Tony Stark: del “genio, multimillonario y playboy” al “te quiero 3000”

Anthony Stark, comparte muchos rasgos de millonarios reales y de alguno que ha sido llevado a la ficción, como Steve Jobs. Son inteligentes, exigentes, arrogantes, no temen al conflicto para lograr sus objetivos y demostrar que tienen la razón. Pero en los dieciséis años de ficción, Tony ha ido cambiando, ya no es el mismo que era en 2008.

El arco de transformación

Una de las opciones más interesantes que han escogido los creadores del universo cinematográfico de Marvel es que sus personajes, en general, evolucionan; tienen lo que en dramaturgia se llama un arco de transformación o arco dramático de personaje. Es decir, que al terminar –la película, la serie o la franquicia- no son como eran al principio.

El personaje interpretado por Robert Downey Jr. efectivamente vive su propio y extenso arco de transformación a lo largo de la saga.

Pero, dadas las múltiples películas en que se encarna, si no miramos con atención nos perdemos su evolución. Por eso queremos confrontar cómo comienza, cómo transita su camino y cómo termina 16 años después.

A la vez, es una invitación a mirar tu propio arco de transformación, sin mega villanos pero sí con los súper poderes con que enfrentas tu vida cotidiana –que seguro los tienes.

Como vamos a referirnos a un buen puñado de películas, no nos detendremos en el argumento de cada una. Para ello dejo el enlace a la página del Fandom donde se describen.

Spoiler Alert: en algunos casos resulta inevitable destripar aspectos de la trama para explicar los cambios de Tony.

Los comienzos

Iron Man (2008)

“Visionario, genio, patriota americano, ha revolucionado la industria armamentista, creando nuevas armas inteligentes y robótica avanzada para defender la libertad y los intereses de Estados Unidos alrededor del mundo.”

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Desvelar y denunciar a pesar de nuestra ceguera

SPOTLIGHT

Los periodistas de Spotligth investigan con rigor y coraje para desenmascarar una red que protege a sacerdotes que llevan años abusando sexualmente de niños y jóvenes en Boston. Pero su celo periodístico los enfrenta a su propia ceguera anterior.

La película, ganadora del Oscar a la Mejor Película del 2016, se basa en el trabajo de investigación periodística de un equipo del Boston Globe que en 2002 destapó el escándalo de abuso reiterados a menores y la protección institucional a los curas involucrados por parte de la jerarquía de esta ciudad norteamericana. El resultado fue un sacudón para la Iglesia Católica entera.

El argumento

El nuevo director al periódico, Marty Baron (Liev Schreiber) insta al equipo de periodismo de investigación a hacer el seguimiento de una información escrita en una columna de opinión por una colaboradora del medio. Los reporteros comienzan su labor con desconfianza hacia la instrucción del recién llegado, el tema ha estado en el aire varias veces pero, dados los prejuicios contra el abogado defensor de las víctimas y otras circunstancias, no han considerado digno de investigar.

Poco a poco van uniendo testimonios de varias víctimas, relacionando casos que hasta entonces se habían visto como algo aislado. Descubren documentos que dejan ver una estructura destinada a ocultar el escándalo, pero que no sanciona a los abusadores. A la cabeza de todo el entramado va emergiendo el obispo de Boston.

La poderosa iglesia de una ciudad donde más de la mitad de los habitantes son católicos, aparece conforma un aparato institucional perfectamente enterado y preparado para acallar los numerosos casos que cada cierto tiempo aparecen y, sobre todo, evitar que salgan a la luz. Ninguna redacción ha pesquisado esta información y menos enfrentado a la entidad que está detrás.

mira con atención ceguera cognitiva
Para un niño pobre de una familia pobre, la religión pesa mucho. Y cuando un cura te presta atención, es importante.

A medida que avanzan con su trabajo, los actores involucrados, especialmente víctimas y representantes de éstas, hacen notar que la información que ahora los reporteros buscan ya se la habían entregado antes al periódico. ¿Por qué no se había publicado nada más consistente? La sombra de una mano oculta tras el silencio ronda la redacción. Continuar leyendo “Desvelar y denunciar a pesar de nuestra ceguera”

Atreverse a mirar los juicios, trasformarse como acto de amor.

El hijo de la novia

A los 42 años, Rafael Belvedere tiene una crisis: vive bajo la sombra de su padre, se siente culpable por no visitar a su madre ingresada en una residencia; su ex esposa le recrimina no dedicar suficiente tiempo a su hija; no se anima a comprometerse con su novia. En el peor momento aparece Juan Carlos, un amigo de la infancia, quien lo ayuda a reconstruir su pasado y mirar de una nueva forma su vida. (IMDB)

Esta película argentina, segunda de la trilogía escrita por Juan José Campanella y Fernando Castets, habla de saldar cuentas pendientes. Aunque las deudas no son con otros, no va de venganzas ni de exigencias, la deuda es emocional y con sí mismo, con aquello que hemos aplazado o dejado pendiente, a veces, por nuestro propio ego.

El hijo

Rafael (Ricardo Darín), necesita volver a empezar. Tras una crisis vital, el ataque cardíaco, decide cambiar su vida y ponerse al día con lo que ha dejado de lado en su frenética carrera rigiendo su restaurante y llevando una existencia más centrada en sí mismo que en los demás.

Una de los propósitos en que decide enfocarse tras su voluntad de cambiar, está relacionado con su padre y un gesto hacia la madre que éste nunca realizó.

El novio

Ya anciano, Nino (Héctor Alterio) quiere dar a Norma (Norma Leandro) un regalo: casarse por la Iglesia como ella siempre soñó. La boda no se hizo porque él no quería traicionar sus ideas –ateísmo y anti clericalismo militante-. El anhelo de la madre, ser la novia, y el empeño de Rafael por cumplirlo dan el nombre a la película.

Me voy a centrar en Nino y su propósito porque es un hermoso ejemplo de esos momentos en que cambiar nuestros juicios puede ser una forma de liberarse y a la vez un acto de amor. Continuar leyendo “Atreverse a mirar los juicios, trasformarse como acto de amor.”