Jimmy McGill (Saul Goodman) atrapado por el juicio de su hermano Chuck

Better Call Saul (Temporada 1)

Un abogado de poca monta intenta abrirse camino en medio de muchas estrecheces. Pero sobre todo, busca encontrar su lugar en el mundo con la mirada puesta en la expectativa ajena, no en sí mismo. Eso, tiene su precio.

La serie spin off o precuela de Breaking Bad, nos cuenta la historia de Saul Godman (Bob Odenkirk), deslenguado abogado que no sólo saca de aprietos a Walter White y Jesse Pinkman sino que se enreda con ellos en su ruta criminal, creando coartadas, ayudando a lavar dinero y dando las herramientas para seguir con el negocio del profesor de química.

Nos remontamos a seis años antes, antes incluso de llamarse Saul Goodman, cuando descubrimos que en realidad es Jimmy McGuill, que tiene su despacho/habitación en el trasfondo de un salón de manicura coreano, un coche de 500$ y mal vive con casos de lo que sería el turno de oficio.

La primera sorpresa con esta serie es a nivel de tono. Lo que parecía que iba a ser una comedia criminal, con chascarros y situaciones difíciles de salir, lo es sólo en los dos primeros capítulos. A partir de ahí, el espectador vamos conociendo su pasado y cómo ha llegado a estar en el lugar en que está y sobre todo, las profundas luchas internas, sus rabias, sus torpezas y sus intentos por encontrar su espacio. De esta manera, la serie va cogiendo más dramatismo y profundidad.

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Mucho antes del Cadillac blanco

Tras su verborragia y desplantes histriónicos hay un deseo de superación y una ética que lo lleva a “hacer lo correcto” cuando podría “tomar el dinero y correr”. Tanto es así, que como espectador sobrevuela la pregunta ¿en qué momento va a dar el giro y se convertirá en el Saul Goodman que ya conocemos?

El camino de Jimmy

Jimmy tiene un pasado “resbaloso”, de hecho era conocido en su ciudad de origen como Slippin’ Jimmy (“el resbaladizo”), un timador que vive del engaño y de tomar ventaja de la avaricia de otros.

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Más joven, más pelo y un problema muy gordo

Pero tras un paso por la cárcel, que pudo tener muchas más consecuencias, decide abandonarlo todo, mudarse a Alburquerque y comenzar una nueva vida.

Ambiciona una algo mejor, comienza a trabajar en el bufete de su hermano. Compaginando con su trabajo de repartidor de correspondencia, estudia y a distancia leyes en la universidad de Samoa, lo que, al lado de los laureles de quienes trabajan a su alrededor es poquita cosa. Pero a él no le importa, logra sacar su títuo, ha cumplido su primer desafío.

Unido a su conquista personal viene la primera decepción: no puede trabajar en el estudio en el que reparte la correspondencia, según el socio de su hermano, Howard Hamlin (Patrick Fabian), el nivel y lugar de sus estudios no es compatible con el estatus del lugar. Si quiere seguir de estafeta no hay problema.

Jimmy se va, llevándose un odio visceral hacia Hamlin y una buena amistad con Kim (Rhea Seehorn), su aliada y un fundamental apoyo emocional a la vez que una especie de conciencia rectora pero no desde la moral sino desde el cariño.

Chuck
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El hermano, la mirada lo dice todo

Chuck McGill (Michael McKean) es el exéntrico hermano de Jimmy. Es una figura fundamental en su vida actual y fue quien lo sacó de la cárcel en el momento que más lo necesitaba, dando el inicio a una nueva vida en el protagonista y el férreo compromiso de hacer cualquier cosa por él.

Durante la serie -la primera temporada- Chuck vive recluido en su casa, sin luz eléctrica y alejado de cualquier aparato tecnológico debido a su “alergia a la electricidad”. Está fuera del día día en el estudio de abogados y depende completamente de los cuidados de su hermano que le provee lo necesario para vivir día a día.

La figura de Chuck para Jimmy es fundamental, está en deuda con él y, sobre todo, siente permanentemente que no le puede fallar. Cualquier acción que sea algo menos “correcta” según los parámetros del hermano mayor, se siente en la obligación de justificarla como un niño ante la autoridad. No me refiero necesariamente a comportamientos de carácter ético -que también-, sino a lo que tiene que ver con la praxis de abogado. A pesar que no se le da mal litigar y tiene facilidad con los clientes, el origen y las condiciones de sus estudios está siempre presente. La mirada implacable de Chuck es un faro del que Jimmy no puede alejarse.

Sigue intentando, Jimmy, sigue
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It’s show time. Jimmy se da ánimos antes de comenzar los juicios.

Al comenzar la serie le vemos ya dando bandazos, buscando salir de lo precario, atendiendo casos del turno de oficio –o lo equivalente en Estados Unidos-, tratando de pillar cacho de algún procedimiento y lidiando con el estricto controlador del aparcamiento, el ex policía  Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks) quien también vimos en Breaking Bad como el gran solucionador de problemas y hacedor del trabajo sucio. (Otro personaje que nos devela sus dolores que lo han llevado a ser la persona que es).

El viaje de Saul hace un arco muy poderoso, navega por los diferentes estados de ánimo, con una lucha interna abrumadora a pesar de su exterior simplón o engatusador. El suyo es un viaje permanente desde nuevas posibilidades hacia la decepción, una y otra vez. Sea por el camino del pícaro o el camino correcto. Uno y otro no lo sacan de su pobreza, pero al menos el camino recto lo hace sentirse mejor con sí mismo.

