Cómo aprender a ver series y pelis con nuestros hijos

En estos días de cuarentena, es posible que nuestros retoños estén dedicando muchas horas al consumo de ficción audiovisual. ¿Te has planteado alguna vez que las horas que pasan frente a la pantalla puedan ser también una herramienta de aprendizaje, no sólo de entretención?

Estamos encerrados, es un hecho. Tanto nosotros como nuestros hijos e hijas estamos compartiendo un mismo espacio durante mucho tiempo… como pocas veces antes.
Dentro de este encierro, las madres y padres estamos siendo bombardeados a través de los chats de whatsapp y correos con múltiples opciones de actividades, webs y deberes para que no pierdan su ritmo de aprendizaje (o al menos detener la curva de olvido) o incluso lo aumenten.

¿Cuántos días quedan?

Sumemos las ingentes sugerencias y ofertas para aprovechar las horas de ocio, para que estén activos y no se nos aburran (¡Ay, el temido aburrimiento!). Muchas de estas propuestas son de juegos que además de divertir enseñan: ayudan a desarrollar habilidades cognitivas, estimulan la expresión plásticas o las destrezas psicomotoras.

¿Y las horas frente a la pantalla qué?

Pero también es probable que nuestros retoños estén dedicando muchas horas al consumo de ficción audiovisual, sea a través de las plataformas de video en streaming (Netflix, Prime video, HBO, ahora Disney plus, Movistar plus… y otras), a través de los canales infantiles de la TDT: Clan, Boing, Disney Channel (sí, Disney está en todas partes); o las series y películas que se emiten en la parrilla habitual.
¿Te has planteado alguna vez que las horas que pasan frente a la pantalla puedan ser también una herramienta de aprendizaje, no sólo de entretención?
De hecho, cada minuto de ficción que ven, es un minuto de incorporación de contenidos y, sobre todo, de asimilar experiencias emocionales, patrones de conducta y valores.
Pero no somos conscientes de que están aprendiendo y menos de lo que están aprendiendo. Nos falta una guía para orientar ese aprendizaje y aprender junto a ellos.

¿Cómo podemos convertirnos en guías del aprendizaje de nuestros retoños a través de la ficción audiovisual?

Para jugar, debes conocer las reglas del juego.

La pantalla –más bien, las pantallas en todos sus formatos posibles- se han convertido en un artilugio “para que nos dejen tranquilos un rato”. Como certeramente nos dicen Natalia Flores y Borja Prieto en su libro No Sólo Somos Padres, son un verdadero “chupete electrónico” al cual los enchufamos para tener tiempo para nosotros.

Aprovechando estos días de encierro voy a plantear (no enseñar) algunas ideas que puedan ser útiles para convertir el tiempo que los tenemos “enchufados” en un momento que aporte a su desarrollo como personas.

¿Qué nos vas a contar?

Es que la tele de ahora no es como la de antes… De hecho, puedes no llamarle tele.

Las propuestas que voy a desarrollar en este post las extraigo de mi experiencia personal como padre, mis conocimientos profesionales de educación y desarrollo evolutivo (sin considerarme un experto); mis horas de consumidor de ficción; y mis múltiples trabajos en el mundo de la producción audiovisual.

Lo que plantearé no tiene por objetivo que l@s niñ@s aprendan a producir una pieza audiovisual ni se conviertan en críticos de cine o sesudos analistas de una obra audiovisual. Eso, si ocurriera, sería un un efecto colateral. No me odies por ello.

Mi propuesta es para usar las horas frente a los rayos catódicos (que ya no son tales, pero sirve como expresión) como una vía para adquirir conocimientos y desarrollo emocional.

Como las ideas que se me han ido ocurriendo son un poco largas, voy a dividir el tema en dos post, éste centrado más en lo cognitivo y el próximo más en lo emocional.

Paso 1: Saber qué ven

Parece de Perogrullo pero si preguntas a las familias que tienes alrededor de qué van las ficciones que ven sus hijos, te podrán dar poca información más allá de “son unos dibujos súper raros”, «va de unos súper héroes» o «es una serie para niñas».

¿Cuándo se convirtieron en esto? Hasta ayer eran unos niños.

