Una oportunidad (casi) perdida, por un mal hábito

Cuatro Bodas y un funeral

Durante cinco eventos sociales, un soltero convencido se cuestiona la posibilidad de no encontrar nunca el amor. Algo cambia cuando Charles piensa que su ha encontrado a su “media naranja” en Carrie, una mujer estadounidense.

Esta ya clásica comedia romántica inglesa de los 90’ es un referente para nuestra generación y es quizás la obra más redonda de su guionista y productor, el prolífico Richard Curtis. A través de cinco momentos muy determinados, nos muestra la evolución de Charles y sus amigos, un grupo peculiar y atípico que se revuelve en la búsqueda una relación profunda y duradera.

Boda 1
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Alguien me ha “curvado el espacio” (ha cambiado el foco de mi mirada… para siempre)

En la primera de las bodas, Charles (Hugh Grantconoce a Carrie (Andie MacDowell), una desinhibida norteamericana con la cual termina esa noche en la cama. A la mañana siguiente, la vida de Charles casi cambia, pero no. Mientras Carrie se viste y prepara el bolso en silencio para partir de regreso a EEUU, le pregunta a él cuándo van a anunciar su compromiso/noviazgo, porque, después de haber dormido juntos, es obvio que se tienen que casar. Él casi se cae de la cama, hasta que se da cuenta que es una broma. Sin embargo, ella apostilla: “Pienso que aquí ambos hemos perdido una gran oportunidad”. Él no reacciona. Mal.

“Ese” momento pudo haber cambiado el devenir de ambos personajes.

Boda 2
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Con este cura nada puede fallar.

¿Qué pasa entre la primera y segunda fiesta? Nada. No hay contacto entre ambos. Más tarde él reconocerá que no la llamó, aunque lo pensó, pero ella tampoco. En su defensa hay que decir que en ese tiempo no había ni Facebook, ni Whatsapp y llamar larga distancia salía caro.

Es durante la segunda boda cuando Charles se da cuenta que ha perdido su oportunidad –ella viene acompañada- y se pregunta por qué siempre asiste a bodas y nunca es él que se casa.

Y es cierto, dejó pasar una gran oportunidad. ¿Por qué la dejó escapar? ¿Qué pasó que no se abrió siguiera a la posibilidad?

Boda 3

El golpe para Charles viene en forma de invitación: la novia es Carrie que se casa con un refinado –y aburrido- noble escocés.

cuatro bodas y mira con atencion
Con estas confesiones, ¿cómo dudar que son el uno para el otro?

Charles y Carrie se encuentran el día antes en la tienda de la lista de carísimos regalos, pasan un buen rato juntos, relajados, con la suficiente intimidad como para contarse con cuántas personas se ha acostado cada uno. Cuando  ya se van a separar, Charles hace un intento por ser honesto con lo que siente hacia ella y expresar lo que siente. Pero… en vez de preguntarle a ella lo que siente por él, se responde así mismo: “es una locura, no es el momento, seguro que es no” y se despiden. Otra oportunidad perdida.

Un mal hábito, contestar uno mismo por la otra persona
cuatro bodas mira con atencion
Mira, yo, lo que ocurre, es que… mejor déjalo, es una locura.

Lo más relevante de este momento, y lo que nos tiene que interpelar, es aquel gesto, para algunos un hábito, del protagonista de preguntar y responderse uno mismo. O no preguntar siquiera, dando por real lo que yo pienso que va a responder el otro. Con ello no sólo cerramos la puerta al diálogo, a dar a conocer a la otra persona lo que pienso o, principalmente, siento. También estoy tomando la decisión por el otro, no dejando que se exprese y por tanto, actúe como legítimo otro. Al dar por sentada mi idea como la verdadera, porque según mis juicios es lo más lógico, lo más conveniente, lo más respetable, lo menos incómodo o lo que sea, estoy quitando potestad a quien tengo al frente, estoy infantilizándolo. Y puede que no sea esa mi intención, pero lo estoy haciendo.

Hace un tiempo hablamos de cómo en Deadpool, el protagonista decide por su pareja, queriendo evitarle el trastorno que significa tener que vivir y ver morir a alguien con cáncer. Considerando que es lo mejor para ella, coge sus cosas y se va. Lo hace por ella. Del mismo modo, Charles, no termina de formular la pregunta y decide que no es lo adecuado, que es una locura. Él decide que no se puede interrumpir el curso natural de las cosas (la boda es al día siguiente). Y en ello hay varias trampas: la primera, creer que él con su encanto va a evitar que las cosas pasen, sin siquiera contrastar si ejerce sobre ella ese encanto. La segunda, que de haber una atracción recíproca, no quiere ponerla a ella en situación de tener que decidir y lo hace él.

¿Y si fuera por otra cosa?

Otra lectura es que él quiere evitarse el mal trago de recibir de boca de Carrie la respuesta que ella no siente lo mismo que él siente por ella. Es decir que quiere evitar el rechazo. Pero visto lo visto, el “rechazo”, entendido como no estar juntos, ya lo tiene. Aunque es verdad que escucharlo explícitamente puede ser más duro que quedarse con la idea de que podría haber sido.