¿Cumplir con la expectativa de quién?
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No es fácil encontrar la propia identidad, seguro

Al final de la temporada Jimmy sufre una grandísima decepción – Hasta que llega la gran decepción justo al final de la temporada –que no develaré para los que no la han visto y se interesan por ella- pero está asociada a una gran decepción.

Lo que nos puede hacer reflexionar de la historia de este picapleitos es dónde ponemos la esencia o la razón de nuestras decisiones y acciones. Éstas pueden ser las mismas pero desde motivos diferentes. Lo más llamativo es desde dónde  cimenta su auto valoración: en sí mismo o en la opinión de Chuck.

En su caso, parece que el motor de sus decisiones -al menos las que tienen que ver con su actividad como abogado- están más en no defraudar la figura de su hermano/padre que en una convicción profunda de hacer lo correcto. Quizá porque en su esencia está la pillería, el ser un truhán, su sistema de control lo ha puesto en su hermano. Al fin y al cabo, éste siempre ha sido el exitoso, el moralmente intachable -dentro de lo que permite la abogacía-, es el hermano “bueno” y Jimmy el hermano “malo”.

¿Y si no lo hubiera salvado?

Saul, y los espectadores, podemos preguntarnos cómo hubiera sido su vida si Chuck no lo salva de la cárcel. Pero ¿sirve de algo?

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Cuando hasta el del parking te lo pone difícil (lo que no te mata, te fortalece)

Lo que puede ser más útil es mirar si esa deuda emocional tiene que pagarse cumpliendo las expectativas del hermano, las referencias hacia el buen hacer y lo que él considera es lo justo.

Suficientemente agradecido se muestra al estar atento a proveer lo necesario para sobrevivir, dedicar buena parte de su tiempo en sostener la vida de retiro de Chuck producto de su “enfermedad”.

Es la búsqueda de la motivación profunda de sus actos lo que Jimmi tiene que preguntarse. Es encontrar en su propia naturaleza las razones para actuar con justicia.

Mira con atención

¿Qué parte de tus acciones cotidianas son fruto de tu propia motivación y cuáles responden a las expectativas de otros?
¿Quiénes son esos otros  que sembraron los juicios a partir de los cuáles decides?

¿Si no  te apoyaras en esos juicios externos, tu acción cotidiana sería la misma?

Better Call Saul (AMC)expectativas mira con atencion

Se puede ver en Netflix y en Movistar

Creada por: Vince Gilligan y Peter Gould

Con: Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Rhea Seehorn y otros.

Filmaffinity

 

 

2018: Seguir aprendiendo como espectador

Hace algo más de un año que comencé este blog como invitación a mirar con atención la ficción audiovisual para extraer de ella el significado que puede aportar a nuestras vidas.

Como explicaba en la entrada de presentación, “las historias son experiencias emocionales con significado” (Robert Mckee) y la búsqueda de este significado es una fuente relevante de aprendizajes y sabiduría.

Nuestra materia prima: la ficción
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Familia que ve la tele unida…

Desde hace más de un siglo se hacen películas para el cine y, algo menos, que las series de televisión ocupan una parte importante de la programación. Pero ciertamente nunca han estado tan a la mano.

Si hasta hace poco teníamos que ir al cine para ver las películas, y si no podías verla en la gran pantalla había que esperar a una reposición o que la pusieran en televisión. Y en la pequeña pantalla, tanto películas como series se programaban en un día y hora. Si no estabas en ese momento frente al aparato te lo perdías. Si esto ocurría, nos conformábamos con los comentarios de otros al día siguiente o, si era el caso, intentar ponernos al día con el resumen “en capítulos anteriores”.

Hoy  podemos ver casi cualquier historia en casi cualquier momento. Basta tener conexión a internet o habérnosla descargado previamente en nuestro equipo. Si además, ni siquiera necesitamos tener un televisor delante, la vemos en el ordenador, Tablet, teléfono móvil o a través de la consola.

Entonces, habiendo tanta disponibilidad de ver ficción, de empaparnos de estas experiencias emocionales y cognitivas, tenemos que aprovechar la oportunidad de usarla como fuente de aprendizajes además de entretenernos.

Fuentes de sabiduría

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Usar la ficción como fuente de enseñanzas para nuestro bienestar no es algo nuevo. Mucha literatura de ficción nos ilumina e invita a hacernos hace preguntas relevantes que nos pueden servir de impulso para generar un cambio o ayudarnos a definir la meta de nuestro propósito. La apuesta de Mira con Atención es actualizar esa condición, nutriéndola del formato más común de consumo: la ficción audiovisual.

Como señalaba en aquella entrada inicial, la clave para que un episodio o una película nos aporte un punto de vista nuevo, nos abra nuevas posibilidades está en la generación de preguntas que nos interpelen, que nos confronten, que nos ayuden a iluminar zonas oscuras o aspectos de nosotros mismos que ignoramos. Por eso que al final de cada columna te invito a la reflexión con algunas preguntas, pero pueden ser muchas más, las que a ti como lector y espectador te hagan sentido.

Visto  lo visto

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Durante este año, hemos hablado de 29 producciones de ficción, entre las cuáles hay dos cortometrajes y cuatro largometrajes españoles; una película argentina, once filmes de cine actual, un musical ochentero, cuatro películas de animación y un clásico de Buñuel. Hemos disfrutado de los géneros de thrillers, fantasía, musicales, comedias y dramas. Han pasado por nuestras entradas personajes tan variados como el anti héroe Deadpool, Truman y su show,  Elsa (Frozen), Sandy y Danny (Grease) y Renton (Trainspotting) entre otros.