En «tiempos normales», cuando no estamos encerrados, no solemos darnos el tiempo para sentarnos con ellos a ver un capítulo. Y si lo intentamos, nos puede resultar difícil, porque la velocidad de la animación, el nivel de ruido o los tramas pueden ser difíciles de tragar. Además, como dije antes, es el rato que dejamos “para nuestras cosas”. Quizá con el cine es diferente porque hasta cierta edad vamos con ellos y vemos juntos la película, pero si van con abuelas/os o tías/os no tenemos ni idea qué van a ver (casos hay de niños de 7 años que los llevaron a ver películas como Deadpool, «porque es de superhéroes»).

Tal como establecemos el área del parque por el cual se pueden mover nuestros críos o los horarios de entrada y salida de casa, está bien definir el campo de juego audiovisual.

Este es un buen momento para que nos sentemos con ellos a compartir su ficción y formarnos una opinión sobre ésta. Es cierto que cuando son adolescentes es espinudo que nos dejen acercarnos cuando ven su serie favorita, pero cosas más arriesgadas se hacen por la familia.

Paso 2: Reflexionar

Spider man miraconatencion
Qué difícil ser adolescente, nadie nos entiende
Qué difícil ser un adolescente, nadie me entiende.

Después de ver, debemos formarnos un juicio sobre el argumento y valores que muestra la ficción. Como adultos es preciso preguntarnos si lo que ven está en la línea de lo que queremos inculcar a nuestros hijos, y si coincide con nuestra manera de entender el mundo.

No soy de los que demonizan algunas producciones por sus contenidos (sólo demonizo a los que tienen espacio en pantalla sin argumento, sin historia y sin… cerebro, pero eso es rollo mío y este blog va sobre ficción). Pienso, sin embargo, que cada familia tiene un enfoque ante la vida y las historias que se sientan a ver tiene que ser acorde a ella.

– Marshall, reparte mascarillas; Chase, controla los desplazamientos. ¡Este virus lo paramos unidos!

Esto no significa, que no puedan ver algunas producciones con las que no nos identificamos, pero sí que es recomendable que tengamos claro las disonancias y podamos compartirlas con ellos cuando sea preciso.

 

Una guía útil es la advertencia de edad y contenido que muestran en pantalla al inicio de los episodios algunas plataformas como Netflix (arriba a la izquierda). Pero lo más importante es sobre todo, nuestro criterio.  

Paso 3: Conversarlo: intercambiar ideas

Si ver y reflexionar como padres o madres es requisito necesario, no es suficiente si no lo transmitimos a nuestra familia. Es imprescindible si queremos que sus horas enganchados a series y películas sirvan para algo.

¿Cómo hablo con ellos si casi no me dirigen la palabra?

– Otis, es perfectamente legítimo lo que sientes. – Mamá, que no quiero hablar…
Hago aquí dos puntualizaciones:

1. No vamos a lograr que nos escuchen y menos que nos respondan si les interrumpimos durante el visionado, tenemos que hacerlo antes o después.

2. Comenzar a hablar dejando fuera nuestros juicios, tanto valóricos como estéticos. Si notan que estamos enjuiciando su serie favorita no querrán conversar, si se desliza una opinión lo pueden sentir como un ataque y levantar un muro. No es fácil, requiere entrenamiento porque estamos acostumbrados a interactuar desde nuestros juicios.

No es algo exlusivo de l@s niñ@s, si miras con atención, te fijarás que cada vez que hablas de una película que te gusta o recomiendas, si recibes una opinión contraria o un juicio negativo sobre ella, lo sientes como un ataque personal. Es raro, porque no es algo que hayas escrito, dirigido ni producido tú, pero ocurre.

¿Y de qué hablo? ¿Cómo comienzo?

¡¿De qué c… va esto?!

Una buena manera de empezar cualquier conversación, especialmente si queremos producir un aprendizaje, es preguntando.
Te propongo algunas preguntas a ver si te sirven:
             – ¿De qué va la serie o película? ¿Qué cuenta? ¿De qué trata?
              – ¿Qué le pasa al (la) protagonista? ¿Por qué le pasa lo que le pasa?
La ficción se crea en torno a un argumento que se basa en causas y efectos. De hecho la tarea de los guionistas –sí la ficción tiene detrás a unos guionistas que la escriben- es articular la cadena de acontecimientos que estructura el relato. Hablar del argumento desarrolla su capacidad de pensar en causas y efectos.

