Jimmy McGill (Saul Goodman) atrapado por el juicio de su hermano Chuck

Better Call Saul (Temporada 1)

Un abogado de poca monta intenta abrirse camino en medio de muchas estrecheces. Pero sobre todo, busca encontrar su lugar en el mundo con la mirada puesta en la expectativa ajena, no en sí mismo. Eso, tiene su precio.

La serie spin off o precuela de Breaking Bad, nos cuenta la historia de Saul Godman (Bob Odenkirk), deslenguado abogado que no sólo saca de aprietos a Walter White y Jesse Pinkman sino que se enreda con ellos en su ruta criminal, creando coartadas, ayudando a lavar dinero y dando las herramientas para seguir con el negocio del profesor de química.

Nos remontamos a seis años antes, antes incluso de llamarse Saul Goodman, cuando descubrimos que en realidad es Jimmy McGuill, que tiene su despacho/habitación en el trasfondo de un salón de manicura coreano, un coche de 500$ y mal vive con casos de lo que sería el turno de oficio.

La primera sorpresa con esta serie es a nivel de tono. Lo que parecía que iba a ser una comedia criminal, con chascarros y situaciones difíciles de salir, lo es sólo en los dos primeros capítulos. A partir de ahí, el espectador vamos conociendo su pasado y cómo ha llegado a estar en el lugar en que está y sobre todo, las profundas luchas internas, sus rabias, sus torpezas y sus intentos por encontrar su espacio. De esta manera, la serie va cogiendo más dramatismo y profundidad.

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Mucho antes del Cadillac blanco

Tras su verborragia y desplantes histriónicos hay un deseo de superación y una ética que lo lleva a “hacer lo correcto” cuando podría “tomar el dinero y correr”. Tanto es así, que como espectador sobrevuela la pregunta ¿en qué momento va a dar el giro y se convertirá en el Saul Goodman que ya conocemos?

El camino de Jimmy

Jimmy tiene un pasado “resbaloso”, de hecho era conocido en su ciudad de origen como Slippin’ Jimmy (“el resbaladizo”), un timador que vive del engaño y de tomar ventaja de la avaricia de otros.

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Más joven, más pelo y un problema muy gordo

Pero tras un paso por la cárcel, que pudo tener muchas más consecuencias, decide abandonarlo todo, mudarse a Alburquerque y comenzar una nueva vida.

Ambiciona una algo mejor, comienza a trabajar en el bufete de su hermano. Compaginando con su trabajo de repartidor de correspondencia, estudia y a distancia leyes en la universidad de Samoa, lo que, al lado de los laureles de quienes trabajan a su alrededor es poquita cosa. Pero a él no le importa, logra sacar su títuo, ha cumplido su primer desafío.

Unido a su conquista personal viene la primera decepción: no puede trabajar en el estudio en el que reparte la correspondencia, según el socio de su hermano, Howard Hamlin (Patrick Fabian), el nivel y lugar de sus estudios no es compatible con el estatus del lugar. Si quiere seguir de estafeta no hay problema.

Jimmy se va, llevándose un odio visceral hacia Hamlin y una buena amistad con Kim (Rhea Seehorn), su aliada y un fundamental apoyo emocional a la vez que una especie de conciencia rectora pero no desde la moral sino desde el cariño.

Chuck
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El hermano, la mirada lo dice todo

Chuck McGill (Michael McKean) es el exéntrico hermano de Jimmy. Es una figura fundamental en su vida actual y fue quien lo sacó de la cárcel en el momento que más lo necesitaba, dando el inicio a una nueva vida en el protagonista y el férreo compromiso de hacer cualquier cosa por él.

Durante la serie -la primera temporada- Chuck vive recluido en su casa, sin luz eléctrica y alejado de cualquier aparato tecnológico debido a su “alergia a la electricidad”. Está fuera del día día en el estudio de abogados y depende completamente de los cuidados de su hermano que le provee lo necesario para vivir día a día.

La figura de Chuck para Jimmy es fundamental, está en deuda con él y, sobre todo, siente permanentemente que no le puede fallar. Cualquier acción que sea algo menos “correcta” según los parámetros del hermano mayor, se siente en la obligación de justificarla como un niño ante la autoridad. No me refiero necesariamente a comportamientos de carácter ético -que también-, sino a lo que tiene que ver con la praxis de abogado. A pesar que no se le da mal litigar y tiene facilidad con los clientes, el origen y las condiciones de sus estudios está siempre presente. La mirada implacable de Chuck es un faro del que Jimmy no puede alejarse.

Sigue intentando, Jimmy, sigue
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It’s show time. Jimmy se da ánimos antes de comenzar los juicios.

Al comenzar la serie le vemos ya dando bandazos, buscando salir de lo precario, atendiendo casos del turno de oficio –o lo equivalente en Estados Unidos-, tratando de pillar cacho de algún procedimiento y lidiando con el estricto controlador del aparcamiento, el ex policía  Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks) quien también vimos en Breaking Bad como el gran solucionador de problemas y hacedor del trabajo sucio. (Otro personaje que nos devela sus dolores que lo han llevado a ser la persona que es).

El viaje de Saul hace un arco muy poderoso, navega por los diferentes estados de ánimo, con una lucha interna abrumadora a pesar de su exterior simplón o engatusador. El suyo es un viaje permanente desde nuevas posibilidades hacia la decepción, una y otra vez. Sea por el camino del pícaro o el camino correcto. Uno y otro no lo sacan de su pobreza, pero al menos el camino recto lo hace sentirse mejor con sí mismo.