Y en cuanto a series de televisión, hemos compartido nueve series, algunas actuales y en pantalla, otras ya emitidas, nutriéndonos de las vivencias de Tony Soprano, Isabel II y Churchill (The Crown y The Queen), Pablo Escobar (Narcos), Julián Martínez (El Ministerio del Tiempo), Walter White (Breaking Bad) y varios más.

A partir de estas historias, hemos tratado muchas distinciones y temas: los paradigmas, la identidad personal, los estados  de ánimo para la acción: resentimiento,  aceptación, ambición, resignación; el poder personal, la responsabilidad, los juicios, el arrepentimiento y las expectativas por mencionar algunas.

También nos hemos referido a nuestra relación con el cuerpo (Billy Elliot) –tríada cuerpo, emoción y lenguaje-; el pensamiento binario (Steve Jobs) o el Ikigai (Pesadilla antes de Navidad).

Como ves, es un espectro amplio de temáticas e intereses pero la experiencia humana lo es más así que tenemos mucho camino por delante.

Lo que sigue
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Ser un espectadora atenta

La idea para este segundo año es crecer en géneros de películas y series para abarcar también nuevas distinciones. De hecho, entre esta lista de ficciones televisivas, sólo he hablado de una serie española y ninguna latinoamericana. Tengo en este aspecto la tarea pendiente de poner atención a nuestras ficciones televisivas.

En 2018 mi compromiso es seguir planteándote historias que te interpelen y, sobre todo, preguntas que te desafíen a mirarte con atención.

La invitación sigue abierta: ser espectadores atentos que se convierten en protagonistas de su vida.

“Una historia bien contada nos ofrece aquello
que no podemos obtener de la vida:
una experiencia emocional con significado.” Robert 
Mc Kee.

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Luz, cámara, soñar

Si te interesa tratar alguna distinción o tema o recomendar una película, puedes hacerlo dejando un comentario.

Jack Skeleton necesita encontrar su IKIGAI

En Pesadilla antes de Navidad/El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare before Christmas), Jake Skellington, aburrido de la misma rutina de sustos y gritos, quiere repartir la alegría de la Navidad.

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Santa y uno que no se ha portado muy bien (con él)

Pero su misión pone a Santa en peligro, además de crear una pesadilla para los niños y niñas del mundo y poner su propia vida en peligro. La desazón del Rey Calabaza nos muestra un camino para encontrar nuestra razón de ser.

La navidad y la ficción

Acabamos de terminar todo el ciclo navideño y dependiendo del hemisferio en que te encuentres comienzan las vacaciones de verano o un nuevo ciclo laboral, en ambos casos marcado por propósitos y, muchas veces con intenciones de cambio.

Personalmente, no soy muy amigo de las películas sobre Santa Claus, Papá Noel o Viejito Pascuero (sí, en Chile le llaman así). En general, no comulgo con la idea de contar a los niños que un anciano vestido de rojo en un trineo tirado por renos que vuela desde el polo norte reparte regalos por todo el mundo. Para ser justos, lo mismo me pasa con los tres monarcas de Oriente (y supongo que de África). Y las películas sobre sus aventuras y conflictos no me convencen.

De todos modos, vamos aprovechar para poner el foco y la atención en una película con temática navideña que nos puede regalar grandes lecciones que al fin y al cabo es de lo que se trata este blog. Para ser justos, su temática se reparte entre navidad y halloween, pero la acción se sitúa justo los días antes.

Pesadilla antes de Navidad/El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare before Christmas) es una película de animación por stop motion (muñequitos que se mueven cuadro a cuadro), surgida a partir de un concepto de Tim Burton –también productor- y dirigida por Henry Selick.

Ser un tipo súper pro no basta

Jack Skellington es el rey del mundo de Halloween (The Pumkin King), el gran experto en el terror en la noche de brujas; es respetado por sus pares y admirado por los pequeños de Halloween Town, el singular pueblo donde todo es terrorífico, aunque ninguno vive con miedo.

Nuestro protagonista se define a sí mismo como “un profesional, un maestro infernal al que el mismo Lucifer lo puede envidiar”. Pero, está aburrido por la rutina de sustos y gritos año a año:

“Muy dentro en mi interior hay un vacío aterrador, qué sensación en mi corazón surgió inesperado y veloz”, clama compungido. “Hay soledad en mí corazón y necesito más calor. La fama no me ayudará, mis lágrimas vacías están”.

Todo el éxito y la fama han dejado de tener sentido. Tras su momento de desolación cae en la ciudad de la navidad y se abre para él un mundo desconocido y alucinante, maravillándose con sus luces, la alegría y los colores.

En ese momento cree encontrar un nuevo sentido a la vida. Siente que su misión ha cambiado que tiene que dedicar su pasión y misión a llevar adelante la navidad, repartir los regalos, entregar a su manera toda la alegría de esta festividad.

Y el quid está en “a su manera” la forma en que él conoce y sabe hacer las cosas. En el caso de Jack, su modo de ver el mundo es a través del miedo. Es cierto que no es el miedo profundo, el paralizador el vital. Es un terror juguetón, son sustos dentro de la tradición anglo sajona de Halloween. Pero claro, nada tiene que ver con el espíritu de paz y amor que caracteriza a la navidad en esas –y otras- latitudes.

La historia y los personajes de esta película tienen muchas aristas a las que mirar con atención (por ejemplo la relación del Científico Malvado (William Hickey), con Sally (Catherine O’Hara), la mujer que ha creado, da para un post entero).