Un final feliz, a pesar de todo
cuatro bodas, miraconatencion
Ahora sí que la he cagado… y con “Cara de Pato”

Afortunadamente para Charles y Carrie, el guionista les da una nueva oportunidad, y a él un hermano mudo que es capaz de hablar por él –quizá uno de los artefactos de guion más acertados y originales de esta comedia romántica. Además de darles una buena lluvia para terminar la historia.

Lo interesante es que en la escena de la boda fallida de Charles se confirma que las cosas pueden ser aún más disparatadas que si tras su confesión se hubiese cancelado la boda de Carrie el día anterior.

Mira con Atención

¿Estás atenta/o a coger los momentos que pueden cambiar tu vida o al menos estar abierto a tentar un cambio?

¿Con qué frecuencia usas el recurso de preguntar y responder tu misma/o, decidiendo por ambos sin reconocer el derecho del otro a responder? ¿Qué consecuencias ha tenido para tu vida?

Cuatro Bodas y un Funeral (1994) 

Guion:  Richard Curtis
Director: Mike Newell 
Con Andie McDowell, Hugh Grant, Kristin Scott ThomasJohn Hannah entre otros. 

IMDB

Terminemos románticamente

Cómo reconocer el resentimiento (y salir de él) Traispotting (y T2)

Dolor y enojo retenidos, enfriados y cronificados

La anterior entrada hablaba del resentimiento y el deseo de venganza en Trainspotting 2, cómo, después de veinte años, el regreso de Renton a Edimburgo nos muestra que las heridas no se han sanado ni las afrentas olvidadas.

Dado que el resentimiento es un estado de ánimo recurrente en muchos de nosotros y que su sola presencia nos ata a una experiencia concreta durante mucho tiempo, he querido profundizar en este tema, centrándome con detalle en cómo sería la línea de pensamiento de Sick Boy (Jonny Lee Miller) y Begbie (Robert Carlyle) ante lo ocurrido con su “ex” amigo Renton (Ewan McGregor).

Brevemente, recordemos que al final de Trainspotting, Renton se lleva el dinero de un negocio que habían hecho entre los cuatro. Ese dinero le sirve para rehacer su vida y abandonar la heroína. Al comienzo de la segunda parte, vuelve a Edimburgo y se re encuentra con sus ex compañeros.

Estructura lingüística del resentimiento

En coaching ontológico se le llama a este ejercicio “reconstrucción lingüística de las emociones y estados de ánimo”.

Para realizar esta reconstrucción, te invito, amable lector, a ponerte en la piel de estos dos jóvenes escoceses para imaginar cómo han sido sus conversaciones interiores, las que tienen y han tenido con sí mismos. Continuar leyendo “Cómo reconocer el resentimiento (y salir de él) Traispotting (y T2)”

Una historia de nostalgia, venganza y resentimiento

Trainspotting 2

Han pasado 20 años desde que Mark Renton abandonara Escocia y la heroína. Ahora,  vuelve a su Edimburgo natal para rehacer su vida y reencontrarse con sus amigos de toda la vida: “Spud” y “Sick Boy”; al mismo tiempo, Francis “Franco” Begbie sale de la prisión con sed de venganza… (Filmaffinity)

Hace algunas semanas hablamos de Trainspotting y la conveniencia de hacer nuestras elecciones más conscientes

Hoy miramos con atención Trainspotting 2. “Veinte años son nada, que febril la mirada…” con los mismos protagonistas, con más canas aunque no tantos kilos más como podría esperarse.

¿Algo ha cambiado?

Renton (Ewan McGregor) vuelve a Edimburgo y se encuentra con sus compañeros a los que traicionó hace veinte años. Las cosas han cambiado, es cierto, pero una pátina sombría sigue planeando sobre ellos.

Considerando que se marchó con todo el botín de aquella venta de droga, sus amigos tienen cuentas pendientes que el tiempo no ha borrado. Continuar leyendo “Una historia de nostalgia, venganza y resentimiento”

El cuerpo, nuestro gran olvidado

Billy Elliot

El 1 de enero de 2000 se suponía que los ordenadores colapsarían por el “efecto 2000”, ese error de software causado por la costumbre de omitir la centuria en las fechas. Pero no ocurrió. En cambio, ese año se estrenó Billy Elliot, una de las películas que más me emocionó cuando comenzaba el nuevo milenio.

Si no recuerdas de qué iba

Esta película británica ambientada en 1984, cuenta que Billy, un chico de 11 años de un pueblo minero inglés, en plena huelga de mineros contra el gobierno, descubre que en vez de boxear, como quiere su padre, le apasiona el baile. Un día en el gimnasio, Billy observa la clase de ballet de la señora Wilkinson, una mujer de carácter severo que lo anima a participar. A partir de ese momento, Billy se dedica con rigor a la danza.

Billy encarna el deseo y la decisión de luchar por conseguir su sueño. Ejemplo de perseverancia y, sobre todo, de atreverse a enfrentar los obstáculos para conseguirlo.

Destacable es también la presencia de la profesora de ballet, Miss Wilkinson (Julie Walters), una verdadera mentora dispuesta a mostrarle que el mundo es mucho más amplio que la pequeña ciudad donde vive. Y le ayuda a descubrir los dones que él tiene para salir de allí.

Hablar del cuerpo, hablar con el cuerpo

Y hablando de obstáculos, la gran herramienta de Billy para enfrentarse a éstos  no es el lenguaje, el cuerpo y el movimiento es su recurso. Continuar leyendo “El cuerpo, nuestro gran olvidado”