¿Cumplir con la expectativa de quién?
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No es fácil encontrar la propia identidad, seguro

Al final de la temporada Jimmy sufre una grandísima decepción – Hasta que llega la gran decepción justo al final de la temporada –que no develaré para los que no la han visto y se interesan por ella- pero está asociada a una gran decepción.

Lo que nos puede hacer reflexionar de la historia de este picapleitos es dónde ponemos la esencia o la razón de nuestras decisiones y acciones. Éstas pueden ser las mismas pero desde motivos diferentes. Lo más llamativo es desde dónde  cimenta su auto valoración: en sí mismo o en la opinión de Chuck.

En su caso, parece que el motor de sus decisiones -al menos las que tienen que ver con su actividad como abogado- están más en no defraudar la figura de su hermano/padre que en una convicción profunda de hacer lo correcto. Quizá porque en su esencia está la pillería, el ser un truhán, su sistema de control lo ha puesto en su hermano. Al fin y al cabo, éste siempre ha sido el exitoso, el moralmente intachable -dentro de lo que permite la abogacía-, es el hermano “bueno” y Jimmy el hermano “malo”.

¿Y si no lo hubiera salvado?

Saul, y los espectadores, podemos preguntarnos cómo hubiera sido su vida si Chuck no lo salva de la cárcel. Pero ¿sirve de algo?

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Cuando hasta el del parking te lo pone difícil (lo que no te mata, te fortalece)

Lo que puede ser más útil es mirar si esa deuda emocional tiene que pagarse cumpliendo las expectativas del hermano, las referencias hacia el buen hacer y lo que él considera es lo justo.

Suficientemente agradecido se muestra al estar atento a proveer lo necesario para sobrevivir, dedicar buena parte de su tiempo en sostener la vida de retiro de Chuck producto de su “enfermedad”.

Es la búsqueda de la motivación profunda de sus actos lo que Jimmi tiene que preguntarse. Es encontrar en su propia naturaleza las razones para actuar con justicia.

Mira con atención

¿Qué parte de tus acciones cotidianas son fruto de tu propia motivación y cuáles responden a las expectativas de otros?
¿Quiénes son esos otros  que sembraron los juicios a partir de los cuáles decides?

¿Si no  te apoyaras en esos juicios externos, tu acción cotidiana sería la misma?

Better Call Saul (AMC)expectativas mira con atencion

Se puede ver en Netflix y en Movistar

Creada por: Vince Gilligan y Peter Gould

Con: Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Rhea Seehorn y otros.

Filmaffinity

 

 

El dilema de Isabel II: tradición, cambio y compasión

The Crown (T1) parte 2

En la entrada anterior hablamos de la dificultad para adaptarse a los cambios de época que muestra el Primer Ministro Wiston Churchill, el héroe que se niega a aceptar que sus tiempos, al menos frente al gobierno, han pasado.

Veamos ahora cómo viven los miembros de la casa real, “sus altezas” los avatares propios de ser parte de una institución centenaria e inmutable.

Según se repite una y otra vez a la novata reina y a su rebelde hermana Margarita, la imperturbabilidad y el apego a la tradición es lo que ha hecho que la corona perdure y sea la fuente de estabilidad del Reino Unido. Los momentos en que alguno de sus miembros ha antepuesto su propia autonomía es cuando todo se ha visto amenazado, especialmente cuando su tío Eduardo VIII decide abdicar para seguir los dictados de su corazón.

El trabajo más duro de la soberana

Uno de los tópicos que repiten como un mantra a la joven reina es que su principal tarea es no hacer nada. La anciana reina María le insiste:

“Hacer nada es el trabajo más duro. Y va a requerir toda la energía que tienes. Ser imparcial no es natural, no es humano”.

Sentimientos, consuelo.
A ver quién desafía al Primer Ministro

La versión original de la serie House of Cards, la británica, nos regala en su segunda temporada un ejemplo muy gráfico de esto. En esta entrega, que se llama en rigor To Play the King, el ficcionado rey ve con horror las injusticias que sufre su pueblo y cree en la necesidad de modernizar el estado en pro de los súbditos. Tomar partido por esta causa lo lleva a una lucha frontal contra el todopoderoso Primer Ministro conservador Francis Urquhart (Ian Richardson ) –el homólogo de Frank Underwood (Kevin Spacey) en la versión americana-.

El rey rompe la regla de oro y se da de bruces contra el maquiavélico Urquhart. Viendo los capítulos le damos la razón al rey (Michael Kitchen), conectamos con él porque es empático, porque es compasivo con su gente. Pero la falta de escrúpulos y astucia del líder de los Toris se imponen. Aunque quizá es el precio que paga el buen rey por salirse del guión ancestral, lo contrario a lo que hace Isabel II.

Primero está la corona, siempre
¿El amor es más fuerte?

En la primera temporada vemos que la joven Isabel una y otra vez tiene que doblegarse ante el poder de la tradición y la historia: no puede escoger un nuevo secretario personal, tiene que asumir el que toca por antigüedad; tiene que mudarse al palacio de Bukingham aunque no quiere vivir ahí, en fin.

