¿Todo por culpa de una lluvia torrencial?

Cien Años de Perdón

¿Confiarías en una banda de ladrones profesionales? ¿O preferirías confiar en la autoridad política¿ ¿O en la policía? ¿Y si todos esconden muchos secretos?

Aprovechando que esta noche es la Gala de los Premios Goya de la Academia de Cine voy a hablar de Cien Años de Perdón, película española dirigida por Daniel Calparsoro y  escrita por Jorge Guerricaecheverría, nominado a Mejor Guión original.

De qué va

El argumento: “Una mañana lluviosa, seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” (Rodrigo de La Serna) y “El Gallego” (Luis Tosar) desconfían y se enfrentan. Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?” (Filmaffinity)

Hay que agregar que decir “una mañana lluviosa” en el caso de esta película no es sólo un detalle para ambientar la trama sino que juega un papel fundamental. El fenómeno climático es el que desbarata “el plan perfecto” de los atracadores, desatando todas las intrigas entre ellos y con el mundo exterior.

Un thriller tenso, visceral, con personalidad y giros de guion que te van haciendo mirar la historia con nueva perspectiva.

La trama está urdida de modo que nos pongamos del lado de los malos –los ladrones-  al mostrarnos que hay otros que son mucho más malos (o no) y que son los que nos deberían proteger de ladronismos y otras delincuencias: las autoridades políticas y la policía.

Todos mienten

A medida que avanza la historia, y que sube el nivel del agua, se van destapando mentiras y desvelando  lo que cada uno tapa: los compañeros de atraco se ocultan partes del plan entre sí y, sobre todo, el verdadero fin del “trabajo” que están haciendo. También se llevan pequeños “extras” que no están dispuestos a compartir con el resto de la banda.

Una de las víctimas del atraco -empleada del banco- también intenta sacar tajada, dada la injusticia que acaba de vivir por parte de la entidad.

En un primer momento el grupo parece quebrarse por lo que se ocultan unos a otros, haciendo crecer la bola de la desconfianza y con ello minándose las relaciones. Pero cuando las cosas se ponen feas –quizá una concesión del guión- ellos  deciden confiar de nuevo entre ellos para afrontar al enemigo externo.

Todo sea por “la Presidenta”

Más tarde viene el ocultamiento institucional, se descubre la amenaza que significa el atraco para los intereses de algunos poderosos, especialmente lo que toca a “La Presidenta”, un personaje que no aparece pero por la cual sus asesores mueven todas las fichas para protegerla.

Entonces se quiebra la confianza entre los representantes del poder, intuyen que los otros no son sinceros y juzgan a los demás como incapaces de salvar la situación.

Esta bola de nieve trasciende al banco y se instala en las esferas de poder, esas que suponemos que velan por el bien común (bueno, ya no lo suponemos tanto). Los atracadores saben sacar partido de esas suspicacias cuando las cosas se complican.

Cien Años de Perdón va de un asalto, sí, pero en su título nos dice que va de algo más, “de robar al ladrón”. Robar y ocultar; ocultar y robar. Éstas son la cara B de la confianza. 

Hablemos de confianza

Desde la mirada de la Ontología del Lenguaje, la confianza se fundamenta en tres juicios: La capacidad, la sinceridad y la confiabilidad.

La capacidad: yo juzgo que el otro es capaz de cumplir su parte del compromiso ya que cuenta con los conocimientos, experiencia o destreza, de hacer la tarea encomendada. En este film, el equipo de ladrones es, de entrada muy profesional, pero al rato vemos que el personaje del”El Loco”, a pesar de lo entrañable que es en su estupidez, no está a la altura del desafío y así es como la lía parda.

La sinceridad: juzgo que el otro dice la verdad cuando se compromete a cumplir su parte del acuerdo. Aquí es donde más flaquean nuestros atracadores, el policía encargado de la misión de atraparlos y los políticos que dan las instrucciones a las fuerzas del orden. Todos dicen una cosa y están pensado en otra.

– Eso no es en lo que habíamos quedado. – ¿Y lo tuyo qué? Así no se puede trabajar.

La confiabilidad: valoro la historia anterior de cumplimiento de compromisos de la persona.

En una historia de “atracos perfectos”, confiar en que tus compañeros saben hacer su papel es imprescindible para seguir adelante. Pero también tengo que valorar si están siendo sinceros al comprometerse con el plan. El otro gran problema cuando se arma un equipo está cuando no se conocen de antes, sin antecedentes de sus acciones anteriores es difícil juzgar a los compañeros por lo cual hay que basarme en quien los haya escogido o los recomienda.

Mira con atención

¿Qué necesitas ver en otra persona para confiar en ella? Al decidir si confías en alguien, ¿puedes distinguir los distintos pilares en los que forjas tu juicio? ¿Confías de entrada en cualquier persona? ¿Hay que ganarse tu confianza?

Hablaremos de la confianza en futuras entradas, mirando con atención cómo los otros pueden confiar en nosotros.

Escena clave: El Uruguayo (Rodrigo de la Cerna) se encara con “El Gallego” (Luis Tosar) llevando las cosas al límite. En ese momento pensé “este no sabe que se está enfrentando al mismísimo Mala Madre (su personaje en Celda 211)”.  Pasan unos segundos de tensión máxima ente ellos y Tosar no defrauda.

Nombre alternativo: “Para mentir y comer pescado (hay que tener cuidado)”.

Cien Años de Perdón

Vaca Films/Telecinco Cinema/Telefónica Studios

Guión: Jorge Guerricaecheverría

Dirección: Daniel Calparsoro

Con: Luis Tosar, Rodrigo de la Cerna, Raúl Arévalo, José Coronado.

IMDB Filmaffinity

2 opiniones en “¿Todo por culpa de una lluvia torrencial?”

  1. Gran película!!
    Me parece que la confiabilidad es el mismo juicio de capacidad o de sinceridad con más fundamento en el pasado…

    Saludos!

  2. Me ha gustado mucho el Blog!
    Me acercas a la mirada que quiero siempre dar a lo que veo: crítica, liviana, intensa.
    Me fascina cuando me concentras la mirada en una escena como clave de lectura. Es lo que hago en mis clases y desde mis estudiantes te agradezco profundamente!!!

    Un abrazo

    Miguel

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