              – ¿De qué dónde echan mano los personajes para salvar las dificultades a las que se enfrentan? ¿Cómo salen de los atolladeros en que se encuentran?
Estas preguntas estimulan la capacidad de buscar soluciones a los problemas. Si en el punto anterior indagamos en las causas, ahora  exploramos búsqueda creativa de ideas.

El pensamiento alternativo, creación de mundos propios

Podemos buscar vías alternativas a lo planteado en el relato: jugar a ser los guionistas:
¿De qué otra forma podrían haber resuelto los protagonistas los problemas que se les plantean?
¿Cómo podrían haber evitado las contrariedades con las que se topan? Incitamos así su capacidad de anticipación, de prever los acontecimientos para evitarlos y con ello eludir consecuencias peligrosas.
Como adultos debemos ser conscientes que si los personajes tomaran las decisiones «correctas» que eviten los problemas…no habría historia, por eso es ficción.
La mayor parte del tiempo, como padres/madres queremos evitarles riesgos innecesarios o que corran riesgos controlados, pero la ficción les permite vivir experiencias que en el mundo cotidiano están vetadas.
Y si a algún hij@ le da por escribir, que sepa que para que haya relato, la mayoría de las veces los personajes tienen que hacer lo contrario a lo que le dictan las reglas.

Liviandad desapego up mira con atenciion
¿Y si se hubiera ido al asilo?

¿Qué podría pasar después que termina la historia?
Sabemos que en la ficción, especialmente las películas, el relato se cierra, pero en “la realidad”, la vida continúa.
Imaginar qué pasará después es otra forma de estimular su imaginación. Si se trata de capítulos, idear qué ocurrirá en las entregas siguientes les ayuda a entender la estructura del relato, cuáles son los elementos comunes de los episodios, comprender que incluso en las aventuras más rocambolescas subyace una regularidad.
Pensándolo bien, no sólo es algo que aplica para las series, también en las muchas franquicias que nos llegan cada año (las películas de Marvel ya son 23, las de Star Wars, 11; Harry Potter, 9; Toy Story, 4; Star Trek, Los X Men … en fin).

¿Versión original o doblaje?

Por último, dentro del aprendizaje cognitivo, “los capis” y “las pelis” son una manera muy entretenida de aprender idiomas. Oír en versión original es un gran complemento a las lecciones de lengua que reciben en el colegio o la academia.

Es útil para «soltar el oído», aprender el lenguaje informal, reconocer acentos y entiender el idioma en contextos relacionales.

La mayoría de la ficción que consumimos si no es en español, es en inglés, y para bien o para mal, es el idioma que se enseña mayoritariamente en los colegios y más usado internacionalmente. Pero si te atreves a ir más allá, puedes poner a tus hijos Doraemon en japonés.

Por experiencias de familias amigas sé que si no le has puesto la tele en versión original desde pequeños es más difícil implantarlo llegados a una edad. Pero dicen que un hábito se incorpora en 21 días. Verdadero o no, sí se está refiriendo a la perseverancia. Ahora tienes el tiempo y las condiciones para probarlo.

También hay una ventaja adicional en oír la versión original que probablemente sólo la notarás si estás acostumbrado a ella. Es un aspecto técnico: al doblar la voz, como se hace en un estudio y frente a un micrófono, durante la mezcla se pierden una gran cantidad de matices de sonidos de fondo que complementan la acción. Si tu hija o hijo coge el hábito de la versión original su rango de percepción auditiva se enriquece (si de grande quiere ser ingeniero de sonido, no me odies).
Si te has convencido de las ventajas del sonido original y no sabes cómo hacerlo, en las plataformas hay un recuadro donde puedes elegir el idioma y subtítulos. Las televisiones digitales vienen todas con la función dual para elegir idioma, es verdad que en algunos modelos no es fácil encontrarlo y tengas que… ¡tirar de manual! (Oh, my God).