Es Margarita, la hermana menor, la que aparentemente goza de más libertad: impone su propia moda; se sale del libreto, incluso bromea ante la diplomacia extranjera; es la que, en palabras de la reina, tiene “demasiado carácter, un exceso de carácter”. Pero ella también sufre el yugo de la corona cuando se trata de su vida sentimental, las estrictas normas de la familia real no permiten que se case con Peter Townsend (Ben Miles) porque es divorciado. Esta regla es incluso más dolorosa para Isabel, que para cumplir su rol de reina llega a romper la promesa hecha a su padre: “siempre os ayudaréis y apoyaréis una a la otra”.

El caso del Duque de Edimburgo
The Crown phillip cambio y tradición
En el comienzo todo fue amor

Como  en un juego de matriuscas rusas, el tema del cambio va abriendo una y otra vez preguntas y desafíos. Y también enfrenta modos distintos de enfrentarse a lo de siempre.

Es el caso de Philippe, duque de Edimburgo y consorte de la Reina (Matt Smith), que reclama que siendo el marido lo que corresponde es que sus hijos, y con ello la dinastía, lleven su apellido. Es decir que debieran ser Mountbatten y no Windsor.

Pero la tradición es que han sido Windsor, son Windsor y seguirán siendo Windsor. Philip apela a que su situación es distinta a lo de siempre y que tienen que hacer caso a que él es el hombre. Que lo de Windsor estaba bien mientras los herederos eran hombres. Se enfrenta el poder masculino con el poder monárquico.

the crown tradición y cambio
¿Yo aquí qué pinto?

Hoy en día en que en muchos países las parejas pueden elegir el primer apellido de sus hijos nos parecería normal que los descendientes de la pareja real llevaran el de ella. Pero no es esa libertad la que está en juego. Es la tradición. Y punto pelota. Tras ello y varias otras experiencias, el consorte a alberga un resentimiento y deambula sin saber cuál es su rol:

¿Qué tipo de matrimonio es éste? ¿Qué tipo de familia? Me habéis quitado mi carrera, mi casa; me habéis quitado mi apellido. Pensaba que estábamos juntos en esto.
Philip Moutbatten

The Queen

Avanzando cuarenta años, hay otra película basada en la casa real y la Reina Isabel. El relato también creado por Peter Morgan, especialista en personajes históricos en momentos cruciales de la historia es The Queen.

Isabel II (Helen Mirren) no es la jovencita inexperta que ha recién comenzado su reinad. A lo largo de más de cuatro décadas ha podido, de buena o mala manera, sortear muchas crisis; ha convivido con laboristas y conservadores, ha enfrentado más de un conflicto internacional con guerra incluida, (crisis del Canal de Suez, Las Malvinas/Fauklands). Es una mujer que ha marcado la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido. ¿Cómo lo ha hecho? Sin hacer nada.

Lady Di, Blair y la reina

Pero el siglo pasado iba demasiado rápido. Carlos, Príncipe de Gales, se ha divorciado de Diana Spencer, nuera que le hace sombra al deslumbrar al mundo con su carisma. La muerte de ésta en 1997 sacude el Palacio.

The queen, cambio sentimientos
Así es difícil convencer a alguien, ¿cierto Tony?

Nuevamente todo el entorno de la casa real, golpeado como está con la noticia, no puede leer los signos de los tiempos para dar una respuesta de acuerdo a lo que pide el mundo y los británicos.

No se trata de un evento político o internacional ni que esté en riesgo la Corona como pudo ser en los tiempos de la abdicación de Eduardo VIII. Es la muerte de alguien cercano pero que no está dentro del libreto ancestral del comportamiento de la monarquía. Diana ya no pertenece a la familia real por tanto no hay nada que decir, hacer, mostrar o actuar. Hay que hacer nada. Hay que hacer lo que no es humano.

Si en la relación de Margarita estaba en juego su rol como jefa de la Iglesia Anglicana, o en el rol de Philippe era la continuidad de la dinastía, ante la muerte de Diana no se juega nada.

To be or not to be human, that’s the question
The queen Compasión sentimientos
Nadie como yo conoce la sabiduría de los británicos.

No se juega nada en la liga en la que han estado siempre participando. Pero en este momento se trata de algo para lo cual no están preparados: sentimientos. No se contraviene ninguna ley ancestral si la monarca muestra señales de dolor y, sobre todo, empatiza con la emoción que embarga a sus súbditos.

Ella y su entorno no creen que tenga que hacerlo. Probablemente, no saben cómo hacerlo. Por eso se encierran tras los muros del Palacio de Balmoral a cientos de kilómetros de donde la ciudad lloraba. No entienden que lo que los británicos necesitan de ella es que los consuele.

Si cuarenta años antes Isabel tiene que cambiar para amoldarse a la corona, en 1997 tiene que cambiar para vivir en el mundo. No se juega nada. Y está en juego lo más importante: actuar como un ser humano capaz de sentir, de empatizar de mostrar compasión y consolar a su pueblo.

Mira con atención

¿Qué parte de tu vida la vives según un guion escrito hace mucho, quizá antes de ti, sin ser consciente de él?

¿Existe algún guion, o parte de él, que te impida empatizar, tener compasión o consolar a otros?

The Queen Resultado de imagen de the queen movie

Escrito por Peter Morgan

Dirigido por Stephen Frears

Con Ellen Mirren, James CromwellMichael Sheen

 

Aquí el trailer de la temporada 2 de The Crown, a ver cómo sigue:

 

Los tiempos cambian, el primer ministro no.

