El cuerpo, nuestro gran olvidado

Billy Elliot

El 1 de enero de 2000 se suponía que los ordenadores colapsarían por el “efecto 2000”, ese error de software causado por la costumbre de omitir la centuria en las fechas. Pero no ocurrió. En cambio, ese año se estrenó Billy Elliot, una de las películas que más me emocionó cuando comenzaba el nuevo milenio.

Si no recuerdas de qué iba

Esta película británica ambientada en 1984, cuenta que Billy, un chico de 11 años de un pueblo minero inglés, en plena huelga de mineros contra el gobierno, descubre que en vez de boxear, como quiere su padre, le apasiona el baile. Un día en el gimnasio, Billy observa la clase de ballet de la señora Wilkinson, una mujer de carácter severo que lo anima a participar. A partir de ese momento, Billy se dedica con rigor a la danza.

Billy encarna el deseo y la decisión de luchar por conseguir su sueño. Ejemplo de perseverancia y, sobre todo, de atreverse a enfrentar los obstáculos para conseguirlo.

Destacable es también la presencia de la profesora de ballet, Miss Wilkinson (Julie Walters), una verdadera mentora dispuesta a mostrarle que el mundo es mucho más amplio que la pequeña ciudad donde vive. Y le ayuda a descubrir los dones que él tiene para salir de allí.

Hablar del cuerpo, hablar con el cuerpo

Y hablando de obstáculos, la gran herramienta de Billy para enfrentarse a éstos  no es el lenguaje, el cuerpo y el movimiento es su recurso. Continuar leyendo “El cuerpo, nuestro gran olvidado”