Como éstas, hay muchas otras posibilidades de usar las horas ante el televisor, la tablet, el ordenador o el teléfono como una forma de enriquecer sus vidas y, por supuesto las nuestras.

En la próxima entrega plantearé ideas que faciliten el desarrollo emocional y relacional de nuestros hijos a partir de lo que ven en la televisión.

Por último, dejo aquí enlaces a otros post de este blog donde he hablado de películas infantiles que pueden ser útiles para comenzar a hablar con la nueva generación:

Pensar según las reglas o romperlas
Congela lo que te hace única
¿Soy zarigüella o mamut? Una cuestión de identidad

El Profesor vive con la ilusión de control

La casa de Papel (parte 1 y 2)

El Profesor ha dedicado buena parte de su vida a planificar el “robo perfecto”, ha puesto su ingenio, creatividad y precisión para que todo esté controlado y anticipado. Pero, ¿es posible controlarlo todo? La experiencia le muestra que el control total es una quimera y que muchos de los problemas emergentes se solucionan fluyendo.

“Una banda organizada de ladrones tiene el objetivo de cometer el atraco del siglo en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Cinco meses de preparación se concentran en once días para poder llevar a cabo con éxito el gran golpe.” Wikipedia

El Profesor

El Profesor (Alvaro Morte) es el ideólogo y cerebro del robo. Aparte de eso, no sabemos practicamente nada más sobre él. No tiene Carnet de identidad, no está registrado en la Seguridad Social, no hay registros sobre su vida y paradero.

La casa de papel mira con atencionLleva años diseñando meticulosamente su plan, evaluando cada movimiento, cada acción y reacción, delineando con precisión y mimo los detalles. Su estilo demuestra que es un maestro en el arte de anticiparse a su oponente, en este caso, a los organismos de seguridad del estado: la Policía Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia. Ha previsto cada posible respuesta del aparato estatal y su obsesión es ir siempre un paso por delante. De esta forma logra que él y su equipo salgan airosos en cada encrucijada (en algunos casos, como espectador se antoja más allá de lo razonable, pero es cuestión de gustos). Continuar leyendo «El Profesor vive con la ilusión de control»

Jimmy McGill (Saul Goodman) atrapado por el juicio de su hermano Chuck

Better Call Saul (Temporada 1)

Un abogado de poca monta intenta abrirse camino en medio de muchas estrecheces. Pero, sobre todo, busca encontrar su lugar en el mundo. Pero Jimmy ha puesto la atención en la expectativa ajena, no en sí mismo. Eso, tiene su precio.

La serie spin off o precuela de Breaking Bad, nos cuenta la historia de Saul Godman (Bob Odenkirk), deslenguado abogado que no sólo saca de aprietos a Walter White y Jesse Pinkman sino que se enreda con ellos en su ruta criminal, creando coartadas, ayudando a lavar dinero y dando las herramientas para seguir con el negocio del profesor de química.

Nos remontamos a seis años antes, cuando aún no es Saul Goodman, y descubrimos que en realidad es Jimmy McGuill. Tiene su miserable despacho/habitación en el fondo de un salón de manicura coreano, un coche de 500$ y mal vive con casos del turno de oficio.

La primera sorpresa con esta serie es el tono. Lo que parecía que iba a ser una comedia criminal, con chascarros y situaciones difíciles de salir, lo es sólo en los dos primeros capítulos. A partir de ahí, vamos conociendo su pasado, cómo ha llegado a estar en el lugar en que está y sobre todo, las profundas luchas internas, rabias, torpezas e intentos por encontrar su espacio. Con estos ingredientes, la serie va cogiendo dramatismo y profundidad.

better call Saul expectativas mira con atencion
Mucho antes del Cadillac blanco

Tras su verborragia y desplantes histriónicos hay un deseo de superación y una ética que lo lleva a “hacer lo correcto” cuando podría “tomar el dinero y correr”. Como espectador se impone la pregunta ¿en qué momento dará el giro y convertirse en el Saul Goodman que ya conocemos?