The Crown. Temporada 1

The Crown es un drama histórico que encarna el choque entre lo antiguo y lo nuevo. Lo que hasta ese momento “se ha hecho así” y ha dado resultado. Pero los tiempos cambian, el paradigma de lo que ha sido hasta ese momento Reino Unido se ha transformado. Los protagonistas no siempre están en condiciones de verlo y actuar de acuerdo a ello.

Argumento

The Crown narra los conflictos políticos y la vida íntima de la familia real durante el reinado de Isabel II (Claire Foy) y los eventos que marcan la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido… y más allá.

Personalmente lo que más me atrae de esta serie es el encuentro, y pugna, entre el mundo político y el orden mundial con la institución de la monarquía. Para mí, esta arista relacionada con el poder me cautiva más que la tramas relacionadas con los romances o las cuitas entre los miembros de la casa Real.

El trono, la corona… el poder
The crown paradigma ceguera
La boda (de la mano de Jorge VI, el mismo del Discurso del Rey)

Pero hay que decir que en esta serie todo está relacionado con el PODER. La parte del relato que cuenta sus dramas personales también está supeditada a la institucionalidad política o monárquica. Si se obvia el vínculo con el poder y la tradición no se entiende el frustrado romance de la Princesa Margarita (Vanessa Kirby) con Peter Townsend (Ben Miles) o la sensación de castración que experimenta Philippe Mountbatten, Duque de Edimburgo, “el consorte” (Matt Smith).

Pero quien quizás se lleva la palma en esta confrontación constante entre las formas y métodos tradicionales con los que se precisan en la nueva época, es Wiston Churchill, encarnado por John Lithgow.

Don Winston

El experimentado político, héroe y motor de la estrategia militar durante los duros días de la segunda Guerra Mundial, le cuesta ver y aceptar que el Reino Unido ya no es el imperio que fue, que el escenario que se ha abierto tras el conflicto mundial y la Guerra Fría es totalmente diferente.

Gran Bretaña ya no es el actor protagonista, es ahora un intérprete de soporte, importante sí, pero no la estrella de la obra.

Más aún, no logra ver, y si es que lo ve no lo puede aceptar, que los ingleses han cambiado, que los desafíos sociales son otros y para ello necesitan de nuevas maneras de ejercer la política.

Nuevos tiempos, nuevas respuestas
The Crown, ceguera paradigma
Vamos a ver, tampoco pasa nada por un poco de niebla.

Los creadores ilustran esta ceguera del anciano líder conservador en dos momentos que ilustran las dificultades que tiene para enfrentarse al nuevo mundo (nota: en este blog siempre nos referimos a lo que se muestra en la serie, si es un hecho histórico escapa a los conocimientos del autor y sobre todo, está fuera del objetivo de este espacio):

  • Durante la Gran Niebla de 1952, Londres está cubierto por una nube de contaminación ambiental que la sume en una profunda oscuridad durante cuatro días. Los hospitales están abarrotados de personas con problemas respiratorios, que se salda con varios miles de muertos; como no se ve a un metro de distancia, los londinenses no pueden salir a la calle, no pueden circular los vehículos, la gente no va a trabajar, en resumen, la ciudad está colapsada porque. Ante semejante situación, lo que más preocupa a Churchill durante el consejo de Ministros es que el marido de la Reina, Philippe, no debe tomar clases de vuelo.
The Crown, ceguera paradigma
¿Dónde está mi secretaria? ¡Hala, la que se ha armado con la niebla! Creo que vamos a hacer algo.

Lo cierto es que su adversario político y líder de los laboristas, Clement Attlee, (Simon Chandler), a pesar de contar con información privilegiada y anticipada tampoco sabe cómo reaccionar a tiempo y se le pasa la ocasión para lograr un voto de censura al primer Ministro que lo tumbaría. Según se sabe, buena parte de este problema ambiental surge del exceso de uso de carbón para calentarse y mover la economía de post guerra alentado desde el gobierno.  “No podemos solucionar problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”, (cita adjudicada a Einstein).

La ceguera
  • El segundo momento, hacia el final de la temporada, en el homenaje que recibe Churchill por sus 80 años, se le obsequia un cuadro pintado por un célebre pintor británico. Durante las charlas sostenidas entre el pintor Graham Sutherland (Stephen Dillane), y Churchill mientras posa, éste le insiste en que valore que lo que está plasmando va más allá de su persona, representa al que venció al totalitarismo del poder nazi en defensa de los valores de la democracia, representa el poder del Reino Unido.

    Churchill The Crown, paradigma
    Hombre, tampoco es para ponerse así, que ya somos mayorcitos.

Churchill recibe con estupefacción el cuadro, nada de lo que le había dicho se aprecia en el cuadro. Es tanto su disgusto que quiere devolver el cuadro a quienes se lo obsequiaron.

En un nuevo encuentro con el pintor, el viejo político tacha el cuadro de “antipatriótico, traicionero, un cobarde asalto de individualismo de izquierdas” (¡toma ya!). El pintor responde que aceptó el encargo porque le admira y Churchill pregunta si a quienes admira los pinta como monstruos.