Jack, un tipo con iniciativa

Pero la iniciativa de Jack convierte la alegre navidad en una verdadera pesadilla, además de poner en serio riesgo su vida y la de Santa Claus. La conclusión fácil sería “pastelero a tus pasteles”. Pero eso es demasiado fácil y en este blog nos gusta lo complejo (que no complicado).

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Ahora la navidad será mi reino.

Si ponemos atención a su estado emocional, a la repercusión sobre su estima, a la ceguera en que cae que, producto de su propia arrogancia no le deja escuchar siquiera a la única voz sensata en Halloween Town: Sally; esto requiere de  una transformación profunda que le permita verdaderamente encontrar un sentido de vida.

Para este fin vamos a adentrarnos en una filosofía de vida que viene desde el Japón: El Ikigai.

¿Qué es el IKIGAI?

El objetivo de este enfoque es esencialmente encontrar “la razón de ser” de cada uno que es lo que ha perdido Jack según nos canta en  su monólogo inicial. Nada puede con su sensación de vacío, de falta de un motivo para estar en el  mundo. ¿Te suena conocido?

El Ikigai es, según los estudiosos, una de las razones de la longevidad japonesa.

Lo que en palabras de  Francesc Miralles, coautor de Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, aporta este método es “una motivación vital, una misión, algo que dé fuerzas para levantarse de la cama por las mañanas”.

Como veremos no se trata de algo metafísico ni místico sino de un enfoque que se centra en preguntas fundamentales que tienen que guiar tu forma de vivir para encontrar lo que Jack ha perdido.

Los puntos en que se basa el Ikigai
  • Lo que nos apasiona,
  • Lo que somos buenos haciendo
  • Lo que el mundo necesita de nosotros (lo que podemos aportar)
  • Lo que nos puede dar un sustento (lo que están dispuestos a pagarnos por ello).

“El objetivo es identificar aquello en lo que eres bueno, que te da placer realizarlo y que, además, sabes que aporta algo al mundo. Cuando lo llevas a cabo, tienes más autoestima, porque sientes que tu presencia en el mundo está justificada. La felicidad sería la consecuencia”, en palabras del mismo Miralles.

Dicho así, la interacción de estos factores nos da un camino marcado por cuatro cosas. Más fácil que explicarlo es mostrarlo en un sencillo esquema:

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Puedes imprimirlo y pegarlo en tu cocina.

Los cuatro factores principales interactúan entre sí, el encuentro entre lo que amas y lo que eres bueno es la Pasión; entre lo que amas y el mundo necesita es tu Misión, entre lo que el mundo necesita y aquello por lo que te pueden pagar es la Vocación y entre lo que te pueden pagar y lo que eres bueno se concreta en la Profesión.

Así dicho suena sencillo. Y lo es, otra cosa es llevarlo a la práctica, atreverse a seguir lo que vas encontrando como motivador y perseverar.

¿Cuándo buscar el IKIGAI?

Según los que saben, cualquier momento de la vida es bueno para hacerse estas preguntas, pero según los expertos, son dos especialmente indicados, uno, en la adolescencia, cuando tienes que elegir una carrera, y la otra cuando te sientes estancado en tu vida profesional y sientes que no estás en el lugar adecuado, como Jack, quizá cercano a lo que otros llaman “crisis de la mitad de la vida”.

Sólo es cosa de hacerse unas preguntas.

Una pista esencial para orientarse en la búsqueda está en volver la vista y los afectos hacia tu niñez: conectar con esas actividades en que te sentías a tus anchas, que se te iba la hora y te encantaban. Muchas de ellas a la hora de decidir un camino o un trabajo parecen “poco rentables” y quedan enterradas… pero siguen allí.

¿Y si no soy bueno pa’ na?

No sentirse capacitado para nada o sentir que no tengo nada que aportar es un juicio sobre nosotros que en muchos casos vamos asumiendo a medida que crecemos y que luego, como todo juicio maestro, tiñe nuestra mirada sobre nosotros y sobre el mundo. Y para bien o para mal, no hay nadie que no sirva pa’ na. Todos somos servimos para algo aunque muchas veces no lo desarrollamos. Ese algo en lo que nos podemos desarrollar quizá no es muy vistoso o bien considerado socialmente, pero rebuscando lo podemos encontrar.

Dicho de otro modo, no es necesario ser un genio ni súper creativo ni un gran líder. Puede que lo tuyo sea barrer hojas o contar tornillos y si te permite encontrar tu camino, sigue por él.

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Jack tiene su recompensa cuando vuelva a conectar con sí mismo.

El costo de la aventura navideña de Jack es alto: cientos de niños aterrorizados, Santa Claus a punto de morir torturado por el Coco/Cuco (Oggie Boogie Man) y Jack derribado con cohetes anti aéreos del ejército. Espero que en nuestras vidas no lleguemos a tanto para encontrar lo que nos puede motivar, ayudar a salir de la cama, a aguantar el metro, otras aglomeraciones y exigencias para cumplir nuestra misión. Aunque puede que nuestro IKIGAI no vaya por allí.

Mira con Atención

 ¿Cuál es tu elemento? ¿En qué contexto te sientes a gusto y realizado? (solo o acompañado, con ruido o silencio, al aire libre o en un despacho).

– ¿Con qué actividades se te pasa el tiempo volando?

– ¿Qué te resulta fácil hacer? ¿Qué habilidades especiales tienes, tanto físicas como intelectuales o emocionales?

– ¿Qué te gustaba cuando eras niño? Cuando el juicio sobre ti mismo era menor y te movías espontáneamente.

