta aquí quizá sientas que te estoy quitando tu tiempo y te estés enojando, no te estoy invitando a que vayas por el mundo repartiendo hostias ni que te compres una recortada para cuando el vecino haga ruido en la noche. Sí estoy alertándote para que conectes con esta emoción ante acontecimientos en que se vulnera tu dignidad. Aceptar la rabia como algo natural, buscar la manera de solucionarlo, si es posible, o al menos integrarla a tu experiencia sin juicios.

soprano rabia mira con atencion
Una reunión de trabajo

La rabia y su expresión dan para muchas entradas más, y Los Soprano también. Más adelante volveremos con nuevas entradas sobre estas distinciones y esta serie.

Mira con atención

¿Qué ocurre dentro de ti en la vida diaria cuando alguien invade tu espacio o vulnera algún derecho tuyo o de otros?

¿Cómo reaccionas ante esos  hechos?

¿Cuáles son tus juicios sobre tu propia rabia? ¿Y sobre la ajena?

¿Sientes que pasan sobre tu dignidad si te dicen que no?

The Sopranos (1999-2007)Soprano la rabia mira con atención

HBO

Con: James Gandolfini, Lorraine Braco, Edie Falco, Michael Imperioli, entre otros.

Creada por David Chase

IMDB

¿Ha llegado tu momento para despertar?

Breaking Bad

Buscando inspiración para un proyecto, he vuelto a ver el capítulo piloto de la serie del profesor de instituto reconvertido en fabricante y distribuidor de metanfetamina, Walter White (Bryan Cranston). Refrescar esta ficción me ha inspirado a hablar de algo tan cotidiano como la vida cotidiana y la forma de pasar por ella.

¿De qué va?

Resumiendo, la serie ambientada en Alburquerque, Nuevo México, va de un esforzado profesor de química al que le diagnostican cáncer terminal. Su vida da un giro hacia el mundo del crimen, produciendo y vendiendo metanfetamina para asegurar el futuro financiero de su familia cuando él haya muerto. Secundado por su alumno Jesse Pinkman, recorre un camino sin retorno hacia las entrañas del tráfico de drogas.

En el episodio inicial que nos convoca, Walter que ya sabe del diagnóstico aunque no lo ha compartido con su familia, descubre accidentalmente que uno de sus alumnos, “cocina” metanfetamina en un laboratorio casero, por no decir derechamente cutre. Agobiado por un futuro incierto, habla con éste para unir sus conocimiento de química con el manejo del negocio del joven. Jesse Pinkman acepta a regañadientes, bajo amenaza de ser denunciado a la policía –el cuñado de Walter- si no acepta ser su socio. Continuar leyendo “¿Ha llegado tu momento para despertar?”