Reproduzco el final del diálogo porque es muy gráfico:

Sir Winston Churchill: No es una imagen razonablemente veraz de mí.
Graham Sutherland: ¡Lo es, señor!
Sir Winston Churchill: ¡Que no, que es cruel!
Graham Sutherland: ¡La edad es cruel! Si usted ve decadencia, es porque hay decadencia, si ve fragilidad, es porque hay fragilidad, no puedo ser acusado de ello. Yo me niego a esconder y disfrazar lo que veo. Si se ha embarcado en una lucha contra algo, no es conmigo. Es contra su propia ceguera.

Churchill The Crown Paradigma Mira con atención
El cuadro original ¿tú qué ves?

Sir Winston Churchill: Pienso que tiene que irse.

(El diálogo completo lo puedes leer en inglés aquí).

Días después, Churchill renuncia a su cargo de Primer Ministro. El episodio termina con el cuadro quemándose en el jardín de la casa familiar.

Como no he hablado de la reina, haré una nueva entrada para profundizar en ella y su entorno.

Mira con Atención

¿Cuál es el paradigma del mundo en que tú vives?

¿Cuál es la imagen que tienes de ti? ¿Estás en guerra con tu ceguera o buscando el modo de iluminar los aspectos de ti que no ves?

The Crown (2016 -)

Netflix

Creada por Peter Morgan
Escrita por Peter Morgan, Edward Hemming, Tom Edge, Nick Payne, Duncan MacMillan.

Con Claire Foy; Matt Smith, Victoria Hamilton entre otros.

Más información:

IMDB            Filmaffinity

Qué hacer para no conseguir el puesto que deseas

Mad Men

La serie sobre los hombres de la publicidad, es un drama ambientado en una de las agencias de más prestigiosas de comienzos de los ’60, centrando la historia en la pericia de un extremadamente talentoso ejecutivo, Donald Draper. Su éxito encierra un gran secreto y éste puede ser su punto débil, o no. De su misterio intentamos sacar un aprendizaje.

Esta serie además de muchos premios, tiene infinitas aristas sobre las cuales hablar: el poder de la mercadotecnia en nuestros hábitos, las relaciones de poder y sumisión en los despachos, la evolución de costumbres en la segunda mitad del siglo XX, el rol de la mujer en el mundo laboral, las estrategias de persuasión a nivel personal y masivo, en fin.

Hoy miramos con atención un episodio específico en la vida de su protagonista.

Donald o no Donald
mad men mira con atención
Así quién no lo vende todo.

Don Draper, (Jon Hamm) es un tipo seguro, seductor, arrogante y misterioso. Suele lograr lo que quiere, los clientes le aman, las mujeres lo desean, los jefes lo respetan, los colaboradores le admiran y más de alguno le envidia. “Lo tiene todo” y es bastante repelente.

Además, su vida encierra varios misterios. Su cotidianidad funciona en varias esferas que él evita que se entrecrucen. Es un esposo cariñoso y controlador; responsable padre de familia; muy dedicado y exitoso en su trabajo lo que no impide que muchas veces éste se enrede con su vida sentimental y sexual. Pero, según se ve, en esa época y entorno era algo frecuente.

El secreto de Draper

(Atención, Spoiler) Pero su mayor secreto es el que se esconde tras su identidad. Él no es quien dice que es, su nombre real es Dick Whitman, un simple joven pueblerino, un soldado que, según los registros militares, murió en la guerra de Corea. En un accidente militar, el teniente Donald Draper muere desfigurado y él toma su placa de identificación, corta todo contacto con su familia real construye una nueva vida.

Como suele, o tiene, que ocurrir en la ficción, su pasado sale a la luz en distintos momentos, su medio hermano lo ubica gracias a un recorte en el periódico y esto es una complicación. Pero como dice el protagonista: “Sal de aquí y sigue adelante, Esto nunca ocurrió. Te sorprenderá la cantidad de cosas que nunca ocurrieron”.

El pasado regresa aunque no quieras
mad men, mira con atencion
¿Por qué no puedo tener lo que merezco?

Así las cosas, una caja llena de recuerdos sobre verdadera infancia y juventud de Don cae en manos de un joven ejecutivo, el ambicioso y adinerado Pete Campbell (Vincent Kartheiser). Éste cee a la tentación y antes de devolverlo a su dueño le echa un buen vistazo al contenido. Con esta información aprovecha una encrucijada, hay que elegir a un jefe de cuentas, e intenta extorsionarlo para que lo nombre a él.

Donald no se deja arredrar y va directamente donde el dueño de la agencia, Bertram Cooper (Robert Morse) para informarle que ha nombrado al otro postulante para el puesto. Pete no puede creer que el publicista no tema a su amenaza, Pete toma la iniciativa y le cuenta “la verdad” sobre Draper al socio y fundador de la agencia.

Aquí viene donde quería llegar, la respuesta del excéntrico Bertram: es un diálogo de antología, por lo inesperada y a la vez la sabiduría que encierra. La reproduzco entera a continuación (el video está en ingles sin subtítulos):

Cooper: “¿A quién le importa? ¿Qué más da?
Pete: Mr. Cooper, Draper es un fraude, un mentiroso y quizá un criminal.
Cooper: Incluso si fuera cierto, ¿qué más da? Este país ha sido construido gracias a hombres con pasados mucho peores que cualquiera te estés imaginando.
Pete: No estoy imaginando nada.

Cooper: Los japoneses dicen que “un hombre es el lugar en que se encuentra”. Y en este momento Draper se encuentra en este despacho. Te aseguro que es mejor olvidar todo esto. Yo (que tú) pondría la energía en conseguir cuentas.