El camino de Jimmy

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El dilema de Isabel II: tradición, cambio y compasión

The Crown (T1) parte 2

En la entrada anterior hablamos de la dificultad para adaptarse a los cambios de época que muestra el Primer Ministro Wiston Churchill, el héroe que se niega a aceptar que sus tiempos, al menos frente al gobierno, han pasado.

Veamos ahora cómo viven los miembros de la casa real, “sus altezas” los avatares propios de ser parte de una institución centenaria e inmutable.

Según se repite una y otra vez a la novata reina y a su rebelde hermana Margarita, la imperturbabilidad y el apego a la tradición es lo que ha hecho que la corona perdure y sea la fuente de estabilidad del Reino Unido. Los momentos en que alguno de sus miembros ha antepuesto su propia autonomía es cuando todo se ha visto amenazado, especialmente cuando su tío Eduardo VIII decide abdicar para seguir los dictados de su corazón.

El trabajo más duro de la soberana

Uno de los tópicos que repiten como un mantra a la joven reina es que su principal tarea es no hacer nada. La anciana reina María le insiste:

“Hacer nada es el trabajo más duro. Y va a requerir toda la energía que tienes. Ser imparcial no es natural, no es humano”.

Sentimientos, consuelo.
A ver quién desafía al Primer Ministro

La versión original de la serie House of Cards, la británica, nos regala en su segunda temporada un ejemplo muy gráfico de esto. En esta entrega, que se llama en rigor To Play the King, el ficcionado rey ve con horror las injusticias que sufre su pueblo y cree en la necesidad de modernizar el estado en pro de los súbditos. Tomar partido por esta causa lo lleva a una lucha frontal contra el todopoderoso Primer Ministro conservador Francis Urquhart (Ian Richardson ) –el homólogo de Frank Underwood (Kevin Spacey) en la versión americana-.

El rey rompe la regla de oro y se da de bruces contra el maquiavélico Urquhart. Viendo los capítulos le damos la razón al rey (Michael Kitchen), conectamos con él porque es empático, porque es compasivo con su gente. Pero la falta de escrúpulos y astucia del líder de los Toris se imponen. Aunque quizá es el precio que paga el buen rey por salirse del guión ancestral, lo contrario a lo que hace Isabel II. Continuar leyendo «El dilema de Isabel II: tradición, cambio y compasión»

Los tiempos cambian, el primer ministro no.

The Crown. Temporada 1

The Crown es un drama histórico que encarna el choque entre lo antiguo y lo moderno; lo que hasta ese momento “se ha hecho así” y ha dado resultado contra lo que demandan los nuevos tiempos.
Habla de un cambio de paradigma: el Reino Unido ya no es el que era, se ha transformado. Los protagonistas no siempre están en condiciones de verlo y actuar de acuerdo al nuevo prisma.

Argumento

The Crown narra los conflictos políticos y la vida íntima de la familia real durante el reinado de Isabel II (Claire Foy) y los eventos que marcan la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido… y más allá.

Personalmente lo que más me atrae de esta serie es el encuentro, y pugna, entre el mundo político y el orden mundial con la institución de la monarquía. Para mí, esta arista relacionada con el poder me cautiva más que la tramas relacionadas con los romances o las cuitas entre los miembros de la casa Real.

El trono, la corona… el poder

The crown paradigma ceguera
La boda (de la mano de Jorge VI, el mismo del Discurso del Rey)

Pero hay que decir que en esta serie todo está relacionado con el PODER. La parte del relato que cuenta sus dramas personales también está supeditada a la institucionalidad política o monárquica. Si se obvia el vínculo con el poder y la tradición no se entiende el frustrado romance de la Princesa Margarita (Vanessa Kirby) con Peter Townsend (Ben Miles) o la sensación de castración que experimenta Philippe Mountbatten, Duque de Edimburgo, “el consorte” (Matt Smith).

Pero quien quizás se lleva la palma en esta confrontación constante entre las formas y métodos tradicionales con los que se precisan en la nueva época, es Wiston Churchill, encarnado por John Lithgow.

Don Winston

El experimentado político, héroe y motor de la estrategia militar durante los duros días de la segunda Guerra Mundial, le cuesta ver y aceptar que el Reino Unido ya no es el imperio que fue, que el escenario que se ha abierto tras el conflicto mundial y la Guerra Fría es totalmente diferente.