¿Te has propuesto encontrar tu razón de ser?

Si quieres saber más puedes consultar en: https://elpais.com/elpais/2017/10/31/buenavida/1509440484_558515.html
http://www.bbc.com/mundo/vert-cap-40964286
http://www.francescmiralles.com/article/262

O lee el libro: Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz. Fracesc Millares y Héctor García. Editorial Urano.

Si lo deseas, puedes dejar un comentario que nos sirva a todos.

The Nightmare Before Christmas (1993)ikigai psicología y cine

Pesadilla antes de Navidad o El Extraño Mundo de Jack

Guión: Tim BurtonMichael McDowell y Caroline Thompson
Dirección: Henry Selik
Con: Danny ElfmanChris SarandonCatherine O’Hara y más.

IMDB

El dilema de Isabel II: tradición, cambio y compasión

The Crown (T1) parte 2

En la entrada anterior hablamos de la dificultad para adaptarse a los cambios de época que muestra el Primer Ministro Wiston Churchill, el héroe que se niega a aceptar que sus tiempos, al menos frente al gobierno, han pasado.

Veamos ahora cómo viven los miembros de la casa real, “sus altezas” los avatares propios de ser parte de una institución centenaria e inmutable.

Según se repite una y otra vez a la novata reina y a su rebelde hermana Margarita, la imperturbabilidad y el apego a la tradición es lo que ha hecho que la corona perdure y sea la fuente de estabilidad del Reino Unido. Los momentos en que alguno de sus miembros ha antepuesto su propia autonomía es cuando todo se ha visto amenazado, especialmente cuando su tío Eduardo VIII decide abdicar para seguir los dictados de su corazón.

El trabajo más duro de la soberana

Uno de los tópicos que repiten como un mantra a la joven reina es que su principal tarea es no hacer nada. La anciana reina María le insiste:

“Hacer nada es el trabajo más duro. Y va a requerir toda la energía que tienes. Ser imparcial no es natural, no es humano”.

Sentimientos, consuelo.
A ver quién desafía al Primer Ministro

La versión original de la serie House of Cards, la británica, nos regala en su segunda temporada un ejemplo muy gráfico de esto. En esta entrega, que se llama en rigor To Play the King, el ficcionado rey ve con horror las injusticias que sufre su pueblo y cree en la necesidad de modernizar el estado en pro de los súbditos. Tomar partido por esta causa lo lleva a una lucha frontal contra el todopoderoso Primer Ministro conservador Francis Urquhart (Ian Richardson ) –el homólogo de Frank Underwood (Kevin Spacey) en la versión americana-.

El rey rompe la regla de oro y se da de bruces contra el maquiavélico Urquhart. Viendo los capítulos le damos la razón al rey (Michael Kitchen), conectamos con él porque es empático, porque es compasivo con su gente. Pero la falta de escrúpulos y astucia del líder de los Toris se imponen. Aunque quizá es el precio que paga el buen rey por salirse del guión ancestral, lo contrario a lo que hace Isabel II.

Primero está la corona, siempre
¿El amor es más fuerte?

En la primera temporada vemos que la joven Isabel una y otra vez tiene que doblegarse ante el poder de la tradición y la historia: no puede escoger un nuevo secretario personal, tiene que asumir el que toca por antigüedad; tiene que mudarse al palacio de Bukingham aunque no quiere vivir ahí, en fin.

Es Margarita, la hermana menor, la que aparentemente goza de más libertad: impone su propia moda; se sale del libreto, incluso bromea ante la diplomacia extranjera; es la que, en palabras de la reina, tiene “demasiado carácter, un exceso de carácter”. Pero ella también sufre el yugo de la corona cuando se trata de su vida sentimental, las estrictas normas de la familia real no permiten que se case con Peter Townsend (Ben Miles) porque es divorciado. Esta regla es incluso más dolorosa para Isabel, que para cumplir su rol de reina llega a romper la promesa hecha a su padre: “siempre os ayudaréis y apoyaréis una a la otra”.

El caso del Duque de Edimburgo
The Crown phillip cambio y tradición
En el comienzo todo fue amor

Como  en un juego de matriuscas rusas, el tema del cambio va abriendo una y otra vez preguntas y desafíos. Y también enfrenta modos distintos de enfrentarse a lo de siempre.

Es el caso de Philippe, duque de Edimburgo y consorte de la Reina (Matt Smith), que reclama que siendo el marido lo que corresponde es que sus hijos, y con ello la dinastía, lleven su apellido. Es decir que debieran ser Mountbatten y no Windsor.

Pero la tradición es que han sido Windsor, son Windsor y seguirán siendo Windsor. Philip apela a que su situación es distinta a lo de siempre y que tienen que hacer caso a que él es el hombre. Que lo de Windsor estaba bien mientras los herederos eran hombres. Se enfrenta el poder masculino con el poder monárquico.

the crown tradición y cambio
¿Yo aquí qué pinto?

Hoy en día en que en muchos países las parejas pueden elegir el primer apellido de sus hijos nos parecería normal que los descendientes de la pareja real llevaran el de ella. Pero no es esa libertad la que está en juego. Es la tradición. Y punto pelota. Tras ello y varias otras experiencias, el consorte a alberga un resentimiento y deambula sin saber cuál es su rol:

¿Qué tipo de matrimonio es éste? ¿Qué tipo de familia? Me habéis quitado mi carrera, mi casa; me habéis quitado mi apellido. Pensaba que estábamos juntos en esto.
Philip Moutbatten

The Queen

Avanzando cuarenta años, hay otra película basada en la casa real y la Reina Isabel. El relato también creado por Peter Morgan, especialista en personajes históricos en momentos cruciales de la historia es The Queen.

