Un súper héroe que “es súper, pero no héroe”.

Deadpool

Deadpool, un deslenguado mercenario con un mordaz sentido del humor, es sometido a un malicioso experimento que le otorga el poder de acelerar su sanación y le deja un gran deseo de venganza. (IMDB)

En las inevitables listas de fin de año, un personaje que se repite entre los mejores de este curso es Deadpool así que aprovechamos el tirón para hablar de él y su película.

Sobre la película

Lo primero que llama la atención de esta historia es el humor de distintos niveles y para diversos gustos, desde chistes de pedos y penes hasta ironía y críticas al sistema de Hollywood del que forma parte.

Por otro lado, permanentemente pervierte la identidad de Wade (Ryan Reinolds), el protagonista, que es un cínico en el más literal sentido: uno que no hace buenas acciones y que además se jacta de ello. Realza lo que en mi época de estudiante se llamaba “anti valores” palabra hoy casi en desuso, especialmente en la ficción donde se cuestionan cuáles son esos valores y los distintos grados en que se manifiestan.

A nivel del relato, uno de los aspectos más originales y llamativos es el uso del metalenguaje, la referencia a la propia historia, la conciencia de ser un relato, las alusiones al contexto y, en este caso, a los tópicos del cine y los súper héroes. Este nivel pocas veces se ve en el cine más comercial.

La voz en off del protagonista interpela desde el inicio al espectador, dejando claro que es una película sobre él mismo, incluso menciona al actor que lo representa Ryan Reynols (¿Crees que Ryan Reynolds llegó a donde está por sus grandes actuaciones?) y está permanentemente refiriéndose a personajes de la actualidad, del mundo del cine y de los medios de comunicación. Llega al punto de “romper la cuarta pared”, pero no sólo eso, también, al hablarle al espectador durante un flash back ya presentado, “rompe la cuarta pared de la cuarta pared, ¡16 paredes!”.

Mefistófeles (todo tiene su precio)

La trama se lanza cuando le anuncian que padece un cáncer terminal. Devastado con la noticia, recibe una oferta mefistofélica, sanarse de éste y, además adquirir súper poderes.

Pero esta tentadora promesa tiene una doble cara, por un lado adquiere el poder de auto recuperarse de las herida y regenerar cualquier parte de su cuerpo. Pero su cuerpo muta, adquiriendo un aspecto repulsivo.

El engaño tiene que ser vengado y a partir de ese momento, ese es el motor de la historia y de su vida.

La clave

En medio de toda esta disparatada y entretenida historia, hay un momento que es clave y que hay que mirar con atención: Cuando le informan que tiene cáncer, Wade decide “cuidar a la persona que ama” alejándose de Vanessa (Morena Baccarin), su pareja para evitar que ésta sufra a su lado mientras lo consume la enfermedad.

Según sus propias palabras “la peor parte del cáncer no es lo que te hace a ti sino a quienes amas”; y cuando acepta la proposición que le hacen dice: “no sabía si podrían salvarme la vida pero sabía que solo había una forma de salvar la de ella.”

Wade/Deadpool decide “salvarla a ella quitándose del medio”. Él decide por su novia, dictamina que lo mejor para Vanesa es alejarse no dejando que decida por sí misma.

¿Quién decide por quién?

Aquí está el punto central: ¿Cuántas veces creemos saber lo que es bueno para el otro sin permitir al otro siquiera valorarlo y tomar acciones de acuerdo a su elección? Este aparente acto de amor comporta un flagrante atropello a la dignidad de la persona sobre la cual decidimos. “Yo, desde mi superioridad, sé lo que es mejor para ti, a pesar, como en este caso, que eres adulto, que estás en pleno uso de tus facultades y que tienes plena libertad de pensar y escoger”. Obviamente no lo expresamos ni lo pensamos así, sino como un acto de entrega y cuidado.

Esta manera de actuar puede ocultar también la propia decisión de no querer ser acompañado en la enfermedad, no querer generar lástima, no desear que vean mi debilidad, pero si es el caso, no es necesario decir que lo hago por el bien del otro, sino por mí mismo.

Nuestra necesidad de control también puede estar sustentando esta manera de actuar: organizo todo, conozco cómo se hacen las cosas, lo que es correcto, y para que nada se salga del plan decido por el otro.

Día a día nos enfrentamos a esta manera de actuar, no tiene por qué ser algo tan relevante: decidimos lo mejor para su salud, la comida o la ropa que tiene que llevar, el mejor panorama, etc. Todo sin preguntar, todo sin proponer o negociar.

Mira con atención y pregúntate:

¿Suelo decidir lo mejor para los demás sin siquiera preguntarles?

Cuando lo haces, ¿en qué te beneficias con esta forma de decidir por otro u otra? ¿Qué se esconde tras tu buena intención?

Y por la otra cara ¿Cómo reaccionas cuando alguien decide por ti, te dice e impone lo que tienes que hacer “por tu bien”? ¿Eres capaz de detectarlo? ¿Cómo enfrentas esa forma de relación?

Finalmente, sin hacer spoiler, podemos imaginar la reacción de Vanessa cuando se vuelven a encontrar con Wade.

Diálogos selectos:

– ¿Por qué estás tan insoportable hoy?

– El pedazo de bestia que me convirtió en esto escapó de entre mis manos.  Solo si lo atrapo volveré a ser atractivo recuperaré a mi sexy ex y evitaré que le ocurra a alguien más. Sí, hoy fue tan divertido como un consolador de lija.

Al encontrarse con su enemigo tras una larga persecución:

  • Tú y yo iremos a arreglar esta cara horrorosa.
    – ¿Qué? Qué estúpido eres. ¿En serio creíste que había cura para eso?
    – No. ¡No! ¿Quieres decir que después de todo esto, no puedes arreglarme?
    – Suena más estúpido cuando lo dices tú.
    – ¿Como admitir que no puedes hacer lo único por lo que te mantengo con vida?

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Deadpool.
Un súper que no es héroe
No elijas por mí, gracias

Twenty Century Fox y Marvel Studios.

Escrita por: Rhett Reese y Paul Wernick.

Dirigida por: Tim Miller.

Con: Ryan Reinolds, Morena Baccarin y T. J. Miller.

IMDB Filmaffinity

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