Descubre “el sortilegio abúlico” que te mantiene encerrado

El Ángel Exterminador

Hoy vamos a hablar de un clásico, una de las obras más inquietantes de Luis Buñuel, sabiendo que la mayoría de la obra de este aragonés es muy inquietante.

El argumento es “simple”: un grupo aristócratas, todos muy elegantes y compuestos, se reúnen a cenar en una mansión. Tras la cena, a la hora de irse, nadie lo hace. Al principio es algo sutil casi no lo notan, pero las horas pasan, se quedan a dormir allí y nadie se abandona el lugar. No sólo no abandona la casa, los más de quince invitados ni siquiera sale del salón en que se encuentran.

Pasan los días y no hay caso, no salen. A medida que el tiempo avanza, los refinados comportamientos que acompañan a la “alta sociedad” se van perdiendo a la vez que se despojan de sus rígidos vestuarios. La degradación física y moral se apodera de su interacción. Sin quererlo se convierten en supervivientes dentro del salón, en una especie de náufragos cuya isla es el reducido espacio dentro de la mansión.

Como si esto no fuera suficiente, desde fuera tampoco nadie entra. Llegan hasta la reja y de ahí no pasan.

¿Qué les impide salir?

Lo inquietante de la película y su gran acierto es que no hay una fuerza exterior que les impida moverse. No se trata de algún ente que les prohíbe moverse, no hay monstruo, no hay policía ni ejército ni una masa enfurecida amenazante. Todo está dentro.

Ellos mismos hablan de “la abulia” que les embarga y les impide moverse. Llegan hasta el límite de la estancia y no dan el paso. “Nada” les impide cruzar esa imaginaria barrera pero no lo hacen.

Las consecuencias del encierro
La abulia el angel exterminador
Así comienzan

“Al estar confinados, los personajes empiezan a perder identidad y a masificarse, a comportarse con la dinámica errática de un grupo, fácilmente arrastrable por las pasiones y por

la guía equivoca de algún fanático. Empiezan a aflorar los rencores largamente guardados, el odio, el egoísmo, la xenofobia, los deseos reprimidos, la búsqueda de un culpable, sin importar los impotentes llamados a la cordura que algunos pueden hacer. Buñuel nos muestra la enorme fragilidad del ser humano, tal como a él le gustaba mostrarla.” (Tiempo de Cine) (Publicado originalmente en la revista Kinetoscopio no. 75 (2006). Págs. 109-112.)

La parte que me toca a mí

Esta historia, además del componente grupal, encierra un aspecto muy personal que determina el comportamiento de los invitados: la “abulia” a la que se refieren los personajes. Es algo inexplicable para ellos, pero también “en la vida real” sufrimos esa dejadez y en muchas ocasiones tampoco lo entendemos ni sabemos salir de ella.

Para mí, la situación en la que se ven involucrados los personajes es una buena metáfora de nuestros propios encierros. Pienso en momentos en los que estoy encerrado y a pesar de que no hay fuerza externa que me impida salir, sigo allí. Participo de una interacción social o una relación íntima, un momento personal o laboral que vivo con incomodidad y no me muevo de él.

abulia dejadez miedo al cambio
¡Qué pesados!¡Qué lateros! ¿Por qué no se van?
Una vivencia personal

Un pequeño ejemplo pedestre me ha sucedido el sábado pasado viendo una película en “Cibeles de Cine”. La película, (La Alta Sociedad), me estaba pareciendo realmente mala: un tostón, inverosímil, pretenciosa y vulgar al mismo tiempo; incoherente y mal actuada. Detallo los juicios que cruzaban mi mente para explicitar incómodo que me encontraba “perdiendo mi tiempo” frente a la pantalla. Pero a pesar de todo, seguía en mi butaca.

Me costó un buen rato decir “nada ni nadie me obliga a estar sentado en este sitio pasándolo mal” y tras pasar algunos minutos más me puse de pie y salí. El inmovilismo era totalmente mío. Quizá la incomodidad de “molestar” a quienes estaban en la misma fila o incluso la idea de que a pesar de todo, quería saber cómo terminaba aquello, me hacían no levantarme, pero nada era realmente un impedimento para abandonar mi sitio.

dejadez, el angel exterminador
¿Nos puede ocurrir algo más? (al menos ella descubre el modo de salir de allí)
Nuestra abulia, nuestro encierro

Esta sencilla experiencia la podemos extrapolar a vivencias mucho más relevantes en las cuáles a pesar que intuimos o sabemos que tenemos que dar un paso fuera de ellas, permanecemos como los personajes del Ángel Exterminador, inmóviles y en algunos casos, degradándonos.

Situaciones como relaciones de pareja que ya no nos importan o que están teñidas por el maltrato y la humillación, pero continuamos en ellas. A pesar que pueden haber razones externas (economía familiar, enfrentarse al entorno) el motivo principal está en nuestro interior.

Y si tenemos un trabajo que no nos gusta y no hacemos nada por buscar nuevas posibilidades –no digo agarrar las cosas cualquier día e irse, pero al menos comenzar a explorar posibilidades, actualizar el currículum, preguntar a conocidos, revisar nuestro perfil en Linkedin-.

Tal vez sabemos que hay que dar un impulso a nuestra carrera profesional o artística, pero no hacemos ni la menor acción tendiente a ello.

Abulia, el encierro interior
Así terminan ¿Por qué no se van?

Queremos mudarnos a una casa o apartamento que nos guste de verdad, pero ni siquiera miramos en Internet páginas de alquiler o compra.

“El sortilegio abúlico” del Ángel Exterminador está en nuestro interior y el primer paso para romperlo está en nosotros. Aunque no sea inmediato, y el camino se vea difícil, nuestro desazón puede ser el motor para tentar el primer paso.

el angel exterminador la abulia
Lo de las ovejas y el oso… pregúntaselo a Buñuel.
Mira con Atención

¿Qué pasaría con tu vida si das el primer paso para salir de las vivencias o relaciones que te mantienen encerrado/a?

¿Reconoces en qué áreas de tu vida podrías iniciar un cambio, saliendo del estado actual para entrar a uno mejor? ¿Estarías dispuesto a dar ese paso?

La metáfora social de esta película también se puede aplicar a la experiencia comunitaria o ciudadana. En el devenir de un país cuyos votantes se ven arrastrados por una ola masiva del que muchos son conscientes, pero “una fuerza” no les permite tomar el control y generar un cambio. Pero esto sería ya tema para otra entrada.

El Ángel Exterminador (1962) La abulia no la imposibildad de salir

Guión y dirección:  Luis Buñuel.

Con: Silvia Pinal, Jacqueline Andere,  Enrique Rambal

IMDB                 Filmaffinity

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