Isabel II (Helen Mirren) no es la jovencita inexperta que ha recién comenzado su reinad. A lo largo de más de cuatro décadas ha podido, de buena o mala manera, sortear muchas crisis; ha convivido con laboristas y conservadores, ha enfrentado más de un conflicto internacional con guerra incluida, (crisis del Canal de Suez, Las Malvinas/Fauklands). Es una mujer que ha marcado la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido. ¿Cómo lo ha hecho? Sin hacer nada.

Lady Di, Blair y la reina

Pero el siglo pasado iba demasiado rápido. Carlos, Príncipe de Gales, se ha divorciado de Diana Spencer, nuera que le hace sombra al deslumbrar al mundo con su carisma. La muerte de ésta en 1997 sacude el Palacio.

The queen, cambio sentimientos
Así es difícil convencer a alguien, ¿cierto Tony?

Nuevamente todo el entorno de la casa real, golpeado como está con la noticia, no puede leer los signos de los tiempos para dar una respuesta de acuerdo a lo que pide el mundo y los británicos.

No se trata de un evento político o internacional ni que esté en riesgo la Corona como pudo ser en los tiempos de la abdicación de Eduardo VIII. Es la muerte de alguien cercano pero que no está dentro del libreto ancestral del comportamiento de la monarquía. Diana ya no pertenece a la familia real por tanto no hay nada que decir, hacer, mostrar o actuar. Hay que hacer nada. Hay que hacer lo que no es humano.

Si en la relación de Margarita estaba en juego su rol como jefa de la Iglesia Anglicana, o en el rol de Philippe era la continuidad de la dinastía, ante la muerte de Diana no se juega nada.

To be or not to be human, that’s the question
The queen Compasión sentimientos
Nadie como yo conoce la sabiduría de los británicos.

No se juega nada en la liga en la que han estado siempre participando. Pero en este momento se trata de algo para lo cual no están preparados: sentimientos. No se contraviene ninguna ley ancestral si la monarca muestra señales de dolor y, sobre todo, empatiza con la emoción que embarga a sus súbditos.

Ella y su entorno no creen que tenga que hacerlo. Probablemente, no saben cómo hacerlo. Por eso se encierran tras los muros del Palacio de Balmoral a cientos de kilómetros de donde la ciudad lloraba. No entienden que lo que los británicos necesitan de ella es que los consuele.

Si cuarenta años antes Isabel tiene que cambiar para amoldarse a la corona, en 1997 tiene que cambiar para vivir en el mundo. No se juega nada. Y está en juego lo más importante: actuar como un ser humano capaz de sentir, de empatizar de mostrar compasión y consolar a su pueblo.

Mira con atención

¿Qué parte de tu vida la vives según un guion escrito hace mucho, quizá antes de ti, sin ser consciente de él?

¿Existe algún guion, o parte de él, que te impida empatizar, tener compasión o consolar a otros?

The Queen Resultado de imagen de the queen movie

Escrito por Peter Morgan

Dirigido por Stephen Frears

Con Ellen Mirren, James CromwellMichael Sheen

 

Aquí el trailer de la temporada 2 de The Crown, a ver cómo sigue:

 

Los tiempos cambian, el primer ministro no.

The Crown. Temporada 1

The Crown es un drama histórico que encarna el choque entre lo antiguo y lo nuevo. Lo que hasta ese momento “se ha hecho así” y ha dado resultado. Pero los tiempos cambian, el paradigma de lo que ha sido hasta ese momento Reino Unido se ha transformado. Los protagonistas no siempre están en condiciones de verlo y actuar de acuerdo a ello.

Argumento

The Crown narra los conflictos políticos y la vida íntima de la familia real durante el reinado de Isabel II (Claire Foy) y los eventos que marcan la segunda mitad del siglo XX en Reino Unido… y más allá.

Personalmente lo que más me atrae de esta serie es el encuentro, y pugna, entre el mundo político y el orden mundial con la institución de la monarquía. Para mí, esta arista relacionada con el poder me cautiva más que la tramas relacionadas con los romances o las cuitas entre los miembros de la casa Real.

El trono, la corona… el poder
The crown paradigma ceguera
La boda (de la mano de Jorge VI, el mismo del Discurso del Rey)

Pero hay que decir que en esta serie todo está relacionado con el PODER. La parte del relato que cuenta sus dramas personales también está supeditada a la institucionalidad política o monárquica. Si se obvia el vínculo con el poder y la tradición no se entiende el frustrado romance de la Princesa Margarita (Vanessa Kirby) con Peter Townsend (Ben Miles) o la sensación de castración que experimenta Philippe Mountbatten, Duque de Edimburgo, “el consorte” (Matt Smith).

Pero quien quizás se lleva la palma en esta confrontación constante entre las formas y métodos tradicionales con los que se precisan en la nueva época, es Wiston Churchill, encarnado por John Lithgow.

Don Winston

El experimentado político, héroe y motor de la estrategia militar durante los duros días de la segunda Guerra Mundial, le cuesta ver y aceptar que el Reino Unido ya no es el imperio que fue, que el escenario que se ha abierto tras el conflicto mundial y la Guerra Fría es totalmente diferente.

Gran Bretaña ya no es el actor protagonista, es ahora un intérprete de soporte, importante sí, pero no la estrella de la obra.

Más aún, no logra ver, y si es que lo ve no lo puede aceptar, que los ingleses han cambiado, que los desafíos sociales son otros y para ello necesitan de nuevas maneras de ejercer la política.