Gran Bretaña ya no es el actor protagonista, es ahora un intérprete de soporte, importante sí, pero no la estrella de la obra.

Más aún, no logra ver, y si es que lo ve no lo puede aceptar, que los ingleses han cambiado, que los desafíos sociales son otros y para ello necesitan de nuevas maneras de ejercer la política. Continuar leyendo «Los tiempos cambian, el primer ministro no.»

Qué hacer para no conseguir el puesto que deseas

Mad Men

La serie sobre los hombres de la publicidad, es un drama ambientado en una de las agencias de más prestigiosas de comienzos de los ’60, centrando la historia en la pericia de un extremadamente talentoso ejecutivo, Donald Draper. Su éxito encierra un gran secreto y éste puede ser su punto débil, o no. De su misterio intentamos sacar un aprendizaje.

Esta serie además de muchos premios, tiene infinitas aristas sobre las cuales hablar: el poder de la mercadotecnia en nuestros hábitos, las relaciones de poder y sumisión en los despachos, la evolución de costumbres en la segunda mitad del siglo XX, el rol de la mujer en el mundo laboral, las estrategias de persuasión a nivel personal y masivo, en fin.

Hoy miramos con atención un episodio específico en la vida de su protagonista.

Donald o no Donald

mad men mira con atención
Así quién no lo vende todo.

Don Draper, (Jon Hamm) es un tipo seguro, seductor, arrogante y misterioso. Suele lograr lo que quiere, los clientes le aman, las mujeres lo desean, los jefes lo respetan, los colaboradores le admiran y más de alguno le envidia. “Lo tiene todo” y es bastante repelente.

Además, su vida encierra varios misterios. Su cotidianidad funciona en varias esferas que él evita que se entrecrucen. Es un esposo cariñoso y controlador; responsable padre de familia; muy dedicado y exitoso en su trabajo lo que no impide que muchas veces éste se enrede con su vida sentimental y sexual. Pero, según se ve, en esa época y entorno era algo frecuente. Continuar leyendo «Qué hacer para no conseguir el puesto que deseas»

¿Cómo te llevas con la rabia?

Los Soprano

Los Soprano es una de las series icónicas de “la nueva edad de oro” de la ficción a principios de los 2000. La mezcla de vida cotidiana de un hombre de familia cuyo trabajo es “gestión de residuos”, con su actividad como capo de la Cosa Nostra en New Jersey es, a día de hoy, un clásico y referente para seriéfilos y estudiosos de la televisión.

El arranque es sorprendente y a la vez simple: un capo de la mafia sufre ataques de pánico y va al psiquiatra.

La rabia Los Soprano
– ¿Cuál es su trabajo?
– Consultor en gestión de residuos.

Si bien Anthony Soprano (James Gandolfini) llega a la consulta de la doctora Melfi (Lorraine Bracco) por sus crisis de ansiedad, algo inadmisible dentro de la recia cultura ítalo americana del crimen, uno de los temas recurrentes tanto del protagonista como de la mayoría de sus compinches no es el miedo sino la rabia.

La Rabia

Prácticamente todos los personajes llevan la rabia a flor de piel, usando la amenaza y la violencia física para resolver conflictos.

Unida inseparable a ésta, la falta de control de impulsos hace que la frustración que un viandante normal sentiría ante una injusticia, en su caso se resuelva cuanto menos a hostias. Con bastante frecuencia es un objeto de metal con punta redondeada, que impulsado por el impacto de un percutor, expelido a través de un cilindro e impactando en el cuerpo del ofensor acaba con el problema.

En el clan de los Soprano, y en general el crimen organizado, hacen de la violencia y la agresión como forma de interacción no excepción sino una herramienta de trabajo.

Volviendo a la consulta de la doctora Melf, su paciente estrella, Tony, puede presentar depresión, aumentar su ansiedad o presentar algún otro síntoma, pero siempre hay de base el continuo emocional de la rabia, esa que va desde un simple enojo a la ira desatada o la furia. Continuar leyendo «¿Cómo te llevas con la rabia?»