¿Qué más da?

Pete tiene una aspiración, un fuerte deseo. Como un clásico personaje de ficción estadounidense “nada lo detiene” para lograr su sueño y en este caso recurre a la extorsión para lograrlo.  ¿Tiene sentido usar ese recurso para cumplir el anhelo? Lo que además resulta irritante en su actuación es que esconde bajo la aparente intención de proteger la empresa de “una manzana podrida” su real deseo de escalar al puesto que siente que se merece. Si lo merece o no, no es el punto, la cuestión es si ese es el medio para lograrlo.

Esto me lleva a reflexionar sobre las veces en que creemos que para surgir tenemos que hundir a otros, sacarlos a codazos antes que acelerar nuestra marcha si es que pensamos que se trata de competir. Pero también está la opción de no competir, de colaborar, de demostrar lo que se vale mediante el trabajo y la participación conjunta.

Dicho más a lo bruto (y como me dijo un día un productor cuando yo era ayudante de dirección): “Tú a lo tuyo, yo me encargo de lo mío”.

El poder del Ahora
mad men miraconatencion
Donald, despídelo si quieres, pero échale un ojo, nunca se sabe cómo comienza la lealtad.

Por otro lado, el dicho: “Un hombre es el lugar en que está”, me resulta muy revelador, es un llamado a la presencia en el aquí y el ahora. Cuántas horas nos pasamos pegados a lo que ocurrió o lo que deseamos que ocurra.

Podemos cuestionar la suplantación de identidad del protagonista, pero siendo ficción, también es posible identificarnos con él y admirarlo por eso. Es lo que nos permiten las historias, ponernos del lado de los que no lo estaríamos en la vida real y aceptar –incluso aprobar- acciones que reprobamos en nuestra cotidianeidad. Lo reseñable es que para quienes están allí, para su objetivo común, el hombre que pertenece a ese lugar es Don Draper, ese Don Draper.

Mira con Atención

¿Dónde pones la atención para lograr tus metas? ¿En ti y tus méritos o en las faltas del/la otro/a?

¿Cuál es el lugar dónde estás? ¿Perteneces allí? ¿Cómo es tu conexión con el Ahora?

MAD MEN (2007 – 2015)

Original de AMC, se puede ver en HBO y Netflix.
Creador: Matthew Weiner.
Con: Jon HammElisabeth Moss, Vincent Kartheiser, John Slattery entre otros.

¿Cómo te llevas con la rabia?

Los Soprano

Los Soprano es una de las series icónicas de “la nueva edad de oro” de la ficción a principios de los 2000. La mezcla de vida cotidiana de un hombre de familia cuyo trabajo es “gestión de residuos”, con su actividad como capo de la Cosa Nostra en New Jersey es, a día de hoy, un clásico y referente para seriéfilos y estudiosos de la televisión.

El arranque es sorprendente y a la vez simple: un capo de la mafia sufre ataques de pánico y va al psiquiatra.

La rabia Los Soprano
– ¿Cuál es su trabajo?
– Consultor en gestión de residuos.

Si bien Anthony Soprano (James Gandolfini) llega a la consulta de la doctora Melfi (Lorraine Bracco) por sus crisis de ansiedad, algo inadmisible dentro de la recia cultura ítalo americana del crimen, uno de los temas recurrentes tanto del protagonista como de la mayoría de sus compinches no es el miedo sino la rabia.

La Rabia

Prácticamente todos los personajes llevan la rabia a flor de piel, usando la amenaza y la violencia física para resolver conflictos.

Unida inseparable a ésta, la falta de control de impulsos hace que la frustración que un viandante normal sentiría ante una injusticia, en su caso se resuelva cuanto menos a hostias. Con bastante frecuencia es un objeto de metal con punta redondeada, que impulsado por el impacto de un percutor, expelido a través de un cilindro e impactando en el cuerpo del ofensor acaba con el problema.

En el clan de los Soprano, y en general el crimen organizado, hacen de la violencia y la agresión como forma de interacción no excepción sino una herramienta de trabajo.

Volviendo a la consulta de la doctora Melf, su paciente estrella, Tony, puede presentar depresión, aumentar su ansiedad o presentar algún otro síntoma, pero siempre hay de base el continuo emocional de la rabia, esa que va desde un simple enojo a la ira desatada o la furia.

Capitanes Soprano. la rabia
Pero si son buenos chicos. Seguro que el FBI actúa por envidia.
Nuestro enojo

En nuestra vida cotidiana nos toca lidiar con la rabia y no siempre nos es fácil hacerlo. Principalmente por aprendizaje y adaptación a las normas de la sociedad, tendemos a inhibir nuestra rabia y esto tiene consecuencias para nuestro equilibrio personal.

Pero esta necesaria “represión” de la actividad violenta y el control de impulsos para la normal convivencia, es preciso ser capaces de identificar cuando sentimos rabia y gestionarla de manera saludable.

Una herramienta para convivir y aceptar nuestras emociones, es identificarlas, para lo cual es útil partir por nombrarlas. Para nombrarlas, necesitamos saber de qué hablamos y de ese modo, valorar en qué grado la estamos sintiendo.

Primer paso: buceamos en el lenguaje:

Sobre la rabia, el diccionario de la RAE no nos da una definición,  enumera tres sinónimos (bastante flojos los académicos): “Ira, enojo, enfado grande”. En cuanto a la  expresión “tener rabia” la define como: “Tenerle odio o mala voluntad”.