Nuevos tiempos, nuevas respuestas
The Crown, ceguera paradigma
Vamos a ver, tampoco pasa nada por un poco de niebla.

Los creadores ilustran esta ceguera del anciano líder conservador en dos momentos que ilustran las dificultades que tiene para enfrentarse al nuevo mundo (nota: en este blog siempre nos referimos a lo que se muestra en la serie, si es un hecho histórico escapa a los conocimientos del autor y sobre todo, está fuera del objetivo de este espacio):

  • Durante la Gran Niebla de 1952, Londres está cubierto por una nube de contaminación ambiental que la sume en una profunda oscuridad durante cuatro días. Los hospitales están abarrotados de personas con problemas respiratorios, que se salda con varios miles de muertos; como no se ve a un metro de distancia, los londinenses no pueden salir a la calle, no pueden circular los vehículos, la gente no va a trabajar, en resumen, la ciudad está colapsada porque. Ante semejante situación, lo que más preocupa a Churchill durante el consejo de Ministros es que el marido de la Reina, Philippe, no debe tomar clases de vuelo.
The Crown, ceguera paradigma
¿Dónde está mi secretaria? ¡Hala, la que se ha armado con la niebla! Creo que vamos a hacer algo.

Lo cierto es que su adversario político y líder de los laboristas, Clement Attlee, (Simon Chandler), a pesar de contar con información privilegiada y anticipada tampoco sabe cómo reaccionar a tiempo y se le pasa la ocasión para lograr un voto de censura al primer Ministro que lo tumbaría. Según se sabe, buena parte de este problema ambiental surge del exceso de uso de carbón para calentarse y mover la economía de post guerra alentado desde el gobierno.  “No podemos solucionar problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”, (cita adjudicada a Einstein).

La ceguera
  • El segundo momento, hacia el final de la temporada, en el homenaje que recibe Churchill por sus 80 años, se le obsequia un cuadro pintado por un célebre pintor británico. Durante las charlas sostenidas entre el pintor Graham Sutherland (Stephen Dillane), y Churchill mientras posa, éste le insiste en que valore que lo que está plasmando va más allá de su persona, representa al que venció al totalitarismo del poder nazi en defensa de los valores de la democracia, representa el poder del Reino Unido.

    Churchill The Crown, paradigma
    Hombre, tampoco es para ponerse así, que ya somos mayorcitos.

Churchill recibe con estupefacción el cuadro, nada de lo que le había dicho se aprecia en el cuadro. Es tanto su disgusto que quiere devolver el cuadro a quienes se lo obsequiaron.

En un nuevo encuentro con el pintor, el viejo político tacha el cuadro de “antipatriótico, traicionero, un cobarde asalto de individualismo de izquierdas” (¡toma ya!). El pintor responde que aceptó el encargo porque le admira y Churchill pregunta si a quienes admira los pinta como monstruos.

Reproduzco el final del diálogo porque es muy gráfico:

Sir Winston Churchill: No es una imagen razonablemente veraz de mí.
Graham Sutherland: ¡Lo es, señor!
Sir Winston Churchill: ¡Que no, que es cruel!
Graham Sutherland: ¡La edad es cruel! Si usted ve decadencia, es porque hay decadencia, si ve fragilidad, es porque hay fragilidad, no puedo ser acusado de ello. Yo me niego a esconder y disfrazar lo que veo. Si se ha embarcado en una lucha contra algo, no es conmigo. Es contra su propia ceguera.

Churchill The Crown Paradigma Mira con atención
El cuadro original ¿tú qué ves?

Sir Winston Churchill: Pienso que tiene que irse.

(El diálogo completo lo puedes leer en inglés aquí).

Días después, Churchill renuncia a su cargo de Primer Ministro. El episodio termina con el cuadro quemándose en el jardín de la casa familiar.

Como no he hablado de la reina, haré una nueva entrada para profundizar en ella y su entorno.

Mira con Atención

¿Cuál es el paradigma del mundo en que tú vives?

¿Cuál es la imagen que tienes de ti? ¿Estás en guerra con tu ceguera o buscando el modo de iluminar los aspectos de ti que no ves?

The Crown (2016 -)

Netflix

Creada por Peter Morgan
Escrita por Peter Morgan, Edward Hemming, Tom Edge, Nick Payne, Duncan MacMillan.

Con Claire Foy; Matt Smith, Victoria Hamilton entre otros.

Más información:

IMDB            Filmaffinity

Curiosidad y morbo versus compromiso social

Un Millón (Cortometraje)

En nuestras últimas dos entradas hemos mirado con atención la película El Show de Truman en la cual el tema es el cruce entre la realidad y la ficción en la televisión.

Para esta entrega he escogido un cortometraje español del guionista y director Álex Rodrigo que habla también de los alcances de la televisión cuando se cruza “la realidad” con la ficción en un ejercicio de metalenguaje.

El argumento

Un trío de terroristas secuestra a Basilio (Juanjo Artero), un poderoso presentador de programas de telebasura – Rescátame- con una larga trayectoria y discutibles métodos. En un sitio web que transmite en directo el secuestro, lanzan este desafío: “si en las próximas horas entran un millón de personas a nuestro sitio, mataremos a Basilio en directo.”

Considerando que su temática está inmersa en el uso insurgente de las nuevas tecnologías -en este caso Internet y los vídeos en streaming-, es  una historia muy emparentada con la serie británica Black Mirror, que nos devuelve el reflejo más oscuro de lo que puede ocurrir con los nuevos desarrollos tecnológicos de la comunicación e información y cómo afectarían nuestras vidas.

