Curiosidad y morbo versus compromiso social

Un Millón (Cortometraje)

En nuestras últimas dos entradas hemos mirado con atención la película El Show de Truman en la cual el tema es el cruce entre la realidad y la ficción en la televisión.

Para esta entrega he escogido un cortometraje español del guionista y director Álex Rodrigo que habla también de los alcances de la televisión cuando se cruza “la realidad” con la ficción en un ejercicio de metalenguaje.

El argumento

Un trío de terroristas secuestra a Basilio (Juanjo Artero), un poderoso presentador de programas de telebasura – Rescátame- con una larga trayectoria y discutibles métodos. En un sitio web que transmite en directo el secuestro, lanzan este desafío: “si en las próximas horas entran un millón de personas a nuestro sitio, mataremos a Basilio en directo.”

Considerando que su temática está inmersa en el uso insurgente de las nuevas tecnologías -en este caso Internet y los vídeos en streaming-, es  una historia muy emparentada con la serie británica Black Mirror, que nos devuelve el reflejo más oscuro de lo que puede ocurrir con los nuevos desarrollos tecnológicos de la comunicación e información y cómo afectarían nuestras vidas.

Aquí puedes ver el corto completo:

Un Millón explora los límites del uso de la tecnología en pos de un objetivo reinvindicativo: asestar un gran golpe a los programas del corazón, lo que solemos llamar (“los bienpensantes” no sus creadores ni espectadores) telebasura.

Con esta premisa miraremos dos temáticas presentes en este corto:

1. El morbo

Según la presentación que hace Álex Rodrio, guionista y director, su corto es “un ensayo sobre el morbo”. ¿Qué es el morbo y qué relación tiene con nuestra vida?

Buscamos la definición en el diccionario de la RAE:
Del lat. morbus:
1. enfermedad (‖ alteración de la salud). 
2. Interés malsano por personas o cosas.
3. Atracción hacia acontecimientos desagradables.

El morbo se plantea en varias capas que se superponen:

  • Responsabilidad y compromiso
    “Secuestro, coacción y pertenencia a banda armada. Y si sale bien, un golpe en esa mierda que tú llamas mundo el entretenimiento…”

    La temática del programa Rescátame que conduce Basilio que se basa en el interés malsano porlas personas -los famosos y los propios colaboradores- que es el producto que se ofrece a los espectadores. Este interés se mezcla con la atracción por acontecimientos desagradables, los trapos sucios y miserias de los que son mentados en el programa.

  • El desafío que plantean los secuestradores apunta a los mismos tópicos: el interés por ver qué pasa con Basilio a pesar que está viviendo algo muy desagradable tanto como “puesta en escena” y como el desenlace que se plantea.

Es llamativo que la atracción por lo desagradable parece ser una una contradicción. Si entendemos que lo que nos agrada y nos desagrada se puede graduar según nos atrae o nos repulsa. Es decir, lo que no nos agrada nos hace alejarnos. Pero cuando se trata del morbo, es al revés. Es que somo muy raros.

La responsabilidad
El comando que lanza el desaafío.

Un Millón apela a su vez a la responsabilidad personal, es allí donde, en mi opinión, se juega el corto, resultando una historia que interpela al espectador.

Puede atraernos lo desagradable, podemos sentir un interés malsano por personas y cosas no siendo por ello unos monstruos, es decir, podemos ser morbosos sin hacer daño a nadie, sin molestar a nadie. Pero… en el caso de Un Millón, el gancho del morbo apela a la conciencia de los posibles espectadores:

¿Qué puede más la curiosidad por saber “qué pasa allí” o el autocontrol por un bien mayor como es salvar la vida a alguien? Las personas que van entrando en el portal a ver qué pasa con Basilio están poniendo por sobre la vida del presentador su interés.

“¿Crees que tu respetable público será capaz de no entrar a verte para salvarte la vida?
¿Crees que la gente será capaz de salvarte?”

Las posibles justificaciones

Miremos con atención las posibles líneas de pensamiento que subyacen en el comportamiento de ese hipotético millón de espectadores:

  • Soy sólo uno, no creo que pase nada porque mire.
  • Si yo no miro, seguro que otro lo hará, así que da un poco lo mismo.
  • Los secuestradores seguro están lanzando un farol, no lo van a matar.
  • Sólo voy a mirar un ratito, no tendría por qué pasar nada.
  • Si no entro a verlo, seguro voy a ser el único pringado que no lo ha visto (me quedo fuera).
  • Que le den por culo al Basilio ese, está cosechando lo que ha sembrado.
La responsabilidad con la comunidad

La responsabilidad individual a la vez que parte de un colectivo es un tema transversal que está siempre interpelándonos.
La participación en las elecciones de autoridades políticas en distintas democracias se ven cada vez más lastradas por altos índices de abstención. Si consultamos a nuestro alrededor por qué no votar, algunas de las respuestas habituales son:

Responsabilidad autocontrol
¡Me estáis matando, vosotros me estáis matando. Esto es real!
  • Da lo mismo lo que vote, total todo va a seguir igual.
  • Unos y otros son lo mismo… todos roban.
  • Mi voto valida a los que están arriba…

A diferencia de Un Millón, nuestras ideas sobre la participación nos llevan hacia la omisión, a quedarnos fuera.

No sólo el panorama político nos llama al compromiso con la comunidad, muchos aspectos de la convivencia en sociedad requieren de nuestras acciones para que sean efectivas:

  • el manejo de la basura y el reciclaje en  calles y hogares;
  • el uso de medios de transporte público o privado -temas relacionados con el cuidado ambiental y de nuestra calidad de vida-;
  • declarar los impuestos,
  • informar los ingresos reales al solicitar ayudas institucionales y muchos otros aspectos que tienen que ver con la convivencia y con “los asuntos de la polis” (me refiero a la ciudad no a los cuerpos de seguridad).

Diariamente tomamos decisiones que afectan a todos: ¿nos amparamos en la masa o anonimato para no hacernos cargo de lo que atañe y afecta a la comunidad o asumimos nuestro compromiso con ésta?

Quizá un caso como el que plantea UN MILLÓN no se nos cruce en el camino (o en la pantalla) pero cotidianamente estamos siendo interpelados a tomar decisiones personales que repercuten en la comunidad.  ¿Cómo te posicionas?

Mira con Atención

¿Cuál es tu idea recurrente respecto a la acciones relacionadas con el bien común como votar, reciclar o usar el transporte público?

¿Cómo formas tu juicio para decidir si participar o no frente a una demanda de la comunidad?

¿Puedes identificar si tienes comportamientos y actitudes que van contra la fe pública y las relaciones con la ciudad? ¿Cuáles son las justificaciones que te das para no cumplirlas?

UN MILLÓN (2015) (cortometraje)
Un millon y la responsabilidad personal

Escrito por Álex Rodrigo y Rubén Buren.
Dirigido por Álex Rodrigo.
Con: Juanjo Artero, Manolo Solo, Marta Berenguer y otros.

2 opiniones en “Curiosidad y morbo versus compromiso social”

    1. Esa es una gran pregunta. Unida a la responsabilidad está el coraje de enfrentarse a lo que se cree es correcto.
      “Un hombre debe hacer lo que un hombre debe hacer”.

      Gracias, Saludos

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