Como hemos dicho que es un continuo con distintos grados, nos vamos al más extremo: la ira: 1. f. Sentimiento de indignación que causa enojo. 2. f. Apetito o deseo de venganza. 3. f. Furia o violencia de los elementos de la naturaleza. 4. f. pl. Repetición de actos de saña, encono o venganza.

Atención a la primera definición: incluye la palabra Indignación, que sería: Del lat. indignatio, -ōnis. 1. f. Enojo, ira o enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.

Si miramos con atención, vemos que indignación contiene el concepto de dignidad: es la reacción que se suscita cuando vulneran nuestra dignidad. Éste término además de referirse a una distinción u honor, habla lo que es “proporcionado al mérito y condición de alguien o algo” o “que puede aceptarse o usarse sin desdoro”. Es decir, que se refiere a lo que nos corresponde, sea por nuestro valor o nuestra condición. Nuestra condición primera es la de ser humano.

Todo esto para decir que la indignación está relacionada con la transgresión de nuestros derechos.

Por lo tanto: ira, rabia, furia, enojo, enfado, coraje, cólera, furor, exasperación, cabreo  o  irritación son la reacción a la acción de ver atropellados nuestros derechos, traspasados nuestros límites. Que estamos viviendo una injusticia.

El baremo de la injusticia depende de cada uno (por temperamento o aprendizaje); la manera de expresarlo, también.

¿Negativa, positiva o ninguna de las dos?

Desde ciertas corrientes de la psicología o la auto ayuda, hay un juicio que muchas veces se hace sobre la rabia –y otras emociones como la tristeza o el miedo-: calificarlas de “emociones negativas” en contraposición a las “positivas”: la alegría, la ternura, la calma.

Esta sentencia entraña una tremenda carga y desde mi punto de vista un gran error. Juzgar una emoción como negativa la hace indeseable, perjudicial, reprimible. No gusta saber que hace o siente algo reprobable. Aprendemos a reprimirla y como consecuencia a desconectarnos de la defensa de nuestros derechos. Nos quedamos sin una herramienta para sentar nuestros límites.

La rabia no es negativa ni positiva, es una emoción intrínsecamente humana, es, como toda emoción, un indicador, una alerta que nos revela que hay una amenaza a nuestra identidad –o la de otros- y que tenemos que prepararnos para la defensa o el ataque.

soprano mira con atencion
¿En caso de amenaza, no defenderías a tu familia?

Un ejemplo: si veo que alguien va a dañar a un ser querido, nuestro sistema nos avisa y nos hace reaccionar para protegerlo. Esa señal es la rabia. Si consideramos que ésta es negativa o reprochable, reprimimos el impulso para proteger.

Si pudiéramos descifrar lo que pasa por nuestra cabeza en ese instante sería algo así: “siento que alguien a quien quiero está siendo vulnerado, voy a defenderlo… ¡oh no!, esto que siento es negativo, no debo hacerlo”.

Parece ridículo, pero si miramos con atención, nos damos cuenta que es lo que muchas veces nos ocurre, especialmente cuando se trata de nuestros propios límites, de la vulneración de nuestra dignidad.

Qué hago cuando siento “esa emoción”

Para no alargarme más, que si has llegado hasta aquí quizá sientas que te estoy quitando tu tiempo y te estés enojando, no te estoy invitando a que vayas por el mundo repartiendo hostias ni que te compres una recortada para cuando el vecino haga ruido en la noche. Sí estoy alertándote para que conectes con esta emoción ante acontecimientos en que se vulnera tu dignidad. Aceptar la rabia como algo natural, buscar la manera de solucionarlo, si es posible, o al menos integrarla a tu experiencia sin juicios.

soprano rabia mira con atencion
Una reunión de trabajo

La rabia y su expresión dan para muchas entradas más, y Los Soprano también. Más adelante volveremos con nuevas entradas sobre estas distinciones y esta serie.

Mira con atención

¿Qué ocurre dentro de ti en la vida diaria cuando alguien invade tu espacio o vulnera algún derecho tuyo o de otros?

¿Cómo reaccionas ante esos  hechos?

¿Cuáles son tus juicios sobre tu propia rabia? ¿Y sobre la ajena?

¿Sientes que pasan sobre tu dignidad si te dicen que no?

The Sopranos (1999-2007)Soprano la rabia mira con atención

HBO

Con: James Gandolfini, Lorraine Braco, Edie Falco, Michael Imperioli, entre otros.

Creada por David Chase

IMDB

El fin y los medios para limpiar Nueva York de malos y corruptos

Daredevil (la serie)

Matt Murdock es ciego, pero con sus otros super desarrollados sentidos combate el crimen: de día como un honesto abogado no vidente, de noche como un implacable vigilante. (IMDB)

Quién es Matt/Daredevil

Matt (Charlie Cox) quedó ciego de niño, su padre, un boxeador de poca monta que vivía de arreglar los combates, murió dejándolo huérfano. Un niño en ese contexto podría haberse entregado a la autocompasión y haber hecho poca cosa con su vida. Pero él no. Como un ejemplo de resiliencia, por un lado estudió y se esforzó hasta sacar la carrera de derecho y montar junto su amigo Foggy Nelson (Elden Henson) un modesto bufete. Por otro, fue entrenado por un implacable maestro para desarrollar el resto de los sentidos hasta convertirse en un temerario luchador por la justicia… a su manera.