Aquí puedes ver el corto completo:

Un Millón explora los límites del uso de la tecnología en pos de un objetivo reinvindicativo: asestar un gran golpe a los programas del corazón, lo que solemos llamar (“los bienpensantes” no sus creadores ni espectadores) telebasura. Continuar leyendo “Curiosidad y morbo versus compromiso social”

Navegar de la certeza a lo desconocido.

The Truman Show (parte II)

We accepted the reality of the world with wich we are presented. It’s as simple as that. (Aceptamos la realidad del mundo que nos presentan. Tan simple como eso).
Christof

En la entrada anterior hablamos sobre los límites de nuestro mundo, lo abierto que estamos a conocer otras realidades.

En esta entrada hablaremos de qué ocurre cuando Truman comienza a sospechar de lo que ocurre a su alrededor y cómo ésto lo lleva a cumplir su sueño de explorar.

El paraíso de Seaheaven (el pueblo)

Nuestro protagonista ha vivido toda su existencia en este entorno controlado, en este aislamiento al cual lo ha sometido Christof. Su vida es aparentemente feliz, su habitat es amigable, sus vecinos adorables y no tiene grandes problemas más allá de que caigan focos sobre la calle, lo cual en sí mismo es raro, pero hay cosas peores.

La duda y el saber paralelo

Dentro de lo que es su realidad, todo está -aparentemente- en orden. Pero ve señales en su entorno que lo llenan de extrañeza. Poco a poco le invade una sensación “raruna”: todo gira en torno a él, cuando decide romper lo predecible, “cuando improvisa”, se encuentra con situaciones realmente extraordinarias.

truman Show salir del confort
Sylvia, su recuerdo, el deseo de salir a explorar.

Lo que para cualquiera serían síntomas de paranoia (un saber paralelo en que conocemos cosas que están ocultas y tenemos certezas sobre lo que no se dice) en su caso son dudas razonables, no es él el “anormal”, lo es su entorno.

El principio del fin

Todo comienza cuando un día cualquiera aparece su padre -desaparecido hace más de 20 años cuando se “ahogó” en el mar-. Un día cualquiera aparece vestido de mendigo y lo aborda. Rápidamente los que están alrededor sacan del medio al andrajoso padre y tratan de restablecer la normalidad. Pero dentro de Truman ésta ya no se restablece.

Esta inquietud hace que empiece a tirar del hilo y a hacer cosas distintas a las habituales, comprobando que las reacciones a su alrededor responden sospechosamente con exactitud a sus actos. Estas dudas parece que lo van a llevar a la locura y todo parece salirse de madre. Con maestría Christof hace volver al padre, ahora sí y de verdad, con una puesta en escena de lo más dramática.

Aceptamos la realidad sin cuestionar

Tras la crisis, entrevistan a Christof, el creador, quien preguntado sobre por qué es la primera vez que el protagonista sospecha de lo extraño que es ese mundo, él responde: “Aceptamos la realidad del mundo que nos presentan. Es tan simple como eso.”

¿Cuando te miras al espejo qué ves?

Estamos acostumbrados a aceptar que el mundo es como es y “las cosas son como son”. Estamos programados para ello, quizá es una forma de supervivencia, de adaptación.

Pero puede no serlo. De hecho, si el mundo ha cambiado es porque hay personas que han creído que no tiene por qué seguir siendo como ha sido hasta ese momento.

Nuestro mundo personal también puede seguir siendo como hasta ahora porque “siempre ha sido así” o, en el caso nuestro, “por que yo SOY así”.
He ahí uno de nuestros grandes frenos para cambiar o tomar acciones que mejoren nuestra calidad de vida y de relaciones.

¿Aceptación o resignación?

No es obligatorio que todo cambie. Lo hemos hablado en otras entradas, la aceptación es una opción muy saludable para encontrar la paz y tranquilidad. Pero hay que tener consciencia que se trata de hechos que no podemos cambiar, aquellos que están más allá de nuestra capacidad de intervención. Diferente es cuando hay algo que sí depende de mí, que deseo un cambio y no lo hago. Nos podemos refugiar en la aceptación, lo que realmente hago es esconderme en la resignación.

Truman Show. Atreverse a navegar
Navegar o quedarse.

La resignación, que también es un estado de ánimo para la acción, se describe como esa condición en que habiendo un deseo de cambio y habiendo posibilidades de hacerlo, por una u otra razón -principalmente aunque no excluyente, miedo o pereza- no lo hacemos.

Truman se da cuenta que no está a gusto con el mundo que lo rodea y decide, a pesar de los muchos obstáculos que le vienen encima, dar el paso, literalmente embarcarse en la transformación de su vida.

El salto es muy arriesgado: desde un mundo de certezas a un terreno desconocido donde no todo esté controlado.

La médula de la historia de Truman no es -solamente- la exposición mediática de su vida y los límites de la telerealidad, lo que articula el argumento es la tensión entre la certeza y la incertidumbre.

Truman elegir el cambio
Es el momento de elegir. ¿Subes la escalera o no subes? ¿píldora azul o roja?

El épico final enfrenta cara a cara al héroe con el padre/creador debiendo elegir entre libertad -con todos sus costos- o seguridad. Opta por la inseguridad de un mundo amplio por sobre la comodidad de una vida pequeña.

Mira con atención

¿Cómo diferencias en tu vida lo que tienes que aceptar de lo que te estás resignando?
¿Libertad o seguridad? ¿Por cuál optas? ¿O en qué áreas de tu vida eliges cada una?