A pesar de estas habilidades, este héroe nocturno dispuesto a limpiar el barrio neoyorquino de “la cocina del infierno” es todo menos indestructible, de hecho, la cantidad de palizas que recibe, harían a cualquiera desistir rápidamente de las intenciones heroicas.

Con tanto palo en el cuerpo, también podemos destacar su perseverancia, su empeño inquebrantable por seguir lo que él siente que es su misión.

Un abogado ciego, al parecer muy patoso, lleno de fracturas y heridas
La línea roja

Hay una característica de Daredevil que lo hermana con el “Equipo A” (“Los Magníficos” en Latinoamérica): reparte hostias a diestra y siniestra, se enfrenta a un número incontable de enemigos dejando un reguero de huesos rotos, pero con una regla de oro: nunca mata.

Matar es su línea roja (aunque a veces, al ver que lanza a su oponente desde una azotea después de quebrarle las piernas, es normal pensar si no se lo habrá cargado).

Daredevil medios y fines
Ahora dime, ¿quién te manda?

No es que nuestro vigilante sea un caballero antiguo que usa el castigo físico en la medida justa para evitar males mayores. No, él machaca a su adversario incluso cuando ya ha sido vencido. Y tortura para conseguir información. Es bastante cruel, pero no mata.

Como suele ser la tónica de los súper héroes actuales, su ambigüedad moral es parte del atractivo del personaje y la que hace la serie más oscura, más llena de matices.

El día y la noche. Legalidad y brutalidad
Daredevil límites y metas
A ver, señora, cuéntenos su problema con el casero

El bueno de Matt, es un ejemplo para su comunidad: su pacífica actividad como abogado se apega estrictamente a la legalidad aunque ésta pueda llegar a ser injusta. Su modesto bufete está al servicio de los más débiles, defendiéndolos de los abusos de los poderosos.

Como contra parte, tras las injusticias siempre está el poderoso Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio), un villano elegante y de buen gusto. Archi enemigo está detrás de grandes operaciones de especulación inmobiliaria entre otros pingües negocios (droga, trata de personas…).

Fisk (Vincent D’Onofrio), un villano elegante y de buen gusto. El némesis de nuestro héroe está detrás de grandes operaci

Daredevil, medios y fines
No te pierdas sus omelettes al desayuno.

ones de especulación inmobiliaria entre otros pingües negocios (droga, trata de personas…).

Dentro del conflicto personal de Daredevil, su falta de escrúpulos para castigar es un rasgo de sí mismo por el cual es confrontado por aliados y enemigos:

La pregunta que está en el aire es si su acción está motivada por amar la justicia o para dar rienda suelta a su agresividad.

Límites personales

Si asumimos que ama el bien y la equidad, nos viene la pregunta sobre los medios para hacerlo. El modo en que decide el medio para lograr su objetivo. Objetivo muy noble: traer la paz a Nueva York.

Si quiere acabar con los malos, ¿por qué no los mata directamente? Y si elige dejarlos vivos, ¿son aceptable sus niveles de crueldad, incluso cuando ya los ha vencido? ¿En qué basa Daredevil esta decisión, este límite?

Trayéndolo a nuestra experiencia, en la que “en general” no salimos de noche a apalear a corruptos ni mafiosos (aunque a veces dan ganas); se me viene a la cabeza una conversación de los últimos días acerca del apego a una meta, a un deseo. Yo tengo una aspiración, algo que quiero con vehemencia lograr, ¿qué estoy dispuesto a hacer para conseguirlo? ¿Qué no? ¿Cuál es la línea roja que me permitirá estar en paz conmigo mismo cuando consiga lo que me he propuesto?

Matt Murdok, además de los dolores de sus múltiples facturas, tiene problemas para dormir. ¿Tendrá algo que ver?

Mira con Atención

¿De qué manera discriminas los medios para lograr tus objetivos? ¿Tienes claras tus metas? ¿Tienes claras tus líneas rojas?

¿Estás en paz con la forma en que has conseguido lo que tienes?

Daredevil (2015-)Dare devil medios y fines

Netflix

Creador: Drew Goggard, basado en el comic de MARVEL.

Con: Charlie Cox, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Vincent D’Onofrio.

El tiempo es el que es

 El Ministerio del Tiempo

Un soldado del siglo XVI, la primera universitaria del siglo XIX y un enfermero del SAMUR, forman parte de un ministerio secreto cuya misión es evitar que cambie la historia de España.

Dentro de la ficción, el Ministerio del Tiempo es una institución gubernamental, autónoma y secreta que depende directamente de Presidencia de Gobierno. Los agentes pueden pasar de una a otra época a través de puertas del tiempo vigiladas celosamente por distintas patrullas. Su objetivo es detectar e impedir que cualquier intruso las atraviese, viaje en el tiempo para utilizar la historia en su beneficio. (FILMAFFINITY)

Coincidiendo con la emisión de la tercera temporada, vamos a cruzar por las puertas del Ministerio, serie de Televisión Española cuyas dos primeras tandas están disponibles en Netflix. En esta entrada nos referiremos principalmente a los capítulos estrenados durante 2015.

La misión del Ministerio es “cuidar que la historia siga siendo la que es  y que nadie pueda manipularla para su provecho”. Con esa premisa, la aventura y fantasía de esta ficción tiene como gran trasfondo la idea de la